Gramsci-Cuadernos-de-la-carcel-Tomo-4.pdf - Antonio Gramsci...

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Unformatted text preview: Antonio Gramsci Cuadernos de la cárcel Edición crítica del Instituto Gramsci A cargo de Valentino Gerratana Cuadernos de la cárcel es una obra clásica del marxismo: lúcida, compleja, difícil por las mismas condiciones excepcionales en que fue escrita (reconstruidas por Valentino Gerratana en el prefacio del primer tomo), fue considerada por Antonio Gramsci como el resultado provisional de su larga reflexión realizada en las diferentes prisiones mussolinianas en las que estuvo recluido. Muerto Gramsci, este "material todavía en elaboración" hubo de esperar a la terminación de la guerra para ser publicado: apareció originalmente entre 1948 y 1951, en seis volúmenes, y conoció una vasta difusión. Pero esta primera forma de edición de los Cuadernos, que bajo títulos generales reagrupa las notas gramscianas por temas y asuntos homogéneos, es decir, reordena el material y determina un tipo de lectura, contiene obvias limitaciones e inconvenientes cuando se pretende profundizar en la obra. La presente edición del legado teórico-político fundamental del revolucionario italiano, preparada por Valentino Gerratana, es una edición crítica que reconstruye el ritmo de desarrollo de la investigación gramsciana tal cual ésta se fue plasmando sucesivamente en los Cuadernos. Ofrece, pues, la amplia posibilidad de lectura al margen de ordenamientos interpretativos, capaz de permitir un conocimiento mejor y más profundo de la obra. Esta será editada en seis tomos que contienen, además de la reconstrucción filológica de los Cuadernos, la descripción de cada uno de ellos, notas al final de cada tomo y un vasto aparato crítico y un detallado índice analítico que aparecerán en el último volumen. Grabado de la portada: Leopoldo Méndez El hombre y su tiempo , EL HOMBRE Y SU TIEMPO ANTONIO GRAMSCI CUADERNOS DE LA CÁRCEL 4 Antonio Gramsci Cuadernos de la cárcel Edición crítica del Instituto Gramsci A cargo de Valentino Gerratana Tomo 4 Cuadernos 9 10 11 12 Ediciones Era (XIV) 1932 (XXXIII) 1932·1935 (XVIII) 1932·1933 (XXIX) 1932 Traducción de Ana María Palos Revisada por José Luis González Primera edición en italiano: 1975 Título original: Quaderni del carcere © 1975, Giulio Einaudi editore s.p.a., Turín Primera edición en español: 1986 ISBN: 968-411-074-X ISBN: 968-411-147-9 Derechos reservados en lengua española © 1986, Ediciones Era, S. A. Avena 102, 09810 México, D. F. Impreso y hecho en México Printed and Made in Mexico lNDICE TOMO 11 37 1 Prefacio, de Valentino Gerratana Cronología de la vida de Antonio Gramsci Cuadernos de la cárcel 73 Cuaderno 1 (XVI) 1929-1930 Primer cuaderno 197 Cuaderno 2 (XXIV) 1929-1933 Miscelánea I Apéndice 309 323 l. Descripción de los cuadernos 11. Notas TOMO 2 11 Cuaderno 3 (XX) 1930 <Miscelánea> 129 Cuaderno 4 (XIII) 1930-1932 <Apuntes de filosofía l/Miscelánea / El canto décimo del Infierno> 245 Cuaderno 5 (IX) 1930-1932 <Miscelánea> Apéndice 367 375 l. Descripción de los cuadernos 11. Notas TOMO 11 3 Cuaderno 6 (VIII) 1930-1932 <Miscelánea> 141 Cuaderno 7 (VII) 1930-1931 <Apuntes de filosofía 11 y Miscelánea> 211 Cuaderno 8 (XXVIII) 1931-1932 <Miscelánea y Apuntes de filosofía 111> Apéndice 349 363 l. Descripción de los cuadernos 11. Notas TOMO 4 11 Cuaderno 9 (XIV) 1932 <Miscelánea y Notas sobre el Risorgimento italiano> 111 Cuaderno 10 (XXXIII) 1932-1935 La filosofía de Benedetto Croce 235 Cuaderno 11 (XVIII) 1932-1933 <Introducción al estudio de la filosofía> 351 Cuaderno 12 (XXIX) 1932 Apuntes y notas para un grupo de ensayos sobre la historia de los intelectuales Apéndice 385 399 l. Descripción de los cuadernos 11. Notas TOMO 5 Cuaderno 13 (XXX) 1932-1934 Notas breves sobre la política de Maquiavelo Cuaderno 14 (1) 1932-1935 <Miscelánea> Cuaderno 15 (II) 1933 <Miscelánea> Cuaderno 16 (XXII) 1933-1934 Temas de cultura. 