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Unformatted text preview: subido por chofisnay para scribd subido por chofisnay para scribd Robín Robertson INTRODUCCIÓN A LA PSICOLOGÍA JUNGUIANA Una guía para principiantes subido por chofisnay para scribd La obra y el pensamiento de C. G. Jung (1875-1961) han transformado el mundo de la psicología moderna. Jung fue un pensador original, pero muchas de sus ideas todavía son en gran parte desconocidas o mal comprendidas. Su contribución se extiende más allá de la teoría y la práctica de la psicología, alcanzando su influencia campos como la mitología o la historia de las religiones. En esta introducción definitiva al trabajo de C. G. Jung, el Dr. Robertson nos explica cómo el genial psicólogo suizo reintrodujo a Occidente en el mundo de los arquetipos del inconsciente colectivo, de la mitología y de los símbolos de la naturaleza. Robertson explora la estructura y la dinámica de la psique, el significado de los sueños, de la sombra, del ánima, del animus, de la misteriosa figura del Sí-Mismo y el proceso de individuación. "Por fin una introducción a la psicología de Jung que puedo recomendar a estudiantes y colegas, sin duda la introducción más legible que podamos encontrar en el mercado" Alian Combs, autor de SYNCRONICITY "Introducción a la psicología junguiana es una joya. Robertson posee la rara capacidad de escribir sobre temas complejos con claridad y sencillez. Su libro es sistemático y basado en las mejores fuentes, está escrito con claridad y es agradable de leer. ¿Qué más se le puede pedir a un libro?" Lance Beize, GNOSIS subido por chofisnay para scribd Colección Psicología INTRODUCCIÓN A LA PSICOLOGÍA JUNGUIANA Robín Robemon Primera edición: noviembre de 2002 2a edición: julio de 2006 Título original: Beginner's guide to jungian Psychology Traducción: Montserrat Ribas Maquetación: Marta Rovira Diseño cubierta: Michael Neumwn ©1992 by Robín Robertson (Reservados los derechos) Publicado por acuerdo con Nicolas-Hays Inc., York Beach, Maine, USA. ©2002 Ediciones Obelisco, S.L., (Reservados los derechos para la presente edición) Pere IV, 78 (Edif. Pedro IV) 3.a planta 5.a 08005 Barcelona - España Tel. 93 309 85 25 Fax 93 309 85 23 Paracas, 59 Buenos Aires C1275AFA República Argentina Tel. (541 -14) 305 06 33 Fax (541 -14) 304 78 20 E-mail: [email protected] ISBN: 84-7720- 893-X Depósito legal: B-36.842-2006 Ptinted in Spain Impreso en España en los talleres de Romanyá/Valls S.A. Verdaguer, 1. 08786 Capellades (Barcelona) subido por chofisnay para scribd AGRADECIMIENTOS Mi más sincero agradecimiento a ERNEST LAWRENCE ROSSI, cuya valoración de mi obra temprana me hizo dar cuenta de que mis apreciaciones algo idiosincráticas de la psicología de Jung podían ser de utilidad para otras personas. En esa primera época, Ernie muchas veces comprendía lo que estaba intentando decir antes de que yo mismo me diera cuenta. Su propia convicción de que no existía dicotomía entre los aspectos científicos y espirituales de la obra de Jung me ayudó a reforzar mi propia convicción similar. Sin su entusiasmo, apoyo y desafío intelectual, dudo que hubiera tenido el valor para encontrar mi propia voz. También quisiera agradecer la ayuda que tanto RICHARD MESSER como JAMES HOLLIS me ofrecieron al revisar meticulosamente las primeras versiones de este libro y sugerir algunos cambios. Sin su amistosa crítica la calidad del producto habría sido muy inferior. Asimismo me gustaría reconocer las siguientes fuentes utilizadas para las citas introductorias de cada capítulo: CARL JUNG: The Collected Works of C. G. Jung, trad. de R.F.C. Hull, Bollingen Series XX, Princeton, Princeton University Press: VOL. 6: Psychological Types, copyright 1971, pag. 558. V OL. 8: The Structure and Dynamics of the Psyche, 1960, 1969, pag. 111. VOL 17: The Development of Personality, 1954, pag. 331b.; pag. 338. VOL. 18: The Symbolic Life 1980, pag. 13. VOL. 18: pag. 14. ROBIN ROBERTSON: C.G. Jung and the Archetypes of the Collective Unconscious, Nueva