USAL-09_ Hidraulica_Subterranea.pdf - Sept12...

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Unformatted text preview: Sept‐12 Hidráulica Subterránea: Principios Básicos Introducción Intuitivamente, pensamos que el agua circula de los puntos donde está más alta hacia los puntos en los que está más baja, ya que así lo vemos en las aguas superficiales y muchas veces esta aproximación intuitiva se cumple en las aguas subterráneas (Figura 1a). Por el contrario, es frecuente que el agua subterránea circule hacia arriba, como en la figura 1b, o incluso verticalmente hacia arriba, como en la 1c. Figura 1.- El agua subterránea no siempre circula de los puntos más altos hacia los más bajos. Si realizamos unas perforaciones en el corte de la figura 1b veremos que la columna de agua a la izquierda es más alta que a la derecha (Figura 2), y análogamente, si disponemos de dos sondeos (abiertos solamente en sus extremos) arriba y abajo del acuitardo de la figura 1c, observamos que en el acuífero inferior el nivel del agua es más alto que en el acuífero superior. En ambos casos, el agua circula de los puntos en los que la columna de agua es más alta hacia aquellos en los que es más baja. Figura 2.- El agua circula de los puntos en que la columna de agua es más alta hacia los que la columna es más baja. Potencial Hidráulico En realidad, el agua se mueve de los puntos en los que tiene más energía hacia aquellos en los que tiene menor energía. Esa energía se denomina potencial hidráulico y veremos que queda reflejada precisamente por la altura de la columna de agua en ese punto. F. Javier Sánchez San Román‐‐‐‐ Dpto. Geología. Universidad de Salamanca (España) Pág. 1 La energía mecánica total de una unidad de volumen de agua será la suma de la energía potencial (debida a su posición en el espacio), la energía cinética (debida a su velocidad), la energía de presión (como la energía que almacena un muelle cuando está comprimido)1. En el flujo del agua subterránea la velocidad es tan lenta que la energía cinética es despreciable frente a la energía potencial y la energía de la presión. Consideremos un volumen unidad de agua de densidad δ en un punto del espacio situado a una altura z respecto de un nivel de referencia (Figura 3). Sobre ese volumen existe una columna de agua de altura w. Energía potencial = masa . gravedad . altura = δ . g . z (La masa de un volumen unidad es la densidad) La presión que soporta ese volumen unitario sería el peso de la columna de agua dividido por la superficie. Peso= masa .g = volumen δ . g =base . altura .δ .g = 1 .w .δ . g Energía de presión = Peso = w .δ .g Superficie 1 Energía total por unidad de volumen = δ . g . z + w . δ . g Dividiendo por la densidad (δ), quedaría la energía total por unidad de masa: Plano de referencia Energía total por unidad de masa = E. potencial + E. presión= g . z + w . g = (z + w) . g = h . g Figura 3 Φ = h . g La energía total por unidad de masa se denomina potencial hidráulico, y es igual a la altura de la columna de agua (respecto del nivel de referencia considerado) multiplicada por la aceleración de la gravedad. Como g es prácticamente constante, h refleja exactamente el potencial hidráulico Φ. Para una deducción más rigurosa del potencial hidráulico, ver Freeze y Cherry (1979, p.18). Cuando la presión aparece como w ∙γw (γw= peso específico del agua), por ejemplo en Geotecnia, se refiere a una unidad de volumen ; el término w∙g que aparece en el potencial hidráulico se refiere a la unidad de masa. Régimen Permanente y Régimen Variable Cuando un sistema de flujo no varía con el tiempo se dice que está en régimen permanente, estacionario o en equilibrio. Cuando el flujo varía con el tiempo, estamos en régimen no permanente o variable. Por ejemplo, en los alrededores de un sondeo y en las primeras horas tras el comienzo del bombeo, el flujo varía constantemente: estamos en régimen variable. Puede ser que 1 En sentido estricto, energía potencial es la que tiene un cuerpo en función de su posición o