Dialectica de la naturaleza

23 molcula y diferencial wiedemann iii pg 63624

Info iconThis preview shows page 1. Sign up to view the full content.

View Full Document Right Arrow Icon
This is the end of the preview. Sign up to access the rest of the document.

Unformatted text preview: oda esta contraposición es en el propio Hegel un punto de vista hasta tal punto superado, que ni siquiera la menciona en ninguna de las dos exposiciones de la causalidad que hace en la L ógica, sino solamente en la Historia de la fiosofía, donde se presenta en el terreno histórico (¡se trata, por tanto, simplemente de una mala interpretación de Hegel, debida a su superficialidad!), y muy de pasada en la teleología ( Lógica, I II, II, 3),39 donde la cita como forma bajo la que la vieja metafísica concebía la antítesis de mecanismo y teleología, tratándolo por lo demás como un punto 217 de vista de muy largo tiempo atrás sobrepasado. Por tanto, Haeckel, llevado de la alegría de ver confirmada su concepción "mecanicista", copió sin saber lo que copiaba, llegando por este camino al lindo resultado de que ¡si por selección natural se produce un determinado cambio en un animal o en una planta, esto es resultado de una causa efficiens y, en cambio, si el mismo cambio responde a la selección artificial, lo produce una causa finalis! ¡Un ganadero, causa finalis! Claro está que un dialéctico del calibre de Hegel no podía dar vueltas y más vueltas dentro del círculo vicioso de la estrecha antítesis de causa efficiens y causa finalis! Y, por lo que al punto de vista actual se refiere, se ha puesto fin a todas esas monsergas sin perspectivas acerca de la antítesis a que nos referimos desde el momento en que sabemos por experiencia y teóricamente que tanto la materia como su modalidad, el movimiento, escapan a toda posibilidad de creación y son, por tanto, su propia causa final, mientras que el llamar causas eficientes a las causas singulares que momentánea y localmente se aíslan en la acción mutua del movimiento del universo o aparecen aisladas por nuestra reflexión, no añade absolutamente ninguna determinación nueva, sino solamente un elemento de confusión. Una causa no eficiente no es tal causa. N. B. La materia en cuanto tal es una pura creación del pensamiento, una abstracción. Cuando resumimos las cosas, como dotadas de existencia corpórea, bajo el nombre de materia, prescindimos de las diferencias cualitativas entre ellas. La materia cómo tal, a diferencia de las materias determinadas, existentes, no es, pues, algo dotado de existencia sensible. Cuando las ciencias naturales tratan de poner de manifiesto la materia unitaria en cuanto tal, reduciendo las diferencias cualitativas a una diversidad puramente cuantitativa en cuanto al modo de agruparse partículas pequeñísimas idénticas, hacen lo mismo que cuando, en vez de cerezas, peras o manzanas, nos hablan de la fruta en cuanto tal 40 o del mamífero en cuanto tal, en vez del gato, el perro o la oveja, del gas en cuanto tal, del metal en cuanto tal, de la piedra en cuanto tal, de la composición química en cuanto tal o del movimiento en cuanto tal. La teoría darviniana postula, en este mismo sentido, un mamífero primigenio, el protomamífero de Haeckel, pero se ve obligado a reconocer, al mismo tiempo, que si contenía en germen todos los mamíferos futuros y actuales, se hallaba en realidad supeditado a todos los mamíferos de hoy y era de una tosquedad primitiva y, por tanto, más perecedero que todos éstos. Como ya puso de relieve Hegel (Enciclopedia, I, pág. 199),41 esta concepción, este "punto de vista unilateralmente matemático", desde el que la materia se considera como algo determinable 218 solamente en el terreno cuantitativo y en lo cualitativo originariamente igual, "no es otro punto de vista" que el del materialismo francés del siglo XVIII Se trata, incluso, de un retroceso hasta Pitágoras, quien consideraba ya el número, la determinabilidad cuantitativa, como la esencia de las cosas. * Primero, Kekulé.42 Luego, la sistematización de las ciencias naturales, que ahora se hace cada vez más necesaria, sólo puede encontrarse en los entronques de los mismos fenómenos. Así, el movimiento mecánico de pequeñas masas en un cuerpo celeste termina en el contacto entre dos cuerpos, bajo las dos formas de fricción y de choque, que sólo se distinguen entre sí en cuanto al grado. Comenzamos, pues, investigando el efecto mecánico de la fricción y el choque. Pero encontramos que no se reduce a esto: la fricción produce calor, luz y electricidad; el choque, calor y luz, cuando no también electricidad: convierte, por tanto, el movimiento de masas en movimiento molecular. Entramos, pues, en el campo del movimiento molecular, en el campo de la física, y seguimos investigando. Pero también aquí encontramos que el movimiento molecular no pone remate a la investigación. La electricidad se convierte en transformación química y brota de ella. Y lo mismo ocurre con el calor y la luz. El movimiento molecular se trueca en movimiento atómico: química. La investigación de los procesos químicos se encuentra como campo de investigación con el mundo orgánico, es decir, con un mundo en el que los...
View Full Document

This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

Ask a homework question - tutors are online