York, Peter Lang, 1987, pag. 138. Para las ilustraciones que aparecen en ester libro utilicé las siguientes fuentes: Dores Spot Illustrations, seleccionadas por C.B. Grafton, Dover Pictorial Archive Series, Nueva York, Dover Publicacions, 1987, figuras 1, 10, 20; Magic, Supernaturalism and Religion, de Kurt Seligman, Nueva York, Pantheon Books, 1948, figura 2; Witchcraft, Magic & Alchemy, de Grillot de Givry, Nueva York, Dover Publications, 1971, figura 4; 1001 Spot Illustrations of the Lively Twenties, comp. C.B. Grafton, Nueva York, Dover Pictorial Archive Series, Dover Publications, 1986, figuras 9, 12, 15: William Morris: Ornamentation & Illustrations from the Kelmscott Chaucer, Nueva York, Dover Pictorial Archive Series, Dover Publications, subido por chofisnay para scribd 1973, figura 11; Pictorial Archive of Decorative Renaissance Woodcuts, comp. Jost Amman, Nueva York, Dover Pictorial Archive Series, Dover Publications, 1968, figuras 13, 14, 16; Humorous Victorian Spot Illustrations, comp. C.B. Grafton, Nueva York, Dover Pictorial Archive Series, Dover Publications, 1985, figura 17. Capítulo 1 JUNG Y EL INCONSCIENTE «Todo avance en la cultura es, psicológicamente, una ampliación de la consciencia, alcanzar un nivel de consciencia que sólo puede tener lugar mediante la discriminación.» CARL JUNG Este libro trata sobre la psicología de Carl Gustav Jung (primera mitad del siglo XX) y su relevancia para todos nosotros al pasar al nuevo siglo XXI. Jung fue un pensador original cuyas ideas todavía son en gran parte desconocidas o mal comprendidas. No siempre estaba en lo cierto; los pioneros raramente lo están. Su visión de la realidad era tan diferente de la opinión prevaleciente que muchas veces ha sido difícil para otros psicólogos comprender lo que realmente quería decir. A todo ello hay que añadir por un lado un estilo de escritura demasiado literario para sus colegas académicos y por otro demasiado erudito para sus admiradores literarios. Artistas y escritores han luchado por abrirse camino y han llegado a una mejor comprensión de la esencia de Jung que los mismos académicos, pero muchas veces han generalizado de manera demasiado rápida, incapaces de tratar con la amplitud y profundidad de la mente de Jung. En este libro intentaré presentar un cuadro unificado del pensamiento de Jung, quizá más unificado incluso de lo que se puede ver en la recopilación de sus escritos, pero creo que es una presentación justa de sus ideas. Mi énfasis recaerá sobre la utilidad práctica de sus ideas, puesto que muchas veces se le ha descartado por poco práctico y realista. Pero en primer lugar quiero dar una breve idea del tipo de subido por chofisnay para scribd hombre que fue Jung, de cómo y por qué llegó a desarrollar la cosmovisión más original del siglo XX. JUNG Y FREUD Al igual que Sigmund Freud, su mentor incluso más famoso que él, Jung fue un médico que se convirtió en uno de los primeros pioneros de la nueva disciplina del psicoanálisis. Aunque era psicólogo clínico, Jung también realizó una labor pionera en psicología experimental que más tarde llevó a la invención del detector de mentiras (cuya mala utilización le habría horrorizado). No obstante, al principio Jung atrajo el interés de Freud por su temprano concepto de complejo (es decir, sentimientos, imágenes y recuerdos tan apiñados alrededor de un único concepto, por ejemplo «la madre», que forman un todo en la mente). Hablaremos un poco más sobre los complejos en el capítulo 2. Freud tenía diecinueve años más que Jung y ya había realizado parte de su obra más importante. El psicoanálisis todavía era prácticamente desconocido y las comunidades médica y científica o bien ignoraban o criticaban a Freud. No podríamos imaginar una situación más perfecta para que Jung idealizara a Freud, ni para que Freud «adoptara» a un discípulo elegido. En 1906, Jung conoció a Freud y al poco tiempo se convirtió en su colega favorito y después en su sucesor designado. Desafortunadamente para los planes de Freud, Jung