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Unformatted text preview: María Jos é Camargo* (Pontificia Univ ers idad J av eriana) El al m a d e l as m u ñ ec as . So b r e l a c o n s t r u c c i ó n d e u n c u er p o s i m b ó l i c o a t r avés d e u n a d i al éc t i c a d el s i m u l ac r o en l a n o v el a Ér as e u n a v ez el am o r y t u v e q u e m at ar l o d e Ef r aím Med i n a. Pr im era versión r ecib ida: marzo 15 de 2006; versión f ina l aceptada: abril 26 de 2006 Resumen En este ens ayo s e propone trabajar la muñeca como tópico para entender los diferentes desplazamientos a través de los cuales el personaje de Rep en la novela Éras e una v ez el amor, pero tuve que matarlo de Efraím Medina, construye el ele mento c ierta c hica c omo dis pos itivo de c onstrucc ión estética, que pos ibilita la economía de un c uerpo deseante como socialización artís tic a. Palabras c lav e: cuerpo y literatura, Efraim Medina, topos/utopos. Abstrac t Th e s o u l o f t h e d o l l s . On t h e c o n s t r u c t i o n o f a s y m b o l i c b o d y t h r o u g h a d i al ec t i c al o f t h e m o c k ery i n t h e n o v el Ér as e u n a v ez el am o r y t u v e q u e m at ar l o b y Ef r aím Med i n a The essay is about the c ons truc tion of a symbolic body through dialectic simulacrum in Efraim Medina’s nov el Onc e upon a time there was love, but I had to kill it (Érase una v ez el amor pero tuv e que matarlo). Its purpose is to work the topic of the doll in order to understand different mov ements through whic h the character of Rep brings into being the element c ierta chica as a dev ic e of aes thetic construction, that enable the economy of a wis hing body as an artis tic s ocialization. Key words : body and literature, colombian novel, Efraim Medina, topos /utopos Sobre la cons trucción de un cuerpo simbólic o a través de una dialéc tic a del s imulacro en la nov ela. Mi c uerpo se opone como estúpida c iencia entre tú y yo. Tu c uerpo se deshace para dejarme entrar, mi c uerpo es duro como una ley, como un pacto de otros . Renuncio a mi c uerpo y me entrego al tuyo, renuncio a mi al ma. Eres el hueco en mi c orazón, la raya en mi pensamiento. Érase una vez e l amor pero tuve que matarlo, E. Medina. * Profesional en Estudi os li terarios de la Pontificia Universidad Javeriana, donde Actualmente desarrol la su tesi s de gra do optan do al título de Magistra en Literatura, producto de di cha investi gación es el presente art ícul o; además, es Prof esora de Literatura. E­mai l: mari [email protected] ana.edu.co. Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 92 En este ensayo se trabajar la muñeca como tópico para entender los diferentes des plazamientos a través de los cuales el pers onaje de Rep construye el elemento c ierta chica como dis positivo de construcc ión estética, que pos ibilita la economía de un cuerpo deseante c omo socialización artís tic a. Para hac erlo, no proponemos de ninguna manera abarcar una mirada al elemento “cierta c hica” como objeto inex istente dentro del relato. Sino la manifestación de una disyunción interna del relato entre un cuerpo real, el cuerpo s abido de Cierta c hica y c ierta chica atrapada en la red simbólic a de Rep. Partimos de la ins istenc ia de Rep de no dotar de nombre a cierta c hica, para leer en esta acción una ruptura como primer paso para entender la construcc ión de cuerpos trans gres iv os dentro de la narrac ión. Di al éc t i c a d el s i m u l ac r o “Sabes que te engañas, que finges, y ese es el peor c rimen” (Medina, 2003, 91). Antes de entrar en materia c on el elemento cierta chica, v ale la pena rec alc ar c iertos aspec tos es truc turales de Érase una v ez el amor, pero tuve que matarlo, para es tablecer relac ión entre la construcción de la narración y la axiología del lugar vacío de c ierta chica. La novela está construida a partir de varias historias que se enlazan inters ubjetivamente a la propia historia de Rep, el narrador. Es difícil y un poco inútil tratar de establec er polos fijos o sentidos últimos a trav és de los cuales s e pueda interpretar. Lo que sí se puede hac er a modo de aproximación, es dibujar como dominante transformativ a a través de la obra el problema del s imulacro, que a s u vez parece es tar s ubdiv idido en dos micro problemas dialéc tic os: matar / matar el amor y un juego doble entre posibilidad e imposibilidad enunc iativa. Amb os enraízan en la performativ idad de Rep a partir del dispositiv o de c ierta chica. Un elemento que, como v emos en todo el relato se s abe desde siempre perdido, pero no por eso deja de funcionar. En este sentido es que se puede hablar de una dialéc tic a del simulacro. Rep s abe que tuv o que matar el amor cuando cierta chic a s e aleja de s u lado, y sin embargo, sigue s iendo presa de la puls ión que lo obliga a seguir pers iguiendo un amor que huele a cadáv er. No hay un deseo c laro, sólo la pulsión de un muerto v iv iente. Esta puls ión se v ierte sobre la función enunc iativa. A través de los procedimientos esc riturales y los silencios obligados dentro del flujo de la historia, as í como del intercambio c on otros lenguajes (música, cine y espectáculo), también el lenguaje es atraves ado por la dialéc tic a del s imulacro. Ci er t a c h i c a “Uno quis iera que las pers onas fueran como uno i magina que s on, uno se empeña en hacer de las pers onas lo que uno quiere que s ean” (131). La func ión del elemento c ierta chica en el relato de Rep se analiza a partir de la construcc ión de un dis positivo de fuga y construcc ión de sí. Lejos de una relac ión instrumental c on el mundo, esta relación Rep–muñeca intenta Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 93 diagnosticar un juego que le propone a Rep al revelar su propia alma. Se construye una tens ión entre un alma indecisa, imprecis a y migratoria c omo es la de la muñeca y en este c aso la de la chica, contra un alma de distinción pedagógic a entre lo animado y lo inanimado, en donde el alma estétic a rechaza los límites. En el c aso de Rep c on respecto a cierta chica, se encuentra en un juego nos tálgic o constante con esta llamada muñeca, en c uanto va construyendo una red simbólica que es la que v a enlazando todos los relatos inscritos en la nov ela. Finalmente, se intenta demostrar que cierta c hic a no sufre ningún proces o de s ubjetivación dentro de la novela, pero en cambio sí juega un papel fundamental dentro del espacio fantas mátic o de Rep. En otras palabras cierta c hic a, más que ser un personaje es un síntoma de Rep. Un síntoma cada vez más claro y más des plazado In n o m b r ab l e ch i c a – s ín t o m a Cierta chic a tiene un carácter deslocalizable dentro de la novela. Su falta de nombre, y su carácter axiológico