configuración, de modo que la que he denominado “potencial” es la energía potencial gravitatoria, y la última citada es la energía potencial elástica. En este sentido, también son “energía potencial” la energía química y la térmica. Aquí utilizamos el término energía potencial en su acepción ‘popular’. F. Javier Sánchez San Román‐‐‐‐ Dpto. Geología. Universidad de Salamanca (España) Pág. 2 transcurrido un tiempo se alcance el régimen permanente; esto se aprecia cuando los niveles en el pozo que bombea y en puntos próximos no bajan más aunque el bombeo continúe. Líneas de flujo y superficies equipotenciales Una línea de flujo es la envolvente de los vectores velocidad en un instante determinado (Figura 4). Trayectorias son los caminos seguidos por las partículas de agua en su recorrido. En régimen permanente las trayectorias coinciden con las líneas flujo, en régimen variable pueden no coincidir. vA A B vB C de vC Una superficie equipotencial es el Fig. 4.- ABC es una línea de lugar geométrico de los puntos del espacio que tienen un mismo potencial hidráulico. Por tanto, el flujo se producirá perpendicularmente a las superficies equipotenciales, buscando el máximo gradiente (Figura 5), igual que una pelota rueda por una ladera perpendicularmente a las curvas de nivel buscando la máxima pendiente. Figura 5.- Las superficies equipotenciales pueden presentar cualquier forma y disposición, y la dirección del flujo será perpendicular Por supuesto que todo esto no son conceptos exclusivos de la Hidráulica Subterránea, sino que son análogos a otros campos de la Física: flujo eléctrico, térmico, etc. Por ejemplo, en el flujo eléctrico las superficies equipotenciales contienen los puntos con el mismo potencial eléctrico, y el flujo de electrones se produce perpendicularmente a las superficies equipotenciales. Redes de flujo En la Figura 6 vemos (a la izquierda) las superficies equipotenciales que podrían existir debajo de una ladera, suponiendo que la distribución de la permeabilidad en el subsuelo fuera isótropa y homogénea. Figura 6.- Superficies equipotenciales bajo una ladera y el correspondiente perfil con red de flujo Este tipo de representaciones en tres dimensiones pueden ser didácticas pero imposibles de manejar en casos reales. Se hace necesario utilizar representaciones en dos dimensiones: redes de flujo, frecuentemente en perfiles verticales y mapas de isopiezas. F. Javier Sánchez San Román‐‐‐‐ Dpto. Geología. Universidad de Salamanca (España) Pág. 3 Una red de flujo (figura 6, derecha) es una representación esquemática del flujo en un plano mediante líneas de flujo y líneas equipotenciales. Las líneas equipotenciales son la trazade las superficies equipotenciales al ser cortadas por el plano en que se dibuja la red de flujo. El flujo siempre es tridimensional, así que las redes de flujo, de dos dimensiones, pueden trazarse en un plano horizontal o en un corte vertical. El trazado de una red de flujo debe cumplir estas condiciones: → (Necesario) Ambas familias de líneas tienen que cortarse perpendicularmente. → (Conveniente) Los espacios resultantes deben ser “cuadrados” (aunque sean trapecios curvilíneos o incluso triángulos, han de ser proporcionados para que se aproximen lo más posible a cuadrados; un círculo inscrito debería ser tangente a los cuatro lados). Aunque existen programas de ordenador que dibujan las redes de flujo automáticamente, el trazado a mano sin más herramientas que lápiz y goma (y mucha paciencia) aporta una buena comprensión del flujo. También es frecuente utilizar las redes de flujo para representar el flujo en un entorno artificial, en escenarios relacionados con obras, por ejemplo el flujo bajo una presa: En este ejemplo observamos que los límites impermeables se comportan como líneas de flujo y las líneas de comienzo y final del flujo (el fondo del agua superficial a ambos lados de la presa) son líneas equipotenciales. En ocasiones, como en este ejemplo de la presa, una red de flujo permite calcular cuantitativamente el caudal