Rosa Aguilar - El Vuelo Del Alma.pdf - EL VUELO DEL ALMA...

This preview shows page 1 - 3 out of 15 pages.

EL VUELO DEL ALMAROSA M.aAGUILARUniversidad ComplutenseSUMMARYThis paper studies the belief in the possibility of a soul travelling outthe body, while she is alive. Although chamanistic experiences aren'tspecially cha racteristic of the greek cultur, the ancient greek world,however, knows some stories about temporary journeys of the souloutside of her body. Sometimes the tales show legendoy characters nearto myths, another times they are literary myths with ethic puiposes. Thepaper tries to deal with both aspects.La creencia en una vida más allá de la muerte es en Grecia, como porlo demás en casi todos los pueblos de la tierra, una idea antiquísima y dela que dan fe los ajuares funerarios. Pero éstos iban destinados al difuntosin más, sin hacer ningún tipo de distingo. Es logro de los poetas homéri-cos, como dice Doddsi, el haber desligado el cadáver del espíritu con pre-cisión y claridad. A partir de ahí, desde que el hombre se sabe un com-puesto de dos elementos, alma y cuerpo, piensa que ambos se separancon la muerte pero que también hay ocasiones durante la propia vida en1 E.R. DODDS, Los griegos y lo irracional [The Greeks and the Irrational], Madrid19802, 134.
12ROSA M. AGUILARlas que puede producirse una disociación pasajera. Es esto lo que,siguiendo una afortunada definición del profesor Gi12, hemos llamado elvuelo del alma.Heródoto es quien, por vez primera3nos habla de un curioso persona-je, Aristeas de Proconeso, autor de un poema, la Arimaspea, donde cuentalas aventuras que había vivido y los pueblos que había conocido. Hastaahí nada parece extraordinario, pero sí es lo que relata a continuación.Aristeas había entrado en su ciudad en un batán donde cayó muerto. Elbatanero cerró su casa y fue a avisar a los parientes. Pero cuando ya sehabía difundido la noticia por todo Proconeso, uno que venía de Artaceaseguró que se había encontrado con él en el camino de su ciudad, Cíci-co, y que incluso, habían hablado. Cuando se abrió la casa del batanerono encontraron el cadáver de Aristeas. Sin embargo apareció en Procone-so seis arios después y compuso la Arimaspea, tras lo cual desapareció nue-vamente. Esto no tendría tampoco nada de extraordinario. Sí lo es, encambio, el relato con que prosigue el historiador. Doscientos cuarentaarios después Aristeas se habría presentado en Metaponto, ordenando alos metapontinos erigir un altar a Apolo y, al lado, una estatua con elnombre de Aristeas de Proconeso. El les dijo que eran los únicos italiotasa quienes había llegado el culto de Apolo y que él mismo, aun presentán-dose entonces como Aristeas, acompañaba al dios en la figura de un cuer-vo. Y diremos con Heródoto que sobre Aristeas baste con lo dicho, aun-que nosotros añadiremos, de momento.También de Abaris nos habla Heródoto4. Nos asegura que no va acontar su historia y sólo menciona que era un hiperbóreo y que paseó suflecha por toda la tierra sin tomar alimento alguno. Del último curiosopersonaje que nos cuenta es de Salmoxis o Zalmoxis5, un ser divino para

  • Left Quote Icon

    Student Picture

  • Left Quote Icon

    Student Picture

  • Left Quote Icon

    Student Picture