LECCIONES DE ECONOMIA ESPAu00d1OLA GARCIA DELGADO Y...

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Unformatted text preview: LECCIONES DE ECONOMÍA ESPAÑOLA PARTE I EL DESARROLLO ECONÓMICO ESPAÑOL: UNA VISIÓN DE CONJUNTO CAPÍTULO 1 ETAPAS Y RASGOS DEFINIDORES DE LA INDUSTRIALIZACIÓN ESPAÑOLA 1. Introducción 2. Perspectiva histórica comparada 3. Principales etapas 5. Componentes y rasgos fundamentales: el siglo XX 6. España en clave europea al comenzar el siglo XXI 7. Recapitulación APÉNDICE 6 6 7 9 12 15 16 18 PARTE II FACTORES DE CRECIMIENTO CAPÍTULO 2 CRECIMIENTO ECONÓMICO Y CAMBIO ESTRUCTURAL 1. Introducción 2. Principales rasgos del crecimiento económico español 3. Determinantes del crecimiento a largo plazo 4. Transformaciones estructurales 5. Fluctuaciones cíclicas y desequilibrios macroeconómicos 6. Recapitulación 21 21 21 23 30 32 35 CAPITULO 3 RECURSOS NATURALES Y HUMANOS 1. Introducción 3. Estructura demográfica 4. Capital humano 5. Recapitulación 38 38 43 47 49 CAPITULO 4 FORMACIÓN DE CAPITAL 1. Introducción 2. El capital productivo de la economía española 3. Inversión empresarial: determinantes y composición 4. Inversión en infraestructuras 5. Financiación de la formación bruta de capital fijo 6. Recapitulación 51 51 51 53 55 56 59 CAPITULO 5 INNOVACIÓN Y CAMBIO TECNOLÓGICO 1. Introducción 2. Cambio tecnológico y crecimiento económico 3. La creación de capacidades tecnológicas en la economía española 4. La innovación tecnológica en las empresas 5. Recapitulación 61 61 61 63 67 69 CAPITULO 6 EL FACTOR EMPRESARIAL 1. Introducción 2. Dimensión 3. Estructura de la propiedad y control 4. Organización e integración productiva 5. Internacionalización 6. Rentabilidad y financiación 7. Recapitulación 71 71 71 74 75 77 79 80 PARTE III ACTIVIDADES PRODUCTIVAS CAPÍTULO 7 SECTOR AGRARIO 1. Introducción 2. Delimitación y clasificación 83 83 83 2 3. 4. 5. 6. 7. Evolución del sector Especialización productiva y comercial Eficiencia productiva La Política Agrícola Común y su reforma Recapitulación 84 87 88 91 94 CAPÍTULO 8 SECTOR INDUSTRIAL 1. Introducción 2. Delimitación y clasificación 3. Evolución del sector 4. Especialización productiva y comercial 5. Eficiencia productiva 6. Política industrial 7. Recapitulación 96 96 96 99 101 105 109 110 CAPÍTULO 9 SECTOR ENERGÉTICO 1. Introducción 2. Delimitación y clasificación 3. Evolución del sector 4. Especialización productiva y comercial 5. Eficiencia productiva 6. Política sectorial 7. Recapitulación 112 112 112 113 115 116 120 122 CAPÍTULO 10 SECTOR CONSTRUCCIÓN Y MERCADO DE LA VIVIENDA 1. Introducción 2. Delimitación y clasificación 3. Evolución del sector 4. El mercado de la vivienda 5. Política sectorial 6. Recapitulación 124 124 124 125 126 129 130 CAPÍTULO 11 SECTOR SERVICIOS 1. Introducción 2. Delimitación y clasificación 3. Evolución del sector 4. Especialización productiva y comercial 5. Eficiencia productiva 6. Política sectorial 7. Recapitulación 132 132 132 134 137 140 142 144 PARTE IV MERCADO DE TRABAJO Y RECURSOS FINANCIEROS CAPÍTULO 12 MERCADO DE TRABAJO 1. Introducción 2. Caracterización del mercado de trabajo en España 3. El marco institucional del mercado de trabajo y sus reformas 4. Empleo y paro en la economía española 5. Recapitulación 147 147 147 149 153 159 CAPÍTULO 13 SISTEMA FINANCIERO 1. Introducción 2. Mercados e intermediarios financieros 4. El sistema bancario 5. Mercados financieros 6. Recapitulación 162 162 162 165 173 174 3 PARTE V SECTOR PÚBLICO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RENTA CAPITULO 14 SECTOR PÚBLICO 1. Introducción 2. El papel del Estado en las economías actuales 3. Organización de las intervenciones públicas en la economía española 5. La hacienda de las Administraciones Públicas 6. Recapitulación 177 177 177 178 182 186 CAPÍTULO 15 LAS POLÍTICAS MACROECONÓMICAS 1. Introducción 2. La política monetaria 3. La política cambiaría 4. La política fiscal 5. Las políticas de oferta 6. Recapitulación 188 188 188 193 195 197 198 CAPITULO 16 DISTRIBUCIÓN FUNCIONAL Y PERSONAL DE LA RENTA 1. Introducción 2. Distribución funcional: el reparto de la renta entre los factores productivos 3. Determinación de las rentas intrafactoriales 4. Distribución personal o familiar: renta final disponible 5. Desigualdades de renta y políticas de redistribución 6. Recapitulación 200 200 200 203 204 206 208 CAPÍTULO 17 DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL DE LA RENTA 1. Introducción 2. Crecimiento económico: una perspectiva regional 3. Ejes del crecimiento económico español 4. Situación relativa de las regiones españolas en el marco europeo 5. Política económica y desigualdades territoriales 6. Recapitulación 209 209 209 212 214 215 216 PARTE VI SECTOR EXTERIOR CAPITULO 18 BALANZA DE PAGOS Y EQUILIBRIO EXTERIOR 1. Introducción 2. Evolución general del sector exterior 3. Políticas de ajuste del sector exterior 4. Recapitulación 219 219 219 221 224 CAPÍTULO 19 COMERCIO EXTERIOR 1. Introducción 2. Evolución del comercio 3. Liberalización comercial e integración comunitaria 4. Especialización comercial 5. Recapitulación 226 226 226 228 231 235 CAPÍTULO 20 INVERSIÓN DIRECTA EXTRANJERA 1. Introducción 2. Inversión directa recibida por España 3. Inversión directa de España en el exterior 4. Efectos de la inversión directa 5. Recapitulación 237 237 237 242 245 247 4 PARTE I EL DESARROLLO ECONÓMICO ESPAÑOL: UNA VISIÓN DE CONJUNTO España es parte integrante de un área por muchos motivos privilegiada: la primacía de los valores democráticos en la organización política y social, y el progreso económico común que fluye por capilaridad a través de sus ejes de crecimiento, enmarcan la vida cotidiana de más de cuatrocientos cincuenta millones de europeos, entre ellos los españoles. Sin embargo, la posición relativa de España entre los veinticinco países de la Unión Europea se achica cuando de lo geográfico (segundo país por extensión) y lo demográfico (quinto en población), se pasa a lo más puramente económico (decimotercero en renta por habitante), con una renta media situada ya al nivel de la Unión Europea-27, casi diez puntos por debajo del más exigente promedio de la Unión Europea-15. ¿Por qué esto es así? ¿Qué caracteriza a España en el conjunto de Europa? El objeto de esta primera parte, con un extenso capítulo único, es contestar a estas preguntas, que no hacen sino apuntar a los determinantes del crecimiento económico español a largo plazo. Con una amplia perspectiva temporal, el capítulo que sigue a estas líneas ofrece, en efecto, un análisis tanto de los factores de crecimiento como de las principales transformaciones estructurales que permiten situar la experiencia de industrialización española en el marco europeo del crecimiento económico moderno. Obligadamente, tendrá que hacerse ahí referencia a un abierto abanico de componentes históricos de diversa índole. El aumento sostenido de la renta nacional por encima del de la población, esto es, el aumento de la renta per cápita, rasgo distintivo del crecimiento económico moderno, es el resultado global de un amplio —e interrelacionado— conjunto de decisiones y esfuerzos emprendidos por un gran número de individuos y de instituciones, condicionados, a su vez, por múltiples circunstancias, no siempre fáciles de conocer. El estudio del crecimiento económico a largo plazo requiere, pues, proceder a un tiempo con ambición interpretativa y con cautela, con amplitud de miras y con modestia intelectual. Es el estilo al que responde el capítulo que abre esta obra. Al único capítulo de esta primera parte de la obra lo sigue un apéndice que recoge la cronología esencial de la construcción de la Europa unida, anotando la participación de España en ese proceso, que ha devenido decisivo para la propia evolución de la economía española. 5 CAPÍTULO 1 ETAPAS Y RASGOS DEFINIDORES DE LA INDUSTRIALIZACIÓN ESPAÑOLA José Luis García Delgado SUMARIO: 1. INTRODUCCIÓN. 2. PERSPECTIVA HISTÓRICA COMPARADA. 3. PRINCIPALES ETAPAS. 4. COMPONENTES Y RASGOS FUNDAMENTALES: EL SIGLO XIX. 5. COMPONENTES Y RASGOS FUNDAMENTALES: EL SIGLO XX. 6. ESPAÑA EN CLAVE EUROPEA AL COMENZAR EL SIGLO XXI. 7. RECAPITULACIÓN. LECTURAS RECOMENDADAS. CONCEPTOS BÁSICOS. 1. Introducción Como el resto de los países de Europa occidental, desde el Ártico al Mediterráneo, España ha conocido a lo largo de los dos últimos siglos y al compás de la afirmación del capitalismo como orden social y económico, un vasto proceso de crecimiento y cambio. Frente a situaciones anteriores con perfil más estacionario, donde los aumentos de la producción eran no sólo menores sino también más discontinuos, con cambios más lentos y graduales, la singularidad de la historia económica contemporánea europea proviene, tanto del carácter sostenido, a largo plazo, del movimiento ascendente de la renta real por habitante, como de las hondas transformaciones inherentes a la sustitución de la base agraria de las sociedades tradicionales por otra nueva de corte industrial y, en etapas avanzadas, también de servicios; todo ello en paralelo al reconocimiento pleno de la propiedad privada y al creciente papel del mercado en la asignación de bienes, servicios y factores de producción (tierra, trabajo y capital). Crecimiento económico moderno (esto es, incremento mantenido a largo plazo del producto por persona y por trabajador, acompañado de cambios estructurales, según la generalmente aceptada formulación de KUZNETS), industrialización y consolidación del capitalismo resultan en este sentido sinónimos, y así se entenderá aquí, dejando ahora a un lado posibles distinciones y matices. En el arranque de dicho proceso de plural significación se sitúa la revolución industrial, entendiendo por tal un conjunto de innovaciones mecánicas y de organización de la producción (esto es, tecnológicas en un sentido amplio), que, unidas a otras sociales e institucionales, promueven la ampliación de las capacidades productivas y la emergencia de las categorías propias del primer capitalismo industrial: el creciente uso de máquinas (en particular en los dos sectores inicialmente más representativos: el textil algodonero y el siderometalúrgico), el empleo asalariado de hombres y mujeres en fábricas, la producción en serie de artículos que se destinan al mercado, la constitución de sociedades mercantiles de nuevo cuño... Lo acontecido en determinados núcleos de la economía de Gran Bretaña a partir de la segunda mitad del siglo XVIII y, en particular, a partir del decenio de 1780, se ha considerado a estos efectos como prototípico, adoptándose por ello el caso inglés —primero en acontecer, pero también el mejor estudiado por teóricos e historiadores— como «modelo». Un modelo que ha servido para ordenar en el eje del tiempo al resto de las experiencias industrializadoras del continente, distinguiendo, con unas u otras sutilezas diferenciadoras, entre los países que se incorporan pronto al nuevo orden económico y social (first comers, early starters: por ejemplo, Francia, Bélgica, Suiza y, al otro lado del Atlántico, Estados Unidos) y los que se rezagan o de industrialización tardía (late comers, late joiners: Alemania, Italia y la propia España, por ejemplo, así como también, al este del continente, Rusia y, ya en el Pacífico, Japón). Más difícil que precisar ese orden —aunque no sea, desde luego, tarea sencilla ni sustraíble al debate científico en muchos casos determinar la cronología de los comienzos de la industrialización, como la propia historia española demuestra—, más difícil es, de cualquier modo, analizar los factores y condiciones de todo tipo que explican no sólo el despuntar de las sociedades industriales, sino también el propio curso del desarrollo económico moderno. La variedad de elementos causales y la complejidad de las relaciones que entre ellos se establecen hacen arduo el trabajo analítico. Los intentos de cuantificación en este terreno chocan, además, con la doble dificultad que supone la reconstrucción de series fiables y homogéneas de datos para un período de tiempo tan dilatado, y la propia naturaleza institucional e ideológica —reacia al cómputo estadístico y a la ponderación numérica— de componentes básicos en cualquier esquema causal con ambición de totalidad. Cinco epígrafes centrales agruparán el contenido del capítulo. Primero se ofrece una visión comparada a largo plazo del crecimiento económico español. Después se procede a delimitar las principales etapas. Luego, en 6 los dos epígrafes siguientes, se entresacan los rasgos y hechos definidores que, bien en el curso del ochocientos, bien en el siglo XX, han acompañado a la mejora de las condiciones de trabajo y vida en la España contemporánea. A continuación, se traza un breve apunte «en clave europea» de la España actual, a partir del baremo que sirve de guía interpretativa a la trayectoria histórica descrita en este capítulo, la renta per cápita comparada con la de los otros países del continente. El capítulo se cierra, en fin, con un apéndice que, a modo de cronología fundamental, detalla las fechas y los acontecimientos cruciales de la construcción de la Europa unida desde el arranque de la segunda mitad del siglo XX, anotando la participación de España en ese proceso que ha devenido decisivo para la propia evolución de la economía española. 2. Perspectiva histórica comparada En coherencia con el concepto de crecimiento económico moderno del que se parte, «la renta nacional real y monetaria, y las (...) causas que determinan sus movimientos, no como conceptos teóricos, sino en cuanto hechos observables», constituyen un objeto esencial del análisis económico aplicado, como escribiera Colin CLARK en las páginas prologales a la segunda edición (1947; la primera data de 1939) de su obra Las condiciones del progreso económico. Un libro sin duda adelantado en el esfuerzo que, algo después, con las aportaciones de Simón KUZNETS, condensadas en su Modera economic growth: rate, structure and spread (1966), acabará por dibujar las coordenadas básicas para la medición de la actividad económica de cada país, facilitando con ello los estudios comparados a partir de magnitudes homogéneas. Multiplicadas comparaciones que van alcanzando una amplia perspectiva histórica, gracias a la proliferación en los últimos decenios de estimaciones y cálculos de series largas, arrancando en muchos casos desde fechas tempranas del siglo XIX. Para la economía española, también los tiempos recientes han sido fructíferos en esas tareas. Se dispone hoy, en consecuencia, de una aceptable cobertura estadística para captar, en una visión comparada a largo plazo, la posición española en el concierto del crecimiento económico europeo de las dos últimas centurias. El indicador fundamental que deberá manejarse, consecuentemente con lo antedicho, es la evolución de la renta (o producto) real per cápita, toda vez que el cálculo del producto real por trabajador ofrece datos menos consistentes para series históricas extensas. El gráfico 1 ofrece la evolución comparada durante los dos últimos siglos del producto real por habitante en España y en otros países europeos occidentales, con el promedio de Gran Bretaña, Francia y Alemania como referencia, llegando hasta el umbral de la actualidad desde un punto de arranque situado en la primera mitad del siglo XIX. Información gráfica de la que se desprenden, cuando menos, tres notas interpretativas, no por obvias menos importantes. Convendrá exponerlas ordenadamente. 1 .a Ante todo, la situación comparativamente retrasada de la economía española en relación con los otros grandes países europeos occidentales, en el curso del proceso histórico de industrialización. Esa desfavorable comparación se refleja en la distancia existente entre las condiciones materiales de vida en España y las prevalecientes en Gran Bretaña, Alemania y Francia. El alejamiento respecto del primero de esos países es muy acusado, situándose la renta per cápita española casi siempre por debajo de la mitad de la inglesa hasta el decenio de 1960. También de Francia la distancia es desde el principio apreciable, haciéndose mayor durante una buena parte del siglo XX, lo que también ocurre en comparación con