circulante, simplemente aplicando la Ley de Darcy 2. Flujo regional El flujo natural del agua subterránea en una región también se esquematiza mediante redes de flujo. En la figura 8 esquematizamos el flujo subterráneo suponiendo el subsuelo homogéneo e isótropo. La forma de la superficie freática es la que gobierna toda la red. Si la geología es compleja, nuestra representación será solamente una simplificación de la realidad. En el apartado siguiente veremos como afectan al flujo los cambios de conductividad hidráulica. En esta figura observamos algunos aspectos fundamentales: Áreas de recarga y de descarga: Las áreas de recarga son aquellas en que el flujo subterráneo presenta una componente vertical descendente, y las áreas de descarga, ascendente. Aunque en este esquema tienen escasa entidad, también existen áreas intermedias en las que el flujo es prácticamente horizontal. 2 Práctica P123 F. Javier Sánchez San Román‐‐‐‐ Dpto. Geología. Universidad de Salamanca (España) Pág. 4 Flujos locales y regionales. La diferenciación es relativa, depende de la escala que consideremos. Los flujos locales normalmente están asociados a valles de menor entidad y los flujos regionales a los valles principales de una región. En la misma vertical dos sondeos pueden encontrar aguas de calidad química muy distinta, como en los puntos marcados como A y B en la figura. El agua en B procede de un flujo regional (mayor recorrido, tiempo de permanencia mucho mayor), por lo que será más salina y su composición química puede ser muy diferente. Puntos de estancamiento: Zonas de la red de flujo que no están sometidas a ningún gradiente, por lo que el agua no se moverá, como el marcado en la figura con E. Área de recarga Área de descarga Área de recarga Área de descarga Fl uj o local E Fl uj o local A B regional Flujo Figura 8. Red de flujo que esquematiza el flujo subterráneo natural en una región de conductividad hidráulica homogénea No olvidamos queuna sección vertical pertenece a una realidad tridimensional. La red de flujo de la figura anterior podría corresponder a este entorno: Áreas de descarga Fl uj Su o L oca pe fr e ie r fi c áti ca l F l uj o R eg i o n a l Fl uj o L ocal Como indicábamos, el cauce menor genera un área de descarga con el correspondiente flujo local y el cauce principal recibe flujos locales y regionales. Puede observarse que la divisoria subterránea entre ambos cauces no coincide con la divisoria topográfica, ni tampoco con el punto más alto de la superficie freática. F. Javier Sánchez San Román‐‐‐‐ Dpto. Geología. Universidad de Salamanca (España) Pág. 5 Flujo descendente y ascendente: áreas de recarga y descarga Volvamos a considerar una red similar al caso presentado en la Figura 6 o una de las laderas de la figura 8. Suponemos dos piezómetros abiertos en dos superficies piezométricas distintas. El nivel del tubo A sube más arriba que el nivel de B: A está abierto en una superficie de mayor potencial que el tubo B. La altura a la que subiría en cada uno de ellos puede deducirse gráficamente (ver líneas de puntos) 3. A r e a d e R e c a r g a Area de descarga A B En un caso real, lo normal es que no dispongamos del esquema de la red de flujo que existe bajo nuestros pies. Para saber si nos encontramos en una zona de recarga (flujo con componente vertical descendente), de descarga (flujo ascendente) o bien si el flujo subterráneo es horizontal, hay que medir el nivel en dos sondeos próximos abiertos a diferente profundidad (Figura 11). b a 50 mts. c X Flujo descendente Flujo ascendente 120 mts. No flujo vertical Z Figura 11.- Observación de la componente vertical del flujo mediante dos sondeos próximos En la figura 11‐a apreciamos que el potencial hidráulico en Z es mayor que en X, por lo que el flujo será ascendente, en alguna de las direcciones indicadas en las flechas. En la figura 11‐b sucede lo contrario: el pozo menos profundo tiene más potencial que el profundo, el flujo tendrá una componente vertical descendente. (Los dos piezómetros de la Figura 10 serían un caso equivalente a éste). Finalmente, en la figura 11‐c, no existiría flujo vertical, ya que los potenciales en el pozo somero y en el profundo son similares. 