19 Cuaderno 17 (IV) 1933-1935 <Miscelánea> Cuaderno 18 (XXXII-IV bis) 1934 Nicolás Maquiavelo II Cuaderno 19 (X) 1934-1935 <Risorgimento italiano> TOMO 6 Cuaderno 20 (XXV) 1934-1935 Acción Católica / Católicos integrales / jesuitas / modernistas Cuaderno 21 (XVII) 1934-1935 Problemas de la cultura nacional italiana. 1Q Literatura popular Cuaderno 22 (V) 1934 Americanismo y fordismo Cuaderno 23 (VI) 1924 Crítica literaria Cuaderno 24 (XXVII) 1934 Periodismo Cuaderno 25 (XXIII) 1934 Al margen de la historia. Historia de los grupos sociales subalternos Cuaderno 26 (XII) 1935 Temas de cultura. 29 Cuaderno 27 (XI) 1935 Observaciones sobre el "folklore" Cuaderno 28 (nI) 1935 Lorianismo Cuaderno 29 (XXI) 1935 Notas para una introducCión al estudio de la'gramática ÍNDICES Cuaderno 9 (XIV) 1932 < Miscelánea y Notas sobre el Risorgimento italiano> § < 1>. Nociones enciclopédicas. El gallito rojo. Del francés le coq 8 rouge, término que debe ser de origen campesino e indica el incendio provocado por razones políticas en las luchas de facciones y en las jacqueríes. Podría recordarse la llamada táctica del fósforo predicada por Michelino Bianchi y Umberto Pasella en las zonas rurales emilianas durante el predominio sindicalista hacia 1906. 1 § <2». Los sobrinitos del padre Bresdani. Una esfinge sin enigmas. En el Ambrosiano del 8 de marzo de 1932 Marco Ramperti escribió un artículo, "La Corte di Salomone", en el cual, entre otras cosas, escribía: "Esta mañana estuve intrigado con un 'logogrifo' de cuatro líneas, en torno al cual había velado durante las últimas siete horas de soledad, sin, naturalmente, sacar nada en limpio. ¡Densa oscuridad! ¡Misterio sin fin! Al despertar me di cuenta, sin embargo, de que en la atonía febril había confundido la Corte di Salomone con la Italia Letteraria, el 'logogrifo' enigmático con un poema del poeta Ungaretti ... "1 A estas elegancias de Ramperti, Un~aretti responde con una carta publicada en la Italia Letteraría del 10 de abril y que me parece un "signo de los tiempos". Pueden extraerse cuáles "reivindicaciones" propone Ungaretti a "su país" para ser compensado de sus méritos nacionales y mundiales. (Ungaretti no es más que un bufoncillo de mediocre inteligencia): "Querido Angioletti, de regreso de un viaje fatigoso para ganar el escaso pan de mis hijos, encuentro los números del Ambrosiano y de la Stampa en los cuales un cierto señor Ramperti ha creído ofenderme. Podría responderle que mi poesía la entendían los campesinos, mis hermanos, en la trinchera; la comprende mi Duce que ha querido honrarla con un prefacio; la comprenderán siempre los simples y los eruditos de buena fe. Podría decirle que desde hace quince años todo cuanto de nuevo se hace en Italia y fuera, lleva en poesía la huella de mis sueños y de mi momento expresivo; que los críticos honestos, italianos y extranjeros. no se hacen rogar para reconocerlo; y, por lo demás, nunca he solicitado alabanzas a nadie. Podría decirle que una vida durísima como la mía, orgullosamente italiana y fascista, siempre, ante extranjeros y connacionales, merecería al menos no verse aumentar las dificultades por parte de periódicos italianos y fascistas. Debería decirle que si hay algo de enigmático en el año X (vivo 13 de artículos en la absoluta incertidumbre del mañana, ¡con más de cuarenta años cumplidos!), es sólo la obstinada mala voluntad contra mí 9 por parte I de gente de... ingenio. -Con afecto -Giuseppe Ungaretti".2 La carta es una obra maestra de tartufería literaria y de estupidez presuntuosa. § <3>. Nociones enciclopédicas. Angherie. a El término se emplea todavía en Sicilia para indicar ciertas obligaciones a las que está sometido el trabajador en sus relaciones con el propietario o arrendatario o subarrendador en los contratos llamados de medianía (y que son contratos de participación o de simple arriendo con pago en especie establecido con la mitad de la cosecha o incluso más, además de las "prestaciones especiales" o angherie). El término es todavía el de los tiempos feudales, del cual ha derivado su significado en el lenguaje común (vejación, etcétera). Por lo que