enfrentado a s u ausencia ac tancial dentro de la nov ela, se c onvierten en importantes indic ativ os de la relación Rep– muñeca. Relación entre el c arác ter no localizable de c ierta chica y los mov imientos de atracc ión y abyecc ión de sí a partir de este dispositiv o en Rep. Otro indicador del carácter deslocalizable de c ierta c hica, es que ésta no comprende (porque eso s ería abominable para Rep), y no habla. No existe ningún momento dentro de la narración que nos permita observ ar un diálogo real entre Rep y Cierta chica. Todos sus mov imientos están ligados a la palabra nostálgic a de Rep, así como sus desc ripciones fís ic as y las de sus mov imientos . En poc as palabras , s i sabemos de c ierta chic a, es para seguir la his toria de Rep. Cierta chica es leída en c uanto a su contingencia c on el pers onaje de Rep, el res to no interesa. Si a cierta chica le gus taba escuc har Silv io Rodríguez ahora cabec ea con The Ramones y se pega contra las paredes oyendo Nirv ana. Cierta chic a es un principio de ordenación del mis mo Rep. Cierta chica intriga en c uanto calla y no expres a otra c osa que a sí mis ma en s u ausencia, o en s u presencia en negativ o. Cierta c hic a aparec e c omo un rollo de cinta o como otro reel de Rep. Cierta chica es el grado cero de Rep. La caja v acía donde c ircula lo que se sueña. 1 Mo n s t r u o s a c h i c a­s ín t o m a “Es bella e irreal” (23). Si s u carencia de nombre y actanc ialidad directa dentro de la nov ela no es suficiente para entender el grado cero de cierta chica, tomemos también su profesión, pues una de las pocas cosas que s abemos es s u deseo de convertirse en actriz. También sabemos que para s er ac triz habría que s er un poco recipiente vac ío para dejar pasar los pers onajes que el director desea. En toda la nov ela cierta c hica s e muev e por hilos invis ibles que corresponden c on los propios des plazamientos de Rep de acuerdo a esta lógica del s imulacro que ya hemos montado. Finalmente también se rev ela c omo una mujer de c arácter endeble o blandengue: “Ella era blanda como un flan y terminó casándose c on otro flan y tuv ieron flanc itos” (13). 1 Se apli ca l a utilizaci ón primaria del adjetivo, es decir con referencia a su carácter i nforme. Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 94 Por otra parte, y siguiendo el mis mo planteamiento de síntoma de Rep, cualquier mujer puede oc upar el lugar v acío de c ierta chica en cuanto a que ésta dev iene v acío en s u dis tancia con Rep, y c omo s e ha dic ho, en su carenc ia de nombre. Sin embargo, siguen ex istiendo c iertas c ondic iones establec idas, por supuesto, por el mis mo Re p. Por una parte, ella s ólo puede ocupar este lugar a partir de la ilusión de que siempre estuvo allí. A partir de la ilusión de que no fue Rep quien la produjo, s ino que és te la ha enc ontrado como respues ta de lo real (Lacán, 319). La encuentra s entada en una banca (Amalia), en una fies ta (Tanya), o peleando con un hombre (Mónic a). El hec ho de que exista un punto de partida c on el c ual hacer una junc ión simbólica o un anclaje del elemento erótico, no implica que existan ellas realmente. Lo único que indic a es la nec esidad de un anclaje, puesto que de todas maneras podríamos decir que la aparic ión de estas mu jeres obedec e a una guía de 2 masturbac ión . El caso de Tanya es el más c laro. Nunc a se resuelv e bien el contex to Londres, 1968 (Medina, 23). Pero lo mejor de todo es la irresolución de la relación entre ambos. Están en el cuarto, y él c laramente la des ea. Ella está en toalla y de repente Rep se encuentra caminando entre las calles con un vino y una revis ta Playboy. Si la desea tanto, ¿por qué la deja metida? El problema no está en lo que realmente pasa y lo que no, sino en el mis mo juego del lenguaje. Lo que puede dar una pista aquí es la presencia de la revis ta porno y las ganas manifiestas y v isibles de hacerse una paja (24). Es te es el espac io más propic io para el pliegue. Tanya s e hac e posible en el ejerc ic io simbólic o. En la mitad del síntoma. Fáb ri c a d e al m as “Mi c ultura es tá en mi mente y s us ensoñaciones, no en los libros de Garc ía Márquez” (160). El problema de la identidad es pues to en tela de juic io como predes tinación, a partir de la cons trucción de la función de c ons trucción de sujetos del objeto artístico. Si la identidad es un problema de pas aporte, empanadas y ajiaco, entonces Rep imagina algo más para él. Una c onstrucción cultural implic a más que una predestinac ión territorial, abarca también los mov imientos a trav és de los cuales los s ujetos s on atrav es ados por aquello que desean y producen. Uno de los aspectos principales del ejercicio escritural, de acuerdo a lo anterior, sería una dialéc tica del simulacro. Es por ello no s ería mu y s eguro decir que Rep desea a c ierta c hic a, en cuanto a que ya existe una predeterminación del objeto. Siempre ha estado vacío de acuerdo a una condición de saber. Rep sabe que c ierta chica ya está lejos de s u alcance. Lo fundamental de cierta chic a es que no esté. Que ac túe c omo recipiente vac ío de algo que s iempre está por v enir. La propuesta que se plantea aquí es que esto sería la mis ma escritura. Si Rep insis te en un lugar que sabe imposible, ha cedido a la lógica puls ional. Sabe que no puede acc eder a él, pero insis te ciegamente en ello. De esta manera es que Rep se propone como c onstruc to, como muñeco de sí. 2 Referenci a intertextual a Medina: “Entr e Batman y Robin”. Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 95 A l m a d e au t o p i s t a Existe una relac ión significativ a entre los desplazamientos intersubjetiv os y actanciales del personaje de Rep. Recordemos que la lec tura de la narración a partir del dispositiv o cierta c hica se realiza a partir de la red de signific ación de Rep, por cuanto la relación entre estos dos tipos de desplazamiento en Rep se hace relevante. De es ta manera, s e intenta plantear una mirada a los espac ios v ac íos de la nov ela c entrando la atenc ión en dos puntos fundamentales. Primero los trayectos y desplazamientos que s on importantes en la construcc ión psicológic a del personaje en cuanto a una inc ompletez y una no pertenencia definitiva a ningún lugar, más que aquél que Rep s iempre 3 imagina. La contestación a una escisión definitiv a entre un topos y un utopos que no deja realizar completa mente la permanenc ia de Rep en los lugares . La relación entre mudars e y ases inar cosmos. Habitar el umbral. En c uanto a los desplazamientos , habría que hacer una esc isión netamente analític a entre el s ujeto enunc iativo (es decir Rep) y el sujeto del enunc iado, como dev enir­sujeto planteado por el mismo Rep a partir de la enunc iac ión. Una vez