no tenía madera para ser el discípulo de nadie. Freud y Jung eran tipos de persona muy diferentes que veían el mundo de maneras muy diferentes (como ya veremos cuando tratemos de la teoría junguiana de los tipos psicológicos en el capítulo 4). Freud tenía 50 años y creía que ya había descubierto las ideas básicas que describían la estructura y dinámica de la psique humana (Psique es la palabra que Jung utilizó para describir la totalidad de nuestros procesos psicológicos. Parece una mejor elección que cerebro o mente, puesto que no se limita a –o se separa de- lo físico). Freud quería seguidores que pudieran tomar ideas y desarrollar sus consecuencias. Aunque Jung admiraba a Freud, y a pesar de que muchas de sus ideas fueran útiles, él creía que la psique humana era mucho más compleja de lo que Freud proponía. Mientras que las teorías de Freud se fueron cristalizando y convirtiendo en dogma, Jung siguió sus propios dictados con sus pacientes hasta donde éstos pudieran llevarle. Y lo llevaron a lugares que no encajaban con la teoría de Freud. SÍMBOLOS DE TRANSFORMACIÓN subido por chofisnay para scribd Por ejemplo, el concepto freudiano del complejo de Edipo causó una profunda impresión en Jung, pero él veía algo diferente a lo que Freud proponía. Para explicarlo brevemente, Freud sostenía que el tabú del incesto subyace en las profundidades de cada uno de nosotros. Como es ubicuo, era inevitable que encontrara un canal de expresión en nuestros mitos y literatura; Freud opinaba que había encontrado su expresión perfecta en el mito de Edipo, que sin saberlo mató a su padre Layo y se casó con su madre Yocasta. Cuando Edipo y Yocasta finalmente descubrieron la verdad, Yocasta se suicidó y Edipo se arrancó los ojos. Freud sostiene que este conflicto es primigenio y que se repite una y otra vez en nuestra existencia, especialmente en la vida de los niños entre los 4 y los 5 años. A esa edad (según Freud), aman a sus madres intensamente y odian a sus padres. Freud convirtió el complejo de Edipo en la piedra angular de su teoría; era el elemento psíquico aislado más significativo subyacente en el desarrollo masculino. Jung vio algo mucho más sugerente en el descubrimiento de Freud: la idea de que todos los antiguos mitos siguen vivos en nuestro interior. En el caso de la historia de Edipo, mientras que Freud veía en ella una descripción apta para todo desarrollo psíquico, Jung vio sólo un ejemplo de una multitud de invariantes psíquicas que todos llevamos dentro. El legendario matemático griego Arquímedes fue uno de esos raros individuos: un teórico que pudo llevar sus teorías a un uso práctico. Utilizaba relaciones matemáticas para desarrollar ingeniosas combinaciones de poleas y palancas, que utilizaba para mover objetos de enorme tamaño. Existe una historia apócrifa que dice que, eufórico por su triunfo, Arquímedes exclamó: «¡Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo!» Igual que Arquímedes, Jung se dio cuenta de que Freud había descubierto un ejemplo único de cómo la psicología se podía escapar de la historia personal y convertirse en la historia de la raza humana, ya que estaba escrita en la mitología. Este enfoque histórico ofreció tanto un punto de apoyo, situado fuera del paciente, como una palanca para mover la psique del mismo. Jung inmediatamente empezó a seguir esta apasionante nueva dirección en psicología. En 1912 Jung publicó los primeros frutos de su investigación bajo el título de Transformations and Symbols of the Libido (más adelante reescrito en gran parte y publicado como Symbols of Transformation en 1952). Este libro proponía la idea herética de que la libido no era meramente energía sexual, sino energía psíquica, y que la imagen de un sueño era mucho más que un simple acertijo que podía ser descodificado y revelar un deseo sexual prohibido. En una deslumbrante exhibición de erudito trabajo detectivesco, Jung se volcó sobre todo el campo de la mitología para ampliar las fantasías de una sola mujer que se encontraba subido por chofisnay para scribd en la fase incipiente de una esquizofrenia. (La mujer, descrita como «la señorita Frank Miller», era paciente de Theodore Flournoy, que había publicado las fantasías de ella en 1906.) Allí donde Freud «reducía» la fantasía e imágenes oníricas a una única referencia mitológica (el complejo de Edipo), Jung «ampliaba» las imágenes de sus fantasías mostrando paralelismos a través de las diversas mitologías de muchas culturas y épocas. A medida que se desplegaban las fantasías, pudo mostrar un patrón emergente que conducía inevitablemente hacia una escisión de la psique: la esquizofrenia. ¿Cómo podían las imágenes de las fantasías de una mujer de nuestra época repetir temas de mitos de miles de años de antigüedad, mitos que la mujer jamás había leído? Nuestro mundo actual cree que todos somos una página en blanco, sobre la cual la experiencia escribe sus historias. Quizá todo estaba en la imaginación de Jung. Quizá su análisis no era más que una astuta ficción. ¿Acaso Jung tenía razón al relacionar sus fantasías con los patrones mitológicos que él podía interpretar como las diversas etapas que conducen a la esquizofrenia? Pues sí, tenía razón. Cuando, algo más adelante, Jung expuso sus conclusiones a Flournoy, éste confirmó que el curso de la enferme dad de la mujer encajaba muy de cerca con el patrón que Jung describía. Es difícil explicar cómo eso pudo ocurrir a menos que existan unos cimientos colectivos para la psique, de donde proceden las imágenes de los mitos, de los sueños y de las fantasías. Eso resultaba excesivo para Freud, que pronto rompió su relación con Jung. Los freudianos normalmente se han puesto del lado de Freud cuando hablan de esta ruptura, y los junguianos del lado de Jung. Pero probablemente era inevitable que se separaran, porque veían el mundo desde prismas diferentes. Al igual que muchos otros padres e hijos (porque esto es lo que Freud y Jung eran en esencia), Freud se sintió traicionado por Jung y Jung se sintió abandonado por Freud. Existe una cierta validez en ambas opiniones. Con su insistencia en una independencia total de las reglas convencionales, Jung habría sido un hijo difícil para que cualquier padre le hubiera podido tolerar. Con sus fuertes (y en ocasiones rígidas) opiniones sobre la naturaleza de la psique, Freud era un padre imposible para que cualquier hijo pudiera tolerarle. (Prácticamente todos sus «hijos» psicoanalíticos lo abandonaron, uno detrás de otro, empezando por Adler). Pero comprensible o no, fue una amarga medicina que Jung se tuvo que tragar. Durante el resto de su vida, Jung se vio forzado a seguir un sendero solitario en su exploración de este fundamento colectivo que subyace a la consciencia individual. El libro que están a punto de leer trata del descubrimiento y exploración por parte de Cari Jung del «inconsciente como psique objetiva y colectiva», que más tarde denominó simplemente el «inconsciente colectivo.» Lo llamó «colectivo» porque consiste en imágenes y patrones de conducta que no han sido subido por chofisnay para scribd adquiridos por un individuo durante su tiempo de vida, y que sin embargo son de fácil acceso para todos los individuos de todas las épocas; «inconsciente» porque no se puede llegar a él a través del consciente. LOS MITOS EN NUESTRA VIDA Los científicos y académicos siempre se han mofado del concepto de un inconsciente colectivo. Ellos «saben» que es imposible que las personas tengan algún recuerdo que no fuera adquirido en esta vida. Parece una idea muy extraña para aquellos de nosotros educados en estos tiempos supuestamente racionales. En una época en que vamos de aquí para allá en una vana búsqueda de unos valores espirituales que están ausentes, pretendemos que el espíritu sea algo que se pueda reducir a la mente. En una época en que vivimos cada vez más en la mente, aislados del mundo natural que nos rodea, pretendemos que la mente a su vez se pueda reducir al cerebro. Estamos convencidos de que existe una explicación material para todo. Cualquier