respecta a la Toscana vale la pena citar un fragmento de un artículo de F. Guicciardini (Nuova Antologia, 16 de abril de 1907), "Le recenti agitazioni agrarie in Toscana e i doveri della proprieta": "Entre los pactos accesorios del contrato colonial, no mencionaré los pactos que llamaré angéricos, en cuanto que constituyen gravámenes del colono, que no tienen como correspondencia ninguna ventaja especial; tales serían los lavados de ropa gratuitos, la extracción de agua, el corte de leña y ramajes para las estufas del patrón, la contribución en víveres a favor del guardián, el suministro de paja y heno para la cuadra de la hacienda y en general todos los suministros gratuitos a favor del patrón. No podría afirmar si estos hechos son residuos del régimen feudal que han sobrevivido a la destrucción de los castillos y a la liberación de los colonos, o bien si son incrustaciones formadas por abuso de lo~ patrones y cobardía de los colonos, en tiempos más cercanos a nosotros sobre el tronco genuino del contrato".l Según Guicciardini estas prestaciones desaparecieron en casi todas partes (en 1907), pero la cosa es incierta. No sólo en Toscana, sino también en Piamonte (al menos para los esclavistas) hasta 1906 estaba difundido el derecho del patrón a encerrar a los colonos dentro de casa a cierta hora de la tarde, y lo mismo sucedía en Umbría, etcétera. Cír. Cuaderno 16 (XXII), pp. 35-36. § <4>. Historia de las clases subalternas. De Amicis. De De Amicis vale la pena ver la colección de discursos Speranze e Glorie y el libro sobre Lotte civili. 1 Su actividad literaria y de orador en este sentido va b del 90 al 900 y debe verse para investigar la actitud de ciertas corrientes 10 intelectuales I de la época en confrontación con la política estatal. Puede a b 14 Angheria: vejación, violencia, extorsión. [T.] En el manuscrito: "van". verse cuáles eran los motivos dominantes, las preocupaciones morales y los intereses de estas corrientes. Por lo demás no se trata de una corriente Única. Si bien debe hablarse de un socialnacionalismo o socialpatriotismo ('11 De Amicis, es evidente su diferencia con Pascoli, por ejemplo: De Amicis estaba contra la política africanista, Pascoli, por el contrario, era IIn colonialista de programa. § <5>. Risorgimento italiano. Sublevación de Palermo en 1866. Era prefecto de Palermo Luigi Torelli, sobre el cual cfr. Antonio Monti, Il conte Luigi Torelli, MilÚn, R. Instituto Lombardo de Ciencias y Letras, 1931, en SQ, 513 pp., 30 liras. I lespués de la represión Torelli recibió la medalla de oro al valor civil'! Habrá 'lile ver el libro también porque Torelli tuvo una función bastante significativa en lodo el Risorgimento. Cfr. Cuaderno 19 (X), pp. 65-66. § <6>. Temas de cultura. El movimiento y el fin. ¿Es posible mantener un movimiento sin que se tenga una previsión del fin? El principio de Bernstein según el cual el movimiento es todo y el fin no es nada, bajo una apariencia de interpretación "ortodoxa" de la dialéctica, esconde una concepción puramente mecanidsta del movimiento, según la cual las fuerzas humanas son consideradas como pusivas y no conscientes, como elementos no disímiles de las cosas materiales. Esto es interesante observarlo porque Bernstein buscó sus armas en el revisionismo idealista, que habría debido llevarlo, por el contrario, a valorar la intervención de los hombres como decisiva en el desarrollo histórico. Pero si se analiza a fondo, se ve que en Bernstein la intervención humana es valorada, aunque implícitamente, pero de forma unilateral, porque es considerada como "tesis" mas no como "an· Iftesis"; eficiente como tesis, o sea en el momento de la resistencia y de la consnvación, es rechazada como antítesis, o sea como iniciativa y como impulso progresista. Pueden existir "fines" para la resistencia y la conservación, no para el progreso y la iniciativa. La pasividad es la consecuencia de tal concepción, porque, por el contrario, precisamente la antítesis (que presupone el despertar de fuerzas todavía latentes y dormidas) tiene i necesidad de fines, inmediatos y me· 11 !lintos, para el movimiento. Sin la perspectiva de los fines concretos, no se con.illue mantener el movimiento. Cfr. Cuaderno 16 (XXII), pp. 34 bis-35. § <7>. Temas de cultura. El mal menor. Se podría tratar en forma de apólogo. El concepto de mal menor es de los más relativos. Hay siempre un mal aún me· nor que el anteriormente menor y frente a un peligro mayor en comparación 15 con aquel anteriormente mayor. Cada mal mayor se vuelve menor en comparación con otro mayor, y así hasta el infinito. Así pues, se trata nada más que de la forma que adopta el proceso de adaptación a un movimiento regresivo, cuyo desarrollo es conducido por una fuerza eficiente, mientras que la fuerza antitética está decidida a capitular progresivamente, por pequeñas etapas, y no de un solo golpe, lo que sería beneficioso, por el efecto psicológico condensado, para hacer nacer una fuerza competidora activa, o a reforzarla si ya existiese. Como es correcto el principio de que los países más avanzados en un cierto desarrollo son la imagen de lo que sucederá en los demás países donde el movimiento se encuentra en sus comienzos,l la comparación es obligada. Cfr. Cuaderno 16 (XXII), pp. 34-34bis. < § 8>. Pasado y presente. Acciones y obligaciones. ¿Qué cambio radical aportará a la orientación del pequeño y mediano ahorro la actual depresión si se prolonga aún durante algún tiempo? Se puede observar que la caída del mercado de acciones ha determinado un desmesurado traslado de riqueza y un fenómeno nunca visto, de expropiación "simultánea" de inmensas masas de población, especialmente en América, pero un poco en todas partes. El sistema introducido por el gobierno italiano parece el más racional y orgánico, al menos para ciertos grupos de países, ¿pero qué consecuencias podrá tener? Se observa una diferencia entre las acciones y las obligaciones industriales, y aún otra diferencia entre acciones y obligaciones del mercado libre y obligaciones del Estado. El público trata de deshacerse completamente de las acciones, devaluadas en forma inaudita, prefiere las obligaciones industriales a las acciones, pero prefiere las obligaciones del Estado a unas y otras. Puede decirse que el público rompe todo vínculo directo con el régimen capitalista, pero no rechaza la confianza 12 en el Estado; quiere participar I en la actividad económica, pero a través del Estado, que garantice un interés módico, pero seguro. El Estado asume así una función de primer orden como capitalista, como empresa que concentra el ahorro que se ha de poner a disposición de la industria y de la actividad privada, como inversor a mediano y largo plazo. (Instituto de crédito inmobiliario). Pero, una vez asumida esta función, ¿puede el Estado desinteresarse de la organización productiva? ¿Dejarla, como antes, a la iniciativa de la competencia privada? Si esto sucediese, la desconfianza que hoy afecta a la industria, arrastraría al Estado: una nueva depresión que obligase al Estado a devaluar sus obligaciones, como se han devaluado las acciones y obligaciones industriales, sería catastrófica para el conjunto de la organización político-social. El Estado debe intervenir para controlar si sus inversiones son bien administradas. Se comprende el desarrollo de por lo menos un aspecto del régimen corporativo. Pero el simple control no será suficiente. En efecto, no se trata de conservar el aparato productivo tal como es en un momento dado. Hay que desarrollarlo paralelamente al aumcnto de la población y de las 16 necesidades colectivas. En estos desarrollos necesarios está el mayor peligro de la iniciativa privada y ahí será mayor la intervención estatal. Si el Estado se preocupase por iniciar un proceso por el cual la producción del llhorro, de función de una clase parasitaria, se convirtiese en función del mismo organismo productivo, estos desarrollos serían progresivos, se insertarían en un proyecto global de racionalización integral: habría que realizar una reforma agraria (abolición de la renta