más, no pretendemos desasociar uno del otro, sino leerlos en este cas o a trav és de sus análogos des plazamientos espaciales, mirando sesgadamente s u relación c on ciertos espac ios y s u c ons ecuencia en los procedimientos enunc iativos. Por un lado tenemos a Rep, quien sufre desplazamientos bilaterales entre Ciudad Inmóv il y Bogotá. Una primera mirada nos indic a que, como cronotopos , Ciudad Inmóv il y Bogotá s e contraponen especialmente en cuanto a la relación con Rep. No importa a dónde v aya éste, siempre termina en Ciudad Inmóv il, pero su des plazamiento a Bogotá modific a (igual que en otros pers onajes c omo Toba) c iertos rasgos de su comportamiento, y en este s entido cambia s u relación c on el tiempo. Si Ciudad Inmóv il maneja un tiempo c ircular de repetic ión y regreso c asi puls ional, Bogotá se relaciona con un tiempo progres ivo, teniendo en c uenta los c ambios intersubjetiv os de Rep y también de Toba. Bogotá tiene otro tipo de acc esos que se vuelv en fundamentales en la construcc ión enunc iativ a de Rep. Volv iendo nuev amente sobre cierta chic a, es de anotar que el tiempo circular de Ciudad In móv il queda para s iempre relacionado c on ella, en cuanto a un detenimiento de la ciudad en el tiempo de la nostalgia de Rep. Nos talgia que, como hemos v enido viendo tiene que ver c on una simulación que es la forma de saber un engaño y seguir en su juego o en su s educc ión. Viendo a Rep desde sus movimientos Ciudad Inmóv il/ Bogotá, vemos que la mudanza también hace parte de s u s íntoma, especial mente en un recuento de su his toria: De niño me regalaban un perro tras otro, todos morían a las poc as s emanas de estar c onmigo: dijeron que no tenía humor para los perros . Cuando estaba a punto de cumplir ocho años mi padre murió: supus e que no tenía humor para los padres. A partir de allí empe zaron las mudanzas y muertes que han s ido la marc a de mi exis tencia. Pensé que cierta chica era mi lugar: la casa que nunca dejaría…Total. Nada. Mi humor s igue siendo terrible para personas , animales y c os as. Sólo mi madre aguanta. Mudarse es 3 Escisión que se pl antea de man era ri gurosa por Sc herer René y Hocquengh em Gu y en El al ma atómica. Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 96 lo peor: dejar un s itio, s ubir tus c osas a un camión que te llevará a un lugar nuev o…Pensé que cierta c hica era mi recompensa (Medina, 93). Las redes intersubjetiv as es tán relac ionadas con los desplazamientos espac iales , y c ada v iaje de Rep c orres ponde de alguna manera a una ruta hacia el sentido de sí y del mundo en el que viv e, su cultura, el amor, el s entido del crimen y lo que está prohibido (de alguna manera cierta reflexión alrededor de la norma), el problema del triunfo personal y profesional, pero visto desde la pers pectiva de una necesidad c onstante de vis ibilidad, y finalmente un doble juego entre v iolenc ia y abyecc ión que se analizará con detenimiento más adelante. No proponemos un análisis estricto de estos componentes, pero s í de la imposibilidad de lugares totales, para lo cual se tienen en cuenta tres componentes de los mov imientos es pac iales de Rep: las mudanzas, las muertes y las rupturas. La imposibilidad alimenta el flujo de la pulsión, y por eso Rep siempre anda rodando. Por otro lado se pretende ex aminar otro tipo de espac ios ­potenc ia como la habitación de Rep y el apartamento de Mónic a entre otros y sobre todo la simetría entre los bares Ratapeona y Miss Blanché como espac ios de fuga o apertura de un utopos condens ado en el eje v acío de la muñeca (c ierta chic a) en un topos que se abyecta por rev elar una imposibilidad de sí. Cuadro 1: Cierta chica­ ­ El campo ­La mamá ­La nevera ­La casa materna/ hab itación de Rep C I U D A D I. El “Ratap eo na” Fu nció n erótico/ F c e i i t c no stálgico/ t l c s á i abortiva a i t Fu nció n nutricia F c c i t i i Fu nció n F c i enu nciativa e c a i i t Casa d e Mó nica La PANTALLA/NOSTALGIA P N A L / O T L A T L A N S A G DE LA MIRADA D L M D A Bar de Miss Blanché Toba ­ Habitación Ortega Rep B O G O T Á En algunos as pectos, el c uadro muestra ciertas simetrías, c omo en el caso del rol que juegan los bares dentro de la his toria con respecto a la junción entre las historias de Rep, y las historias que se c omparten en el bar. En ambos c asos s e da una función enunc iativa c on respecto a los mov imientos intersubjetiv os de Rep, y por tanto en cuanto a la construcc ión de aquello que poco a poco se v a narrando. La función nutricia de la cas a de la madre de Rep Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 97 se relaciona con la habitac ión en Bogotá en la c ual habita con sus amigos. Sin embargo, la func ión nutricia tendría un segundo des plazamiento. La nutrición sería netamente enunc iativa e inters ubjetiva. La habitac ión deviene pantalla de proyección de his torias y des eos que se c omparan y encaminan a Rep hac ia otras rutas. Es ta func ión nutricia es elemental en el s entido de una fábric a de alma. También exis te una relación entre la casa de cierta chic a y el apartamento de Mónica en c uanto a la func ión erótica de las mis mas. Sin embargo, se halla dis yunción entre un espac io y otro, ya que los es pacios y todo lo relacionado con c ierta c hica nunca puede tener un parangón, pues desborda y sublima. No s e puede c ontener, por ende todo es propenso a ser comparable con ella, pero ella c on nada, por s u res istenc ia al congelamiento. Además, sabemos por el mis mo Rep que Mónica nunc a pudo reempla zar a cierta chica, y que s ólo c ierta c hica es taba hecha a su justa medida. Visto desde la pers pec tiv a física de estos es pac ios, los que se relac ionan c on la chica s on es pac ios más abiertos y hay un a relac ión c on el mundo natural. Especialmente con el campo y los animales. Podríamos hablar inclus o de una armonía. Los espacios que se relacionan con Mónica son un poc o más caóticos , especialmente porque Mónica no tiene una personalidad maleable. El univ erso narc is ista de Rep se quiebra y eso se traduc e en un desorden espac ial que c ulmina en otra mudanza de Rep. El espacio c errado y confortable de Mónic a, deviene un espacio abortiv o del c ual Rep s ale volando. El espacio de Mónic a expulsa y el espacio de cierta chica inv ade. Los espacios que Rep comparte con la chic a s e c onvierten en su aparato nos tálgic o, a trav és del cual busc a ciertos elementos en otras mujeres. Sus rec uerdos son invas iv os, as í como la imagen de sus espacios. De esta manera, y especialmente c on respecto a las fuerzas eróticas del relato en relac ión con los es pacios, una lec tura de los desplaza mientos de Rep nos hace dar con un Rep arrojado (Kris tev a, 1976) y abortado. Rep deviene en desplazado que arma y destruye bitácoras y que hace aparecer un es pac io catas trófico, plegable y s obre todo huidizo. Un espacio nunc a total. A l m a p l eg ab l e El es p ec t ác u l o d e l a es p era “No ser gringo ha sido quizá la mayor frus trac ión de mi v ida as í que s ólo me quedaba ser duro” (190). Nos quedan los es pacios c orrespondientes al s ujeto de los halos de Rep (Ver cuadro 1), pero que en este caso s e condensan en la figura de “Producc iones Frac aso”, la empres a que Rep y s us amigos inventan y a trav és de la cual Rep puede des plazarse a los lugares que sueña: Los Ángeles, Seattle y Londres , entre otros. Un trozo de lo real lo conec ta con dichos espac ios : la músic a de Nirvana y Sex Pistols. Sin embargo, lo que parece espec ialmente trágic o de estos es pacios en s u relación con Rep y su red de simbolización, es que al igual que c on c ierta c hic a, la relev anc ia de s u relación también s ucede en su no c oncrec ión. Lo que leemos nosotros en el relato, es el espec tác ulo de la espera de algo que nunca llega y en eso consiste el espec tác ulo. En la pulsión c iega de una fama que nunca llegará, porque de Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 98 acuerdo a Rep para s er famoso en este país es necesario que haya c adáver (Medina, 2003,28). Las construcciones enunciativ as enlazan lo que termina por convertirse en un espec tác ulo de s í. Lo que termina por c onfigurar c iertos ras gos ontológic os (o por lo menos él lo c ree así en sus descripc iones), es su frus trac ión o no cumplimiento de una demanda. Digamos que en este caso es no ser gringo. Pi el – p an t al l a “Como Sid y Nancy, yo ta mbién adiv iné formas en las nubes. Como ellos, me aburrí v iendo des filar hediondos profes ores y bandas de guerra” (15). “Molina acaba de pegars e un tiro en su casa de Malibú. Me s iento c omo él” (28). Lo que exponemos en es te punto, son las metaficciones de Rep como una piel que recubre s u c uerpo des nudo y sin aplaus os. Rep deconstruye las biografías de s us ídolos (que en parte se ajustan y en parte no a las biografías reales de los mis mos) para adjudic ars e una imagen de s í que se ac omode a la proporc ión de su des eo. Llena los vacíos con aquello que hubiese querido escuchar (como por ejemplo el episodio de Kart y el balón). Lejos de un psicoanális is de los personajes (Sydney Vicious, Kurt Cobain, etc.) s e trata de analizar aquellos pedazos que s e ajustan al deseo de Rep. La c onstrucción actanc ial que él hac e, en c uanto ésta abre campo para una c onstrucción metaficc ional de sí. La rec ons trucción que hace de la biografía de los pers onajes, también aparece como ejercicio en la rec ons trucción de s us rec uerdos que en cierta manera también llegan como reeles de cine. Dentro de la nov ela, además de pedazos de biografías deconstruidas, también tene mos guiones de c ine hec hos por Rep que construyen de una manera bastante v is ible una imagen superior de sí c omo súper es trella, algo que sabe imposible en un moridero c omo el que v iv e en su topos . Rep, el arrojado se construye un Alter ego que pueda s oportar el mundo que a él lo ha desbordado. Nada que se ajuste más a su utopos que New York o Los Ángeles. En la piel–pantalla la conc iencia es una pantalla negra donde la luz del cinema v iene de otra parte que hemos llamado utopos . La conc iencia no es más que opacidad en un mundo de luz donde la esc ritura es lo que va a venir, lo que va a insc ribirse en las pantallas negras. Reg ím en es d e v i s i b i l i d ad d e ac u er d o a l a l u z “Las pelíc ulas s on mejores que los curas, los s iquiatras y las aspirinas. Sentados en la oscuridad uno viaja a trav és de las imágenes y olv ida lo inmediato” (168­169). “Lo único que me cabrea de las películas , sean buenas o malas, es el THE END. Las luces s e encienden y uno tiene que regres ar a lo inmediato”. Ya hemos hablado de la relación ex is tente entre la construcc ión de una seguridad ontológic a por parte de Rep a partir de la v is ibilidad enunciativ a, pero no hemos hablado concretamente de la manera en que están descritos los pers onajes y los es pac ios dentro de la novela. Al principio de cada micro Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 99 capítulo exis ten ciertas es pecificaciones de los acontec imientos que nos hac en pensar un poco en “Éras e una v ez el a mor” c omo el guión de una película expuesta en una diégesis cronológicamente desordenada, pero dotada de una lógic a propia y de sus propios movimientos de analeps is y proleps is. Sin embargo, no es el orden lo que interesa en este punto, sino los mis mos regímenes de v is ibilidad a los c uales es expuesta la novela. Ya he mos hablado de la incidenc ia de la músic a dentro de los relatos , y de la mis ma manera no estaría de más mencionar el res to de intertextos, guiones de cine, biografías y cartas como trabajo de arc hiv o (el caso de la carta s uic ida de Kurt Cobain, por ejemplo). No obstante v olvemos s obre el punto en el c ual estamos viendo la nov ela des de la pers pec tiv a del guión de cine, y especialmente teniendo en cuenta la exc es iva atención a los objetos y a los detalles, al v es tuario y la ambientac ión, la banda sonora y sobre todo, la relev anc ia preformativ a de la ilu minación dentro de la c onfiguración del relato. Es p ac i o s p r i v ad o s y p ú b l i c o s Parece curioso de alguna manera que los espacios en los cuales se llevan a c abo los ejercicios escriturales sean osc uros y nocturnos . Debido a la falta de luz y a las condiciones de dic hos espacios, también podemos decir que se trata de lugares cerrados . Los espacios priv ados y cerrados s on los espac ios íntimos de Rep. Esto compete nuev amente a la relac ión que consideramos importante entre el ejercicio de escribir y la masturbación en cuanto a los pliegues y desplazamientos de la imagen de cierta chic a c on res pec to al res to de objetos de aparente deseo de Rep. El cerramiento de los espac ios coincide paradójicamente con la apertura del c ampo simbólic o de Rep generando de esta manera disc urso. Es p ac i o s p r i v ad o s c o m o c o n t es t ac i ó n a u n c o s m o s as c ép t i c o Otra partic ularidad de los espacios priv ados de Rep, es la c onstrucción de lugares de c ontestación de un cos mos asc éptico, en el s entido de un cosmos normativ o y aparentemente ordenado como el nuestro, en donde la enfermedad se c onvierte en el dis pos itivo normativ o de control. Acostarse c on alguien implica un asunto de s alubridad antes que un problema sexual. La paranoia ac tual de un universo germofóbico es superada por un univ erso del deseo: “Si se lo hago a es ta mujer y está infectada pronto empezaré a perder peso, s i es tá s ana y no s e lo hago voy a dañar una auténtic a fiesta” (23); “– Aquí no hay riesgo –dice Toba– Todos estamos infec tados” (26). El cosmos también se rige por la lógic a de la evas ión del peligro, mientras que Rep s e siente completamente atraído por las s ituaciones que implican peligro y un c ues tionamiento sev ero a la norma. Esto no s ólo se ve en ciertos aspectos de su historial, como por ejemplo su relac ión c on el boxeo, sino también en su gus to es tético por las figuras outcas t. Por personajes que se enc uentren de alguna manera fuera de la norma o que de alguna manera representen maneras alternas de v ivir, como en el c as o fallido de Kurt Cobain para Rep, o de amar, c omo el caso de Sid y Nancy. Ta mbién al c onstruir his torias s e mueve en esta dirección. No en v ano, para hacer unos de s us guiones escoge la figura del cowboy para armar un western (“El perra y el buche”), puesto que el v iejo oeste es en cierto sentido la pres entación de un cosmos salvaje cuya únic a ley es la del más fuerte. Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 100 Es p ac i o s p r i v ad o s g en erat i v o s Los es pacios privados generativ os de Rep son principalmente s us habitaciones . Es pec ialmente o de manera má s notoria, la habitación en la casa de su madre: Es te es un cuarto pequeño pintado de negro. En las paredes hay afiches de teo Monk, Sócrates y Morrison. Hay fotografías de Mapi, Adriana Cadav id y Uma Thurman. Las pers ianas es tán c ubiertas de una delgada capa de polv o donde a v ec es escribo nombres y teléfonos porque me div ierte v er como el polv o los borra. Si s obreviven tres días es mala s eñal y entonces los borro yo mis mo. Siempre hay mujeres rondando por aquí y si tengo ganas o algún especial interés les pongo el aceite a punto. Algunos dicen que soy c ruel, sin embargo jamás mato una c ucarac ha si no es necesario. Tengo una grabadora, abanico, c ama, máquina de esc ribir y un cenic ero para las visitas (10). Entre las series enunciativ as trabajadas estarían dadas las descripc iones de escenas viv idas en el afuera, as í como anális is de aquello y una nostalgia sueños correspondientes a proc edimientos internos de subjetiv ación de los cuales, ins istimos, cierta c hica carece. La escritura aparece en la herida de una sensación abortiva. De una no correspondenc ia definitiva con ningún lugar, para lo cual resulta perfecto el aparato nos tálgic o que dispara la ausenc ia de c ierta chic a en Rep. Por es to podemos decir que “Escribir es un límite” (85). En es te caso la cerrada esfera de la habitac ión, que además se encuentra en la casa materna (recordemos la función nutric ia) actúa como útero generativ o que pos ibilita la concreción de una func ión enunc iativa. Es p ac i o s p ú b l i c o s g en er at i v o s Los espacios públic os generativos corresponden especialmente a la simetría anteriormente trabajada de los bares Ratapeona y Miss Blanché. Nuev amente, y con respec to a la iluminación, la novela aclara que en es tos mo mentos la luz corresponde c on ex teriores. Otra curios idad de la luz dentro de la novela, es que la luz ta mpoco c orresponde a mo mentos totales del día, sino más bien a es tados intersticiales del mis mo. Cuando la narrac ión localiza a los ac tantes en ex teriores , se utilizan umbrales del día o umbrales temporales del día como el mediodía, la madrugada o la tarde. Antes hablamos de los bares c omo rec eptác ulos de his torias que construyen de alguna manera nuevas pieles intersubjetiv as para construir el relato. Es por es ta razón que su importanc ia radica en s u aparición como lugares públicos , ya que son lugares de intercambio abierto con el espacio de afuera. De la mis ma manera, otros es pac ios generativos públicos podrían ser de alguna manera los parques y las calles porque también son lugares de intercambio y de cons trucción de sentido en su relación con los laberintos. Caminar las c alles de una ciudad es entrar en el juego de una lógic a del sentido en donde cada calle implica una direcc ión, una ruta distinta. Es p ac i o s p r i v ad o s d evi en en p ú b l i c o s Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 101 Una de las transgresiones más notorias de la nov ela es la tras polación de los es pac ios privados al ser convertidos en espacios públicos, no s olamente en la enunciac ión, sino en la esc ogenc ia de espac ios . Es decir, es tamos acostumbrados a s eparar los es pac ios priv ados de los espac ios públicos c on paredes fuertes que nos permitan aislar los espac ios íntimos. A pesar de es to y, tal c omo se ex plicaba al hablar del espectáculo de la es pera, la enunciación junto con otros regímenes de visibilidad (los mismos guiones dentro de los guiones) convierten lo priv ado en públic o. Sin embargo, podemos ver es te movimiento en la misma pues ta en escena de los actantes. Tome mos como ejemp lo la fiesta de Carmen en la cual le están midiendo el miembro a Toba. Las líneas que separan el es pac io íntimo de los personajes c on un afuera públic o, s on cruzadas y es to genera c iertos problemas. De ahí que en esta prec isa escena, Sergio (el novio de Carmen) haya s entido un odio gigante hac ia Toba y lo haya golpeado v iolentamente en las huevas (46). Al no respetarse las líneas de adentro hac ia fuera, también sucede lo mis mo en sentido contrario. Los objetos del afuera entran a hacer parte de los espacios íntimos de los personajes, y así vamos llegando a la construcc ión de un cuerpo perneado por un afuera. Cu er p o s m et as t át i c o s La construcción de una red s imbólica del cuerpo, por parte de los actantes, inc luye dentro de la nov ela, mov imientos de extens ión hac ia objetos del afuera. En pocas palabras , existe un movimiento reiterativo dentro de la configurac ión de sentido propio de los pers onajes, puesto que prima la función en la cual los personajes se hac en como quieren y no como les toca. Este es el caso s ingular de Rep, Toba, Sid y Cobain, por no nombrar a la mayoría de pers onajes dentro de los mic rorelatos e intertextos. Dentro de estos flujos de sentido, se c uela una relac ión o un pac to manifiesto entre el mundo de los sujetos (o ilusión de sujetos dentro de los mov imientos de inters ubjetivación) y el de los objetos. Veamos por ejemplo, la relación entre Cobain y su guitarra. La importancia está dada a tal punto, que en la ausencia de la guitarra real, ésta llega a duplicarse y conv ertirs e en un elemento muy importante dentro de la lógica de s entido propia de Cobain la c ual, al v ers e comprometida, marc a el destino de Cobain. Este es un tema casi metafísic o de los alcances intersubjetivos del univ erso de los objetos. No obstante esta relación, c on respecto a es te punto nos enfoc amos en el personaje de Toba y su relación extensiva con la ropa, la moda y el pelo. Vemos la manera en la c ual el personaje adquiere toda una nueva personalidad a través del viaje que hace a Bogotá, que le permite a trav és de su forma de vestir ocupar un lugar signific ativ o dentro de la gente y espec ialmente con las mujeres . A trav és de su pinta Toba es capaz de conquistar a Betty Black, además de ocupar un puesto chic dentro de la sociedad (DJ). Sin embargo, y c omo es de esperar en toda genealogía de los pactos , el universo de los objetos traic iona a Toba en el mis mo estallido de su singularidad. Hablábamos de un c uerpo metastático que v a absorbiendo un afuera que antes le fuera ajeno, y en este sentido la cons trucción del cuerpo simbólic o s e multiplica en una relación de constante metamorfosis o ros tridad, más que en una conversión unilateral. No hay finalidad sino pululac ión, y en esta la cons trucción del c uerpo se v a desdibujando entre la multitud de objetos. Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 102 Tal v ez en este s entido es posible hablar de una cierta lógica de la desaparic ión y volvemos así al c as o de Cobain. La relación con los objetos pasa de ser una relac ión de deseo a una relación de constante s educc ión: la seducción de ser, en el cas o de Toba, en la cual se da un principio de rev ersibilidad propio del pacto dev enir sujeto/objeto a partir de los mov imientos de producc ión y des trucción intersubjetiv a c on respecto a los objetos. “Toba nunca había tenido éxito con las chicas, era inv is ible para ellas, por lo v isto s u pinta rastafariana es taba dando resultado. Pensé en conseguirme unas botas” (31). El nuev o look de Toba lo hace pasar de ser Juanc ho, un jov en x de Ciudad inmóvil, a un rastafari interes ante y ex itoso. Toba aparece en el mapa. A pesar de esto v emos cómo, en uno de los mov imientos más trágic os de los actantes, Toba es traic ionado por el universo de los objetos. Cuando su madre le corta el pelo, y Toba iracundo termina en la cárcel donde le roban las botas y queda absolutamente desprovis to de aquello que lo hac ía aparecer en el mapa, se c onvierte en fantas ma y rev ela su propia invis ibilidad. “Toba se siente como un apestado…Toba va a dar con sus huesos en la cárcel. Allí le roban la c haqueta y las botas . Toba trata de hacers e el brav o y entonc es lo apuñalan en la pierna. Un fantasma c ojo llamado Toba recorre Bogotá. El fantasma se distrae toreando carros en la Carac as” (32). En este caso s e da como en ninguno la presentac ión de una desaparición del s ujeto o la revelac ión de la ilusión de s ujeto, puesto que en sus mov imientos de ros tridad termina por dev enir una multiplicidad de objetos que desaparecen de un momento para otro dejándolo arrojado, solo y sin aplaus os. Al punto que incluso podríamos hablar de una objetualización del sujeto, pues to que Toba, visto des de sus seguridades ontológic as (pelo, botas , dj, nov ia hermosa) no es más que una extens ión de las anteriores cosas y no al c ontrario. Es Toba quien depende de ellas y no al contrario, para poder aparec er y figurar. Sin e mbargo, y en c uanto a que lo que nos interesa aquí es la cons trucción de un cuerpo simbólic o, lo que v emos en es ta rev ersibilidad de los términos en el c as o de Toba es una perv ers ión de las reglas del juego de s u deseo de figurar. La ley simbólic a lo s upera y lo des truye en cuanto a cuerpo simbólico. Id en t i f i c ac i o n es r ep ar ad o res n ar c i s i s t as También en el c as o de Rep se da un proc eso similar al de Toba. En él existe una necesidad ontológica de c onstruirse un cuerpo s imbólico por una sensación general de frustración frente a v arios aspec tos de la v ida. Rep se hace escritor para s olv entar s us propias imp osibilidades frente a un mundo en el cual, la escritura nuevamente es el límite al igual que el amor. La s eparación entre un adentro y un afuera y, nuev amente un umbral de permeación entre un univ erso y otro. Miremos ses gadamente el c uerpo metastático de Rep, comenzando c on Toba y s u relación ex tensiv a con los objetos de un afuera inseguro. También Rep es presa de un universo que pulula s ignificantes sobre signific antes, para lo c ual ha renunciado des de el princ ipio a toda ilusión de realidad: “Nada que pretenda ser real merec e respeto” (35). Esa es la gran diferenc ia entre Toba y Rep. Rep no cede a su des eo, sólo a la s educc ión, por eso no se deja atrapar en la red s ignificante. Pero en su c onstrucc ión simbólic a también tiene un lugar es pecial el univ erso objetual (85). Los objetos que están en su cuarto hablan indirec tamente de él, así como Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 103 la c alidad y cantidad de mujeres con las que s e ac uesta, su relac ión c on los medios de comunicaciones y los personajes famosos como referentes: “Le comenté que una boda entre un enano y una princ esa carec ía de estilo y era más bien grotesc a. Ella dijo que se v eían tiernos y agregó, sac ando pecho, que las parejas donde el hombre era más bajo estaban de moda y hasta s e permitió compararlos con Tom Cruise y Nic ole Kidman” (53). También, análogamente a Toba exis te una relac ión con la ropa: “En Ciudad Inmóv il s i no us as guayabera y pantalón con pinzas eres raro. A ellos no les gusta cambiar, se s ienten cómodos meciendo s us hamacas frente a un mar que en esa parte se pudre” (58). Hasta aquí se muestra de alguna manera una metástasis en relación c on el universo objetual, pero entrando en materia c on respec to a Rep y los pers onajes que c ons truye existe una relación narcisis ta reparadora en unos proc es os de identificación a partir de la escritura de Rep. Si en un sistema de deseo se pueden dibujar sesgadamente un sujeto y un objeto, a través de los procedimientos de una dialéc tic a de la simulación, en cuanto a una relación de verdad se trataría de un nadie con una nada, pero a trav és de una seducción lo que se genera es una estrategia de relevos de identificaciones narcisistas. Rep entra en el juego del engaño, s abiéndolo juego o simulación. Cuadro 2: REP SID KURT TOBA BIG REP CIERTA C HICA NANCY Jenn y/ Courtney BETTY BLACK Peri odista En el cuadro 2, observamos algunos movimi entos de traslado a trav és de los c uales la relación entre Rep y c ierta chica se desplaza a trav és de la pululación de signific antes, esta v ez dispues ta desde el gusto de Rep y su enunc iac ión. La relac ión entre ellos y Sid y Nancy se hac e más que ev idente cuando cons tantemente se está comparando, para llegar a la c onc lus ión de su ev idente engaño, ya que cierta c hica nunc a va a ser como Nancy, sólo un flan. La relac ión entre Kurt y Jenny y Courtney también se expone a partir del no entendimiento por parte de ellas de un modelo alterno