otra descripción de la realidad es descartada como superstición primitiva. Pero precisamente debido a este materialismo vivimos aislados y alienados unos de otros. La soledad y la desesperación se han convertido en el estado normal de nuestra avanzada civilización occidental. Encerrados en nuestro interior, anhelamos desesperadamente alguna sensación de conexión: con nuestro trabajo, con nuestra religión, con otra persona, con el mundo que nos rodea, con nosotros mismos. La psicología junguiana ofrece una salida a este callejón sin salida. No es una respuesta total, pero ofrece la posibilidad de una nueva manera de ver el mundo. Como contraste con el frío e impersonal mundo mecanicista del materialismo, Jung describe un mundo cálido, personal y orgánico en el que cada persona está conectada con todos y cada uno de los demás seres humanos, donde todos estamos conectados con todos los aspectos del universo. Pero donde también cada persona es un individuo único, con un destino único, algo que él llama individuación (es decir, el camino del desarrollo que todos nosotros emprendemos durante el transcurso de nuestra vida). Al igual que cualquier otra visión global, la opinión de Jung sobre la realidad deja algunas cuestiones sin respuesta. El concepto del inconsciente colectivo abre muchas puertas que anteriormente habían estado cerradas al pensamiento occidental. Tradicionalmente la psicología (junto con la filosofía y la ciencia del siglo XX) ha despachado el tema de las cuestiones molestas limitándose a aquellas que sí puede contestar. Cualquier otra cuestión, en especial las de orden metafisico, se considera un sinsentido (literalmente un «no» sentido, algo que no se puede subido por chofisnay para scribd relacionar con una descripción sensorial). Por desgracia (o afortunadamente, según mi punto de vista) el mundo es más complejo que nuestros sistemas de pensamiento. La psicología de Jung respeta toda la complejidad que cada uno de nosotros experimenta en el mundo. Si bien no es capaz de responder a todas las cuestiones, al menos no niega su existencia. El concepto junguiano del inconsciente colectivo no es una construcción filosófica ni un dogma religioso; es un intento, aunque ciertamente a veces algo primitivo, de presentar una descripción ajustada del mundo interior de la psique y su relación con el mundo material exterior. Jung descubrió este mundo al explorar minuciosamente los sueños de sus pacientes y relacionarlos después con temas similares que encontraba en los cuentos de hadas, mitología, arte y cultura de todo el mundo. No se trataba de un ejercicio académico; se volvió hacia la mitología porque ello le ayudaba a comprender y a curar a unos pacientes con problemas reales. Por ejemplo, puede que descubriera un símbolo en el sueño de un paciente que le desconcertaba. Entonces buscaba en la mitología y encontraba un mito donde también aparecía ese símbolo. Puesto que los mitos cuentan historias sobre conflictos humanos, Jung podía comprender el conflicto que el paciente estaba experimentando, y que éste había mantenido oculto, tanto de Jung como de sí mismo. El conflicto reflejado en el mito debería haber tenido poca o ninguna relación con el problema real del paciente. Y sin embargo sí la tenía. Una y otra vez podía verse esa relación (como sigue siendo el caso). No necesitamos la fe para aceptar la visión de Jung acerca de la realidad; todo lo que necesitamos es el valor para explorar honradamente nuestro propio mundo interior, como hizo el propio Jung. Esta exploración se ve facilitada porque Jung ya la realizó con su propio interior y nos brindó un mapa del terreno. No tenemos que aceptar este mapa mediante un acto de fe. Él siempre pidió que nos acercáramos a la psique como si no supiéramos nada sobre ella. No obstante, si observamos con cuidado lo que vamos descubriendo de nuestra vida interior, veremos que nuestras observaciones encajan muy ajustadamente con el modelo de Jung...
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