Alemania, cuya potencia productiva conseguirá sobreponerse repetidamente en este siglo a las interrupciones que en su trayectoria ascendente han provocado las consecuencias de los dos conflictos bélicos mundiales. Incluso respecto de Italia se retrasará España durante una buena parte del novecientos, recortándose únicamente la brecha entre la renta por habitante de ambos países en los últimos quinquenios del siglo. Lo que equivale a decir que la distancia que separa a España de la renta media por habitante de los quince países que formaban parte de la Unión Europea al iniciarse el siglo XXI es aún apreciable (diez puntos porcentuales). En suma, la convergencia real —esto es, en términos de niveles de bienestar expresados en renta por habitante— de España con Europa ha sido en el curso del tiempo «tardía» y sigue siendo aún «incompleta», si bien el balance de los últimos decenios es netamente esperanzador, situándose la consecución de los valores medios europeos de renta como un objetivo alcanzable para los españoles durante los primeros lustros del siglo XXI, al compás de la plena participación de España en las fases avanzadas de la construcción de una Europa unida, recuperando así —después de largas etapas de relativo orillamiento— creciente presencia e interlocución en foros internacionales. 2.a La evolución temporal de los niveles comparados de renta por habitante sitúan a España, a su vez, entre otros tres países meridional-periféricos europeos: Italia, Portugal y Grecia, formando con ellos un subconjunto que permite hablar de una variante mediterránea de industrialización. Por supuesto que las particularidades de cada caso no son desdibujables. En el de Italia destaca tanto el 7 brioso comienzo del siglo XX como la brillante segunda mitad de esta centuria. De la evolución española resalta, sobre todo, el más prolongado hundimiento que se inicia entrados los años treinta de ese siglo y que no toca fondo sino al final del largo decenio posterior a la Guerra Civil. De Portugal y Grecia, en fin, quizá tan llamativo resulte lo plano de su línea evolutiva durante un largo trecho secular (aunque esta imagen se deba también en parte a la naturaleza decenal de los datos utilizados para un amplio período), cuanto su resuelta, aunque algo morosa, incorporación a la senda de fuerte crecimiento económico de la segunda mitad del siglo XX. Pero más que esos elementos diferenciadores, sobresalen pautas comunes en la trayectoria de los cuatro países del Sur de Europa que ahora se están considerando. Los cuatro han presentado, a lo largo de la industrialización, niveles de renta por habitante inferiores a la media de ese otro conjunto de países formado por Alemania, Francia y Gran Bretaña. Para los cuatro el siglo XIX es, a grandes trazos, un siglo desaprovechado para reducir distancias respecto de los países más adelantados en el despliegue de la modernización económica. Y los cuatro —España, Italia, Portugal y Grecia, aunque ésta con menor brío— se sumarán con fuerza a la enérgica onda expansiva posterior a la Segunda Guerra Mundial, con un escalona-miento entre ellos que no hace sino reproducir la graduación en los respectivos niveles de crecimiento; es decir, Italia es el primero en participar de esa expansión posbélica, España sigue después, con un decenio de 1960que reproduce en muchos aspectos el italiano de 1950, y Portugal y Grecia, entrelazadas, cierran la marcha (gráfico 1). Suficientes similitudes, en resumen, como para abonar la consideración de una variante mediterránea sudoccidental o meridional-periférica de industrialización —por utilizar los términos equivalentes empleados por unos u otros autores—, dentro del patrón general de desarrollo económico europeo. Tema éste que suscita creciente interés, pues a las coincidencias evolutivas detectadas se superponen otras —como ya se ha apuntado más arriba— que subrayan factores comunes de atraso, en unas épocas, y también condiciones semejantes en etapas de rápidos progre...
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