de v ivir. Ninguna de las dos alcanza a entender el valor de una guitarra invisible, pero Rep sí. También tenemos la relac ión entre Toba y Betty que, como s e explicó anteriormente, establec e una perversión de la relac ión c on el afuera, y en es te sentido se convierte de alguna manera en una c ontra cara de la historia entre Rep y cierta chica vis to como una dimensión trágica de la mis ma desde la pers pec tiv a de aquél que des ea (es dec ir Rep). Así mis mo, tenemos en el c uadro la relación exis tente entre Rep y la chica de la revista Perro rabioso. Cabe anotar con respecto a es te punto que considero ambos elementos fundamentales dentro de la conformación Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 104 superyoic a del elemento femenino y masc ulino. Por un lado tenemos a Big Rep, c uyo nombre no puede s er mejor indicador de s u relac ión identificadora narc is is ta con el mis mo Rep. Se trata de una v ersión agigantada de Rep, a trav és del c ual puede acceder al excedente de su goce sin problema. El alc ance de Big Rep es lo que le permite finalmente salir a los es pac ios que le son imposibles . La construcción de Big Rep es la soluc ión perfecta del síntoma de Rep. La respues ta a un “impotente” afuera que c omo hemos v is to se desdibuja al igual que a un “imposible adentro” dentro del cual exis te una pululación de s ignificantes que lo desdibujan. Si Big Rep es una v ersión agigantada de Rep, creo que la reportera de Perro rabioso es un perfec to mov imiento de si mbolización de una fémina absoluta o por lo menos igual de gigante. “Tal v ez s ea una chiquilla, querido Big Rep, pero tengo mis profundidades ” (119). Es inevitable tener una lectura de es tos elementos desde su genitalidad, porque de todas maneras as í es tá dis puesto en el discurs o, lo c ual nos pone en una s ituación de lec tura s uperyóica a partir del componente sex ual de los elementos de Big Rep y la reportera. Rep finalmente, puede entender la guitarra inv is ible que nunca ven Jenny y Courtney, por ejemplo. Ahora bien, lo que se propone aquí es leer estas identificaciones reparadoras como un elemento generativ o de disc urso. Sin lugar a dudas lo que parece es tar por escribirs e siempre en la nov ela es , prec is amente una guitarra inv isible. La otra forma de un cuerpo simbólico: Un c uerpo enunciativo. Un cuerpo de lenguaje. L ec t u r a d el c u er p o s i m b ó l i c o a p ar t i r d e l a t r an s g res i ó n El análisis comienza por describir el trayecto hacia la c ons trucción de una guitarra inv is ible. Del cuerpo simbólic o dispues to c omo cuerpo de lenguaje que, dentro de esta última lectura compete a una trasgresión, c uya lectura se emparenta c on el indicio de la contes tac ión de un c osmos asc éptic o, tratado algunas páginas atrás . La novela y la escritura han aparecido todo el tiempo como límite. A esto nos referimos cuando hablamos, al c omienzo del ensayo, de una relación entre el amor y la esc ritura a trav és de una dialéctica de la simulación. Ambos componentes establecen una relación problemática entre los es pac ios íntimos y un afuera inhóspito. Proponiendo una lec tura de estos problemas a partir de dos componentes : el c uerpo y el lenguaje, o el cuerpo físico y el cuerpo enunciativo (concibiendo a ambos como c onfiguración de un cuerpo simbólic o). Fal t as d el l en g u aj e Lo que intentaríamos delinear en este punto serían las diferentes rupturas de c ódigos lingüísticos que se dan dentro de la nov ela dentro de las cuales encuentramos en primer lugar, palabras blasfemas de s erie sexual. Un ejemplo concreto es la trans gresión de un univ erso tan intenc ional y visiblemente heterosex ual, en el cual todo el tiempo Rep está reivindicando su hombría, en su relación c on Mónica: “Si se lo metía por detrás ella se buscaba un plátano (todavía verde) y me lo zampaba bien adentro” (155). En es te sentido (ruptura de un heterocosmos s ex ual), este ejemplo nos puede servir para identificar una primera falta del lenguaje dentro de una s erie sex ual. Sin embargo, exis ten otras faltas del lenguaje, como por ejemplo la censura, puesto que en la novela se inscriben v arias formas de insulto. Dec ir “Vamos Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 105 afuera hijo puta” (19) (máximo insulto dentro de una soc iedad en donde se endios a en demasía la figura de la madre), es completa mente relev ante dentro del ritmo del relato, pues da la sensación de cantina que se pretende desde el comienzo en estos es pac ios espec ífic os de enunc iac ión (recordemos el valor generativo de los bares de Miss Blanché y el Ratapeona). Por otra parte tenemos el componente de juego lingüístico en el cual Rep pos ibilita el des plazamiento de palabras de un código a otro. Esto se da en dos niveles: un nivel intertextual c on respecto a las c anc iones y los elementos líricos de las mismas, y el trabajo de arc hivo anteriormente señalado, y un niv el netamente lingüís tic o, especialmente en la serie de los insultos y el s ex o. Por ejemplo c uando Rep, al referirs e a las ac robacias sexuales de Mónic a habla de que si hacía el salto del ángel ella hacía la llave del diablo (36). Fal t as d el c u er p o Con respecto a las faltas del cuerpo en relación c on la construcc ión de un cuerpo s imbólico, la relación se traza a partir de una trasgres ión de los bordes ex is tentes entre el cuerpo como espacio íntimo o un adentro, y el mundo o el afuera. Esta relación limítrofe es tá emparentada nuevamente con la noción de esc ritura como límite entre el afuera y el adentro, c uya relación c on los espacios priv ados y públicos ha sido trabajada algunas páginas atrás. 4 En primer lugar tenemos el elemento de lo excrementic io que s eala a partir de varios elementos una relac ión inhóspita entre as pec tos internos del cuerpo y el afuera. Siendo precisos hablamos de componentes que salen del cuerpo, pero que al llegar afuera del mismo, se v uelv en problemáticos y produc en abyección porque s on manipulados bruscamente por el afuera. El afuera los pudre, los modifica y los maltrata. Esto pas a con la mierda, pero también c on cualquier otro elemento que salga del cuerpo y s ea propenso a ser descompuesto: “esc ribir es otra forma de c agar” (85). Volv iendo s obre la novela, existe una aliterac ión c as i exagerada del elemento exc rementicio, pero también en s u dimensión de desplazamiento de un término a otro. Para el colombiano, por ejemplo, es claro que hablar en demasía es hablar mierda, de modo que no es de extrañar que más de una vez, Rep equipare el ejercicio de cagar con el de esc ribir. Sin embargo, si leemos esta comparación desde la perspectiva propues ta por Kristev a, entramos en otra relación c on la esc ritura y su relac ión inhóspita con el mundo que la recibe. Su entrada en un mundo que la descompone y desbarata a trav és de individuos como los que hacemos estos ens ayos. Es to se relacionaría con la crític a al cánon literario hecha por Rep a trav és del loc us de la Casa de Poesía Silv a, y el dogma de García Márquez. Hay una reticenc ia a llegar al univ erso de los significados o a las pretens iones de realidad. Una v ez más, el juego es la simulación. Otra falta del c uerpo tiene que ver con el tratamiento de la sangre menstrual que en algo se parece y se diferencia al tratamiento de lo excrementic io. Esta falta también esta relacionada c on una correspondenc ia entre los espacios interiores y exteriores c uyo problema se revierte. En es te caso no se trata de un afuera inhóspito hacia un adentro, sino un adentro que amena za. Que pone de manifiesto una diferencia, en este cas o de tipo sexual. 