Dialectica de la naturaleza

396 que una chispa corta era siempre blanca y una

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Unformatted text preview: denso anillo de estrellas, de magnitud 7-11; bastante fuera de este anillo, los anillos concéntricos de la Vía Láctea, de los que vemos dos. En la Vía Láctea, según Herschel, hacia 18 millones de estrellas visibles con su telescopio, que, sumadas a los 2 millones que hay d entro del anillo, dan un total de más de 20 millones. A esto hay que añadir el brillo que no acaba de extinguirse en la Vía Láctea incluso detrás de las estrellas apagadas, lo que abre tal vez la perspectiva de nuevos anillos ahora ocultos (páginas 451-452). Alción, a una distancia de 573 años luz del sol. D iámetro del a nillo de la Vía Láctea de algunas estrellas visibles por separado, 8.000 años de tiempo luz, por lo menos (págs. 462-463). La m asa de los cuerpos que se mueven dentro del radio solAlción de 573 años luz, calculada en 118 millones de masas sol (pág. 462), no coincide en modo alguno con la de las estrellas que se mueven allí y que es, a lo sumo, de 2 millones. ¿Cuerpos obscuros? En todo caso, something wrong [hay aquí algo falso]. Prueba de cuán imperfectas son aún las premisas de nuestra observación. Con respecto al anillo exterior de la Vía Láctea, Mädler admite una distancia de miles y tal vez, incluso, de cientos de miles de años luz (pág. 464). Bonito razