UNA APROXIMACIÓN POLÍTICA, SOCIAL Y CULTURAL A LA FIGURA DE ANDRÉS A. CÁCERES.pdf

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Unformatted text preview: PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERU ESCUELA DE GRADUADOS UNA APROXIMACIÓN POLÍTICA, SOCIAL Y CULTURAL A LA FIGURA DE ANDRÉS A. CÁCERES ENTRE 1882 Y 1883 TESIS PARA OPTAR EL GRADO ACADÉMICO DE MAGÍSTER EN HISTORIA PRESENTADA POR HUGO PEREYRA PLASENCIA LIMA-PERÚ 2005 A mi madre, Carmen Plasencia Malpica, quien fue la primera persona que me contó la historia del Brujo. “Él solo hizo la tarea de muchos hombres. Fue como la proa de una nave que caminara aunque fuese mutilada. Los harapos de sus soldados brillaban como una bandera al sol. Parecía este puñado de hombres llevar la patria en brazos. Y hubo momentos en que pudo decirse que en el Perú no relucía oro de más quilates que la espada de Cáceres”. Jorge Basadre Efigie de Cáceres (1983 t. VI: 345) INTRODUCCIÓN 1 1. CONTEXTO HISTÓRICO ENTRE 1881 Y 1883 22 2. EL PENSAMIENTO POLÍTICO Y MILITAR DE ANDRÉS A. CÁCERES ENTRE 1882 Y 1883 30 2.1 La visión estratégica andina de Cáceres 30 2.1.1 La guerra de guerrillas 37 2.1.2 La Sierra Central del Perú, bastión del país entre 1882 y 1883 43 2.1.3 ¿Un indigenismo desencadenado por las circunstancias de la guerra? 47 2.2 Temática de la resistencia patria contra los invasores 58 2.2.1 La concepción de un frente nacional 62 2.2.2 Discusión sobre el problema del colaboracionismo 70 2.2.3 Actitud de los miembros de las colonias extranjeras 93 2.3 Las causas de la derrota en la Guerra con Chile, según Cáceres 96 2.3.1 El trauma de la guerra y la reflexión global sobre el Perú 101 2.4 Vulnerabilidad del Perú en tiempos de la Guerra del Pacífico 105 2.4.1 La integración del Perú en la Campaña de la Sierra 120 2.5 Violencia y fuerza militar durante la Guerra del Pacífico 125 2.5.1 El socialdarwinismo durante y después de la guerra 126 2.5.2 La rivalidad decimonónica peruano-chilena a la luz del socialdarwinismo 140 2.5.3 Visión de la violencia en tiempos de la Campaña de La Breña 145 3. LA CAMPAÑA DE LA SIERRA Y LOS GUERRILLEROS INDÍGENAS 149 3.1 Malones chilenos en la Sierra peruana 151 3.1.1 Un escenario imprevisto 155 3.1.2 Epidemias y deserciones en el ejército chileno 160 3.2 El mundo campesino 166 3.2.1 ¿Patriotismo campesino, guerra de clases u odios de castas? 166 3.2.2. El factor femenino 175 3.2.3 Reminiscencias del pasado prehispánico y colonial 178 3.3 El taita Cáceres, o la tradición señorial y paternalista en los Andes peruanos 180 3.3.1 ¿Una cadena de mando adecuada a las circunstancias andinas? 187 3.3.2 La Iglesia y la guerra en la Sierra 194 3.3.2.1 ¿“Indios fanatizados”? 195 3.3.2.2 ¿Curas y frailes guerreros? 196 3.3.2.3 La participación de la Iglesia en la Campaña de La Breña 197 3.4 Situación del Perú a fines de 1883 199 4. UNA GUERRA MEDIÁTICA EN TORNO DE LA CAMPAÑA DE LA SIERRA 203 4.1 De mayo a mediados de julio de 1882 205 4.2 De la ofensiva de Cáceres en el Centro a la batalla de Huamachuco 207 4.3 De julio de 1883 a agosto de 1884 221 5. LO QUE OCURRIÓ Y LO QUE PUDO OCURRIR 228 5.1. Lo que ocurrió 232 5.2 Lo que pudo ocurrir de vencer Cáceres en la Sierra 236 5.2.1 Primer escenario: total dominio militar de Chile en el sur y control de la situación geopolítica 236 5.2.2 Segundo escenario: una limitada victoria terrestre peruano-boliviana 237 6. LA CAMPAÑA DE LA SIERRA EN PERSPECTIVA HISTÓRICA 239 6.1 La imagen del Cáceres guerrero en Chile 239 6.2 La Breña: una epopeya peruana 244 CONCLUSIONES 253 CRONOLOGÍA 261 APÉNDICE DOCUMENTAL 282 BIBLIOGRAFÍA 422 PERIÓDICOS Y REVISTAS 429 ARCHIVOS 434 1 INTRODUCCIÓN Esta tesis busca aproximarse a la figura de Andrés A. Cáceres, entre 1882 y 1883, desde una triple perspectiva de historia política, social y cultural. Sus temas centrales son el pensamiento político y militar de este personaje y la valoración del peso de su participación como protagonista central en la llamada Campaña de la Sierra durante la Guerra del Pacífico. Se intenta demostrar que la figura individual de Cáceres marcó de manera decisiva, dentro de ciertos parámetros sociales, el curso de los acontecimientos militares, e influyó también, notablemente, en el tenso proceso político-diplomático de la época. Con relación a las fuentes, la tesis pone en segundo plano los trabajos monográficos sobre la materia, tanto antiguos como contemporáneos, así como las conocidas Memorias de Cáceres, publicadas en 1924, un año después de la muerte del caudillo ayacuchano. En esta línea, busca nutrirse, de preferencia, de fuentes primarias del siglo XIX, particularmente de los años 1882 y 1883, tanto peruanas como chilenas. Origen del trabajo Como fluye de su dedicatoria, el origen más remoto de esta tesis se encuentra en los relatos sobre Cáceres y la Campaña de La Breña que el autor recibió de su madre, una educadora. Estos relatos fueron motivados a propósito de la lectura de artículos (más bien elogiosos) aparecidos en la prensa de Chile sobre el Brujo de los Andes, en tiempos de una corta temporada vivida en ese país por el autor y su familia entre 1964 y 1965. Estos textos chilenos fueron, probablemente, reproducciones o resúmenes de la obra Adiós al Séptimo de Línea, de Jorge Inostrosa (1955), novela histórica que circulaba profusamente durante esos años en Chile, y se referían, específicamente, a la batalla de Huamachuco y a la providencial escapatoria de Cáceres en su caballo El Elegante. El título de uno de esos artículos era, precisamente, “El Brujo se me escapó, mi mayor” en alusión a esa especie de carrera ecuestre que permitió a Cáceres eludir los disparos de revólver del alférez chileno Abel P. Ilabaca, que sin duda fue un evento no imaginario sino histórico (Bulnes 1955 [1911-1919], v. III: 258). Otra vertiente originaria de este trabajo se encuentra en los relatos familiares localizados en el ámbito cajamarquino que fueron escuchados por el autor, siendo también un niño, sobre la invasión chilena, la guerra civil de 18841885 y los años de apogeo del Segundo Militarismo. Nos referimos, específicamente, al paso de la expedición punitiva chilena del coronel Ramón 2 Carvallo Orrego en agosto de 1882 por la sierra de Hualgayoc (la tierra de su abuela materna), a los enfrentamientos entre colorados caceristas y azules iglesistas inmediatamente después del conflicto internacional, así como las incursiones de montoneros sobre Celendín (la tierra de los abuelos paternos del autor) durante toda la década que siguió a la guerra. No hay que dejar de señalar que, como ocurrió en el caso de muchos de sus compatriotas actualmente interesados en el tema, el autor recibió, ya durante su adolescencia, una importante huella de la lectura de las Memorias de Cáceres, que fueron reeditadas por Carlos Milla Batres en 1973. La última vertiente motivadora, de índole personal, tuvo su origen en la ocupación del autor como funcionario del Estado Peruano. Desde que ingresó al servicio diplomático, el autor ha sentido las mismas inquietudes de muchos de sus colegas del sector público centradas alrededor de las preguntas —por momentos incómodas— sobre la naturaleza de la nación peruana y sobre sus niveles de integración. Este tema golpea particularmente cuando se trabaja en puestos del exterior, sobre todo en sociedades altamente desarrolladas tanto en un plano nacional como estatal. En este contexto, el autor ha pensado siempre que la campaña de La Breña fue un caso que expresó con claridad todo el potencial de integración del país, aun considerando los obstáculos que existían (y que todavía existen) para concluir la construcción de la nacionalidad. En un plano estrictamente académico, el propósito inicial de la investigación fue limitar el retrato al Cáceres político, posterior al conflicto con Chile y a las convulsiones políticas que lo siguieron, vale decir, al personaje que actuó entre 1886 y 1895. La idea surgió en marzo de 2003, con motivo de la preparación de una monografía para el Seminario de tema peruano 2 a cargo del Dr. José Agustín de la Puente Candamo, de la Maestría en Historia de la PUCP, cuya área de interés general era el estudio de los años de la Reconstrucción. En este marco, el citado maestro universitario aprobó, y posteriormente promovió, la realización de un trabajo de corte biográfico sobre Cáceres. No obstante, a medida que se avanzaba en la búsqueda de materiales sobre los gobiernos de este personaje y sobre su trayectoria como cabeza del Partido Constitucional, surgía a cada paso la necesidad de referirse no sólo a la etapa precedente de la guerra civil con Miguel Iglesias (1884-1885), sino también a muchos hitos históricos localizados durante la Campaña de La Breña (1881-1883), por no mencionar numerosos antecedentes que bien podríamos remontar al tiempo de Ramón Castilla, personaje que tan honda huella dejó en Cáceres. Era a todas luces inadecuado estudiar el Segundo Militarismo sin referirse, por ejemplo, al peso que los breñeros tuvieron en la política de la post guerra, o a la asombrosa pervivencia de la organización guerrillera en algunas zonas del país hasta 3 comienzos del gobierno de Nicolás de Piérola. Los breñeros, hombres fuertes forjados en los combates y escaramuzas de la Campaña de la Sierra de 1881-1883 y en medio de peligros que generaron lealtades, a veces monolíticas, lo serían también muchas veces en los años del Segundo Militarismo. Estos lazos fueron consolidados en ese tiempo terrible de caos, de desorientación y de infortunio, que se vivió desde la batalla de Huamachuco (julio de 1883) hasta la desocupación del Perú por las fuerzas chilenas (agosto de 1884). En esa época, particularmente luego de la caída de Arequipa en octubre de 1883 y de la completa disolución de la Alianza peruano-boliviana, el Ejército del Centro fue la única entidad del Estado Peruano que se mantuvo vigente e independiente frente al desplome institucional, a la destrucción que trajo la guerra, a la influencia política del país vencedor y a la desunión de los peruanos. No es, pues, en absoluto extraño ni arbitrario que los colaboradores de Cáceres de ese tiempo hubiesen forjado la íntima convicción de haber formado parte de una elite de patriotas que se había jugado la vida por su país. Descartada la idea de concentrarse únicamente en el Cáceres político posterior a la guerra civil de 1884-1885, el segundo propósito fue estudiar todo el período 1881 a 1895, vale decir, desde la génesis de la Campaña de La Breña hasta la caída de Cáceres en 1895. Esta alternativa presentaba el inconveniente de conformar un período demasiado vasto para un trabajo de tesis, teniendo en cuenta la cantidad de fuentes, sobre todo periodísticas, que tendrían que ser consultadas, y el hecho de ser el Segundo Militarismo, además, una época poco estudiada. Ámbito cronológico de la tesis La decisión final fue la de concentrarse en profundidad en el estudio de los años 1882 y 1883. La idea fue aprobada por la asesora de esta tesis, Dra. Margarita Guerra Martinière. En cuanto a los linderos cronológicos del lapso escogido, tenemos, en un extremo, el clímax de la campaña de La Breña, localizado aproximadamente entre el primer combate de Pucará, el levantamiento general de las comunidades de Junín y Huancavelica, la Ofensiva de julio y el abandono temporal de las fuerzas chilenas del escenario de la Sierra Central (febrero-julio de 1882). En el otro extremo, nos detenemos en diciembre de 1883, luego de la suscripción del Tratado de Ancón y de la caída de Arequipa. 4 Naturaleza y estructura del trabajo Esta tesis es un trabajo esencialmente analítico. Se buscará estudiar ciertos aspectos básicos de la biografía de Cáceres entre los años 1882 y 1883 que, a nuestro entender, no han sido todavía aclarados. La vida de Cáceres tiene más de un rasgo de originalidad en la historia peruana que complica mucho el ensamblaje de su figura individual con la época que le tocó vivir. Para empezar, en un plano cronológico, Cáceres fue protagonista, menor o mayor, según el momento, de distintos episodios significativos de la vida republicana durante la segunda mitad del siglo XIX. Participó en la batalla de La Palma, en tiempos de Ramón