3 Ver Práctica P121 F. Javier Sánchez San Román‐‐‐‐ Dpto. Geología. Universidad de Salamanca (España) Pág. 6 Estas parejas de piezómetros nos indican la componente vertical del flujo. Para conocer la componente horizontal lógicamente hay que comparar varios niveles en sondeos de profundidad similar y distantes. Esto lo haremos con los mapas de isopiezas. Medios heterogéneos Cuando el medio no es homogéneo, el flujo cambia de dirección al pasar de un medio a otro de distinta permeabilidad, siguiendo un comportamiento similar a la refracción de la luz u otras ondas: se aleja de la normal si pasa a un medio de mayor permeabilidad, y viceversa4 (fig. 12). K1 K 1< K 2 Fig. 12. Refracción de las líneas de flujo al pasar de un medio a otro de diferente conductividad hidráulica K1 K2 K 1> K 3 K3 El trazado de redes de flujo con distintas permeabilidades debe hacerse con ordenador5 : K = 1 m/dia K = 0,05 m/dia Si una línea de flujo tiene que atravesar el material de baja conductividad hidráulica, la refracción busca unrecorrido lo más corto posible a través de él K = 1 m/dia K = 10 m/dia La red se deforma: las líneas de flujo buscan el material de mayor conductividad hidráulica y al alcanzarlo se refractan para conseguir el recorrido más largo a través de él. 4 En la refracción de ondas la relación es con los senos de los ángulos. En este caso es con las tangentes: tg (ángulo incidencia) / tg (ángulo refracción) = K1 / K2 5 Estas redes de flujo han sido realizadas con Topodrive. (Ver sección Complementos) F. Javier Sánchez San Román‐‐‐‐ Dpto. Geología. Universidad de Salamanca (España) Pág. 7 Flujo horizontal : Mapas de isopiezas Un mapa de isopiezas refleja la forma de la superficie freática o de la superficie piezométrica, según se trate de un acuífero libre o confinado, igual que un mapa topográfico refleja la forma de la superficie del terreno. Mapa de Isopiezas (b) (a) Superficie F reática Acuífero Libre (c) Superficie Piezom é Acuífero Figura 14.- El mapa de isopiezas (a) puede representar la forma de la superficie freática de un acuífero libre (b) o la forma de la superficie piezométrica de un acuífero confinado (c) trica Confinad o Como ya sabemos, la superficie freática es una superficie real, que constituye el límite superior de la parte saturada del acuífero libre (fig. 14 b), mientras que en el acuífero confinado o semiconfinado (fig. 14 c), la superficie piezométrica es una superficie virtual, definida por la altura a la que llegaría la columna de agua si existiera un piezómetro en cada punto. En el acuífero libre, las líneas isopiezas son las intersecciones de las superficies equipotenciales con la superficie freática (fig. 15, izda.), mientras que en el confinado las superficies equipotenciales están, lógicamente, dentro del acuífero, mientras que la superficie piezométrica con sus curvas isopiezas se encuentra varios metros por encima (fig. 15, dcha.). En ambos casos de este ejemplo esquemático se generan idénticos mapas de isopiezas. El mapa es la representación del flujo tridimensional sobre un plano horizontal. En el acuífero confinado, las superficies equipotenciales son verticales, por lo que el flujo es horizontal; la representación de la realidad tridimensional sobre dos dimensiones (el mapa de isopiezas) no implica pérdida de información acerca del flujo en el acuífero. En cambio, en el acuífero libre de este ejemplo, a la izquierda, las superficies equipotenciales no son verticales, por lo que el flujo no es horizontal. El mapa de isopiezas refleja solamente una parte de la información: la componente horizontal del flujo. Sería necesario complementarlo con una red de de flujo en un corte vertical. F. Javier Sánchez San Román‐‐‐‐ Dpto. Geología. Universidad de Salamanca (España) Pág. 8 Proyec ción en el map a Proyec ción en icie erf Sup trica omé iez cie p erfi Sup el map a tica freá Acuífero libre Acuífero confinado Superficies equipotenciales Superficies equipotenciales Figura 15.