4 Vale aclarar que estos tratami entos (l o excrementicio y la san gre menstrual) se encu entran también dentr o del análisis que Kristeva hace sobre C èline. Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 106 Señala la amenaza de la imposibilidad de una socialización sexual. Los espac ios internos amenazan el espac io exterior o el afuera que es el punto de socialización. “Le está dando lengua, le está c hupando la sangre y ella no piensa en mí, ella no quiere llamar a la polic ía, ella goza” (123). En este caso el punto de s oc ialización s exual negada es perpetuado, lo cual indic a la superación de dic ha prohibición, que se refuerza con la idea de goc e de cierta chica. La s uperación de dicha prohibic ión es problemátic a en es te caso para Rep pues la s oc ialización esta dada, aún a pes ar del límite que traza el elemento menstrual. Traemos nuevamente a colac ión los mo mentos en los cuales los espacios privados devienen públic os, para lo cual volveríamos a enumerar la fies ta de Carmen y la medida del miembro de Toba, pero también la neces idad de v isibilizar los espacios privados por parte de Rep: “No s oy eyaculador prec oz ni suelo tener mal aliento” (11). Es tos desplazamientos también entran a jugar un papel importante dentro de la perv ersión de la frontera trazada entre un universo interno y el afuera. Finalmente, lo que nos muestra la tras gresión de estas fronteras, también es una reflex ión con la cultura que la acoge. Tenemos una trasgresión y un lenguaje trasgresor que sin esforzars e, habla de la norma que lo configura. El mo mento de perpetuación de una ley, s ea lingüístic a o corporal, nos sitúa frente a la norma que lo c onfigura como tal. De la misma manera, la norma habla direc tamente de la c ultura que la aplica, la inflige y la padece y en este sentido allí s e da una relación c ultural, dada nuev amente en espacios públic os y privados dentro de la novela. La trasgresión también habla de una socialización de los espac ios íntimos, y de esta manera también v emos una relación cultural con dic hos espacios , por eje mplo, aquellos referentes a las figuras implic adas en la masturbación y una socialización de las mis mas (el caso de Uma Thurman en c ontraposición a Pilar Castaño y el c uestionamiento al lector c on respecto a ello/uso de func ión fátic a para expresar de manera directa una emoción colec tiv a). Do m es t i c ac i ó n d i s t an t e d e l a ab y ecc i ó n Así como exis te una cons trucción superyóica como estrategia narcisista en la cons trucción de Big Rep por parte de Rep, el excedente de goce de Rep también tiene s us propios dis pos itivos de c ontrol o mejor su propia economía libidinal que funciona en los lugares de abyección, y para lo c ual sale a relucir una c ierta moral que c onsis te en un des plaza miento o relev o de figuras, de unos signific antes nulos por otros profunda y originalmente problemáticos en términos de una relac ión c on un incesto primario. Los ejemplos funcionan de una manera s imilar: “­¿Te imaginas lamérs elo a esa lolita? – dijo Pedro relamiéndose. Tenía la frente brillante y las aletas de la nariz le temblaban. Pensé en mi s obrina y tuve ganas de partirle el cráneo a aquel v iejo y rijoso poeta negro” (161); “Uno se imagina lo delicioso que debe haber s ido, uno llega a soñar que tiene el garrote repleto de sangre caliente… Uno no sabe que ac titud tomar hasta que s e imagina que le hacen lo mismo a su madre” (179). Rep c rea s us propios dispositiv os ec onómicos de deseo en la abyección de aquello que desea, a partir del desplaza miento a un elemento de prohibic ión. En el primer c aso Rep desplaza el personaje de la niña poeta con el de su sobrinita, lo cual en cierto sentido causa una abyección Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 107 que en este caso termina por desembocar en v iolenc ia hac ia ese poeta negro, que en ciertas medida también es un des plazamiento de su propio goc e. En el s egundo c aso los proc edimientos de domesticación o economía frente al goce se dan de una manera mucho más trágica, pues to que la prohibición es la más grande de todas: el inces to con la madre, y en este sentido es que produce el momento más grande de abyecc ión. Vemosademás, que se unen dos prohibic iones en una s ola parte del discurs o. Antes hablábamos de la herida al socius que abre la aparición de la sangre menstrual, pero la diferenc ia unida c on la aparic ión de la madre en el universo simbólic o del goc e, pervierte toda la escena logrando de esta manera su propia economía. En la primera parte vimos la manera en la cual el goce, en un colmo de sí no tiene un objeto definido o un cuerpo sólido por lo cual llega a esparcirse por todas partes , pero específic amente en dos sentidos, que c omo hemos dic ho, tienen que v er con el tratamiento del amor y la posibilidad de la escritura. La configuración de un cuerpo s imbólic o se construye de es ta manera a partir de es tos dos dis pos itivos. Un cuerpo deseante que deviene puls ional, y otro cuerpo de lenguaje, que juegan dentro de una mis ma dominante transformativ a: la lógic a del simulacro. De un amor y una escritura aún por venir, consiste el alma de la muñec a. Ob ras c i t ad as Baudrillard, Jean. El otro por sí mismo. Barcelona: Anagrama Kris tev a, J ulia. Poderes de la perversión. Méxic o: Siglo XXI, 1976. Lacán, Jacques . Escritos 1 y 2. Méx ic o: Siglo XXI, 2003. Medina, Efraím. Érase una v ez el amor, pero tuv e que matarlo. Bogotá: Planeta, 2003. Scherer, René y Hocquenghem Guy. El alma atómica. Barcelona: Gedisa, 1987. Cuadernos de Literatura XI: 20 Enero­j unio, 2006 108 ...
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This note was uploaded on 05/10/2011 for the course COM 101 taught by Professor Cathedralschool during the Spring '11 term at Acadia.

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