Castilla, así como en el combate del Callao del 2 de mayo de 1866. Fue también uno de los militares más cercanos al presidente Manuel Pardo, bajo cuyas órdenes combatió a las fuerzas revolucionarias del levantisco Nicolás de Piérola. Es muy claro que su participación en la Guerra del Pacífico, largamente más popular, no fue sino la culminación de una muy destacada trayectoria previa. En un plano social, Cáceres está ubicado casi al centro del espectro de clases y de grupos regionales y profesionales. Cáceres fue un serrano blanco de origen terrateniente. Nació en Ayacucho, una ciudad señorial cuyos pergaminos de fundación se remontan al tiempo de la Conquista. Para los años iniciales de la guerra, como ocurría en el caso de las otras ciudades de la Sierra, Ayacucho languidecía y se encogía económicamente frente a sus pares costeñas, vinculadas por mar con Europa, mejor sintonizadas con los cambios de la época y más beneficiadas con el pasajero auge del guano. Como aparece claramente en sus formas y maneras, Cáceres era un hombre de la elite, un oficial del ejército, pero que no pertenecía a las familias más encumbradas del país ni tampoco a algún linaje antiguo de renombre que se haya mantenido a lo largo de varias generaciones, como sí ocurrió, por ejemplo, en los casos del ya citado presidente Pardo o de José Antonio de Lavalle. El apellido Cáceres comenzará a brillar con él, y terminará en él, por ausencia de descendencia masculina. En otro ámbito, fuera de sus numerosos vínculos de amistad o de parentesco con el grupo terrateniente del Centro, Cáceres tuvo desde la infancia una vinculación vital con el campesinado en su natal Ayacucho. Tauro, su gran biógrafo, lo imagina compartiendo juegos infantiles con los niños indios y asimilando el quechua, por esta vía, en forma totalmente natural (Tauro 19811982: 49). Muchos años después, en medio de los avatares infernales de la guerra 5 entre las breñas, Cáceres pudo establecer una relación directa con los guerrilleros, que tan espectaculares resultados tuvo en los planos táctico y estratégico, como probablemente no se ha visto en ningún otro momento de la historia peruana. Fue como un abrazo fugaz, aunque muy significativo, entre el Estado peruano — encarnado en Cáceres y en el Ejército del Centro— y el viejo trasfondo rural del país. Además de su posición social, su situación de militar profesional de prestigio le permitió tomar contacto, desde antes de la Guerra del Pacífico, con la crema de las clases dirigentes del Perú costeño. En un plano político, no es extraño que Cáceres haya establecido, ya durante el conflicto, y pese a dudas iniciales, relaciones tan estrechas con los civilistas, sobre todo con el grupo que terminó exiliado en Chile durante las hostilidades, en la desesperada lucha nacional contra la invasión y contra la amenaza de una desmembración territorial. Aunque escapa a los linderos cronológicos de esta tesis, cabe comentar que fue este mismo grupo el que lo vio como su aliado (primero contra Piérola y luego frente a Iglesias) y el que se le unió a las puertas de su ascenso a la presidencia en 1886, usando como instrumento político esa curiosa fusión de militares profesionales, breñeros y de civiles de alta posición económica y de prestigio social que fue el primigenio Partido Constitucional (Millones 1998: VII, 20 y s.; Mc. Evoy 1997: 251; Guerra Martinière 1984: 20; 22-23). La tesis tiene una presentación temática que ha sido estructurada en torno a algunas preguntas claves. Éstas son las siguientes: ¿cuál fue el pensamiento político y militar de Cáceres durante la guerra?, ¿qué fue la Campaña de La Breña y cómo se inscribió, dentro de ella, la participación de los guerrilleros?, ¿qué tratamiento mediático se dio a la campaña?, ¿qué cursos posibles hubiera podido seguir el conflicto internacional en el caso de una victoria de Cáceres en la Sierra?, y ¿cuál fue el significado permanente de la Campaña de la Sierra para el Perú? Si quisiéramos englobar todas las preguntas anteriores en una sola, la plantearíamos de esta manera: ¿qué lugar y qué peso tuvo la figura individual de Cáceres con relación a las estructuras socioeconómicas y de mentalidad de su tiempo, como ingrediente causal del devenir político entre los años 1882 y 1883? Desde este punto de vista, la aproximación que hagamos a su personalidad no se realizará con el simple objetivo de estudiar, per se, su psicología o sus raíces culturales. Por otra parte, se buscará explicar, y poner en contexto, ciertas facetas polémicas del héroe de La Breña, tales como la imagen de radicalismo social y de intolerancia que le fue adjudicada por muchos de sus contemporáneos. 6 Un objetivo importante será el de procurar restituir a Cáceres muchas facetas de su personalidad que han sido olvidadas, desenfocadas o minimizadas en nuestros días. No es exagerado sostener que en la actualidad manejamos una visión unidimensional de Cáceres, acuñada por una literatura de efemérides, que se limita a exaltar (aunque no siempre con rigor histórico) al militar valiente y patriota. Cáceres fue, además, un político de muy buen nivel, un personaje con una visión sorprendentemente amplia de la realidad peruana y un lingüista práctico, que empleó su dominio del idioma quechua como una poderosa herramienta de motivación y de integración. Era también un peruano antiguo, cuyas raíces tenían vieja implantación en el Perú, circunstancia que afloraba constantemente en muchos de sus comentarios y reacciones. De otro lado, Cáceres solía hacer juicios penetrantes sobre situaciones y sobre personas. En 1874, cuando era jefe del batallón Zepita en tiempos del presidente Manuel Pardo, Cáceres valoró el enorme potencial profesional de un joven oficial como Carlos Llosa, quien murió heroicamente, tiempo después, en la desesperada batalla del Alto de la Alianza mayo de 1880. 1 Algo parecido ocurrió con Leoncio Prado. En una carta personal a Isaac Recavarren, suscrita en Quipán, el 23 de marzo de 1883, que se refería parcialmente a Prado, Cáceres le manifestó estar “convencido de su entusiasmo, patriotismo, actividad y competencia” Y añadía, en un tiempo anterior a la muerte de este esforzado oficial poco después de la batalla de Huamachuco: “siempre he creído que [es] [...] un joven pundonoroso y digno del que debe esperarse mucho”. 2 En cuanto a su capacidad de hacer prognosis, Cáceres adelantó, más de una vez, que la suerte de la guerra estaba unida estrechamente al curso de las acciones bélicas en el Centro. En su correspondencia encontramos sugerencias sobre la amargura que le producía el hecho de que esta advertencia fuera interpretada maliciosamente por sus enemigos políticos (muchos de los cuales rodeaban al presidente Montero en Arequipa) como un simple argumento, o maniobra para obtener mayor cantidad de armamento: “Bien sabía yo, y te lo dije, —le dice en una carta personal a Montero de noviembre de 1882— que llegando a Arequipa no podrías cumplir tus ofrecimientos de remisión de armas, bajo la influencia de 1 Veáse la carta que Cáceres dirigió al presidente Manuel Pardo desde Chanchamayo, cuando estaba a cargo del batallón Zepita, fechada el 26 de octubre de 1874, donde habla de “sus conocimientos en la profesión, la abnegación con que sirve y [de] sus buenas costumbres” (AGN, Colección de cartas del presidente Manuel Pardo, D 2-9-578). 2 Carta personal de Andrés A. Cáceres a Isaac Recavarren (Quipán, 23 de marzo de 1883). Véase el apéndice documental. 7 los que no ven más allá de lo que tienen a la vista y siempre al través de sus pasiones y odiosidad que me tienen”. 3 Es un hecho que la figura de Cáceres es una de las más polémicas de la historia peruana. Teniendo en cuenta esta situación, el presente trabajo procurará estar alejado, por igual, tanto de la tónica glorificadora de las efemérides, como de los silencios y anatemas (antiguos y modernos) de la pasión política que han impedido hasta ahora una mejor comprensión del ...
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  • Vida, Comunicación, Siglo XIX, Historiografía, Guerra del Pacífico

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