agraria e incorporación de ésta en el organismo productivo, como ahorro colectivo de reconstrucción y neoconstrucción) y una reforma indusIrial, para conducir todos los réditos a necesidades técnico-industriales y no ya a necesidades jurídicas de derecho quiritario. En esta situación general está la justificación histórica de las tendencias corpofIItivas, que se manifiestan como exaltación del Estado en general, concebido en absoluto, y como desconfianza y aversión a las formas tradicionales capitalistas. De ahí, base social[-política] del Estado [afirmada y] buscada en la pequeña burguesía y en los intelectuales, pero en realidad estructura plutocrática y vínculos con el capital financiero. Ambas cosas no I son contradictorias, todo lo contrario, 13 como lo demuestra un país ejemplar, Francia, donde precisamente no se comprendería el dominio del capital financiero sin la base política de una democracia de rentistas pequeñoburgueses y de pequeños campesinos. Sin embargo Francia, por razones complejas, sigue teniendo una composición social bastante sana, porque contribuye a formarla la pequeña y mediana propiedad agrícola. En otros países, por el contrario, los ahorradores están alejados de la producción y del trabajo; el ahorro es "socialmente" caro, porque es obtenido con un nivel de vida demasiado bajo de los trabajadores tanto industriales como, especialmente, agrícolas. Si la nueva estructura del crédito consolidase esta situación, en realidad la empeoraría, porque si el ahorro parasitario no corriese ni siquiera los azares generales del mercado normal, se daría la tendencia a un asalto de la propiedad agraria parasitaria Ipor una parte] y las obligaciones industriales por la otra acabarían por asegurar el dividendo legal a expensas del trabajo en forma demasiado gravosa. Cfr. Cuaderno 22 (V), pp. 47-50. § < 9>. Pasado y presente. Las prisiones del Estado pontificio. En el fascículo abril-septiembre de 1931 de la Rassegna Storica del Risorgimen10 aparece publicado por Giovanni Maioli un capítulo de una autobiografía inédita de Bartola Talentoni, patriota de Fodi. El capítulo se refiere a los procedimientos judiciales y a la prisión sufrida por Talentoni, cuando fue arrestado en 1855 como conspirador y partidario de sectas en Romaña. Cárcel de Bolonia. Entre otras cosas se puede extractar esto: "Todo aquello estaba calculado y jamás nos dejaban un momento tranlJuilos [ ... ]" Para que un sueño reparador no fortaleciese el espíritu y el cm:rpo de los presos, se recurría a los medios más inverosímiles. El cen- 17 tinela hacía retumbar la prisión con hurras, durante la noche el cerrojo se descorría con la más ruidosa violencia, etcétera. (Estos datos están tomados del Marzocco del 25 de octubre de 1931.)1 § <10>. Los sobrinitos del padre Brescíani. C. Malaparte. Cfr. en la Italia Letteraria del 3 de enero de 1932 el artículo de Malaparte: "Analisi cinica den' Europa". En los últimos días de 1931, en los locales de la "École de la Paix" en París, el ex-presidente Herriot pronunció un discurso acerca de los medios mejores 14 para organizar la paz europea. Después de Herriot habló I Malaparte en contradictorio: "Como también usted, en ciertos aspectos (sic), es un revolucionario, pienso que estará en condiciones de entender que el problema de la paz debería ser considerado no sólo desde el punto de vista del pacifismo académico, sino también desde un punto de vista revolucionario. Solamente el espíritu patriótico y el espíritu revolucionario (si es verdad, como es verdad, por ejemplo, en el fascismo, que el uno no excluye al otro) pueden sugerir los medios para asegurar la paz europea. -Yo no soy un revolucionario -me respondió Herriot-; soy simplemente un cartesiano. Pero usted, querido Malaparte, no es más que un patriota".1 Así que para Malaparte, también Herriot es un revolucionario, al menos en ciertos aspectos, y entonces resulta todavía más difícil saber qué cosa significa "revolucionario" para Malaparte....
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