- Superficies equipotenciales en un acuífero libre con componente vertical de flujo y en un acuífero confinado con flujo horizontal Las fases para la realización de un mapa de isopiezas serían: • Medida del nivel piezométrico en diversos puntos (los más posibles). Hay que obtener la cota del nivel del agua, que es igual a la cota del terreno menos la profundidad del agua. Esta última se mide con un hidronivel, con precisión de 1 cm. La cota del terreno con mapas o altímetros, que generalmente tendrán un error mínimo de 1 metro. En estudios de detalle, un topógrafo marca la cota del terreno en cada pozo con precisión de milímetros. • Situación sobre el mapa de todas las medidas y trazado de las isolíneas • Dibujo de las líneas de flujo perpendiculares a las líneas isopiezométricas. En un mapa de isopiezas a veces no se dibujan líneas de flujo. Lo habitual es trazar algunas para indicar las direcciones del flujo, pero no tantas para que formen una malla de cuadrados. Precauciones: → Todos los pozos o piezómetros deben estar abiertos en el mismo acuífero → Si se trata de un acuífero con una componente vertical apreciable (figura 15, izquierda), las medidas deberían ser próximas a la superficie freática, o al menos de profundidades similares, si el acuífero es de gran espesor, ya que el potencial hidráulico (y por tanto el nivel del agua) varía a lo largo de una misma vertical. → Las medidas deben tomarse en un lapso de tiempo breve, para que las variaciones temporales de los niveles no afecten a la distribución espacial de los mismos. F. Javier Sánchez San Román‐‐‐‐ Dpto. Geología. Universidad de Salamanca (España) Pág. 9 Expresión analítica de la superficie freática, cálculo del caudal Una superficie freática real (por ejemplo, figura 14‐b) no responde a una ecuación, pero en unas condiciones idealmente simplificadas sí podemos hallarla, lo que resulta aplicable en situaciones reales. Consideremos un bloque de material poroso, isótropo y homogéneo, representado en la figura. Vamos a considerar una lámina de 1 m de espesor (Fig. 16). A B La pendiente de la superficie freática (AB) se va incrementando hacia la derecha debido a la ley de Figura 16.- Flujo entre dos masas de agua de nivel Darcy: constante (AB: superficie freática) (Caudal= sección ∙ K ∙ gradiente). Efectivamente, si suponemos un régimen permanente, el mismo caudal que entra por la izquierda sale por la derecha. De los tres factores que hemos indicado en Darcy, como K es constante, como la sección va disminuyendo de izquierda a derecha, el gradiente debe ir A aumentando en la misma proporción para que el producto (sección ∙ K ∙ gradiente = caudal) B sea constante. Inicialmente hemos de hacer la simplificación de que el flujo es horizontal6 (Fig. 17). A la Figura 17.- Asunción de Dupuit: Consideramos escala de este dibujo conllevaría un error el flujo horizontal notable, pero a escala real generalmente es despreciable (por ej.: distancia AB horizontal= 500 m., diferencia en vertical= 20 m.). El caudal que atraviesa la sección vertical indicada en la figura 18, según la ley de Darcy será: Q = [sección] ∙ K ∙ gradiente Q = –[h∙1] ∙ K ∙ dh dx Q ∙ dx = – h ∙ K ∙ dh (1) (2) h ho Integrando, resulta: Q hL 2 Q ∙ x = –K ∙ h + C 2 (3) x=0 C es la constante de integración, y podemos obtener su valor aplicando x x=L Figura 18.- Cálculo del caudal 6 Se conocen como “asunciones ( o supuestos) de Dupuit” (Dupuit, 1863, en Davis, y de Wiest, 1966 o en Hiscock, 2005). F. Javier Sánchez San Román‐‐‐‐ Dpto. Geología. Universidad de Salamanca (España) Pág. 10 unos valores concretos en (3): x =0 y h = h0 (ver en fig. 18), resultando: h2 h2 0 = –K ∙ 0 + C ; C = K ∙ 0 2 2 Introduciendo este valor de C en la ecuación (3) resulta: h02 h2 K Q ∙ x = –K ∙ = (h02 –h2) + K ∙ 2 2 2 Finalmente, despejando el caudal: K (h02 –h2) Q = 2x (4) (5) (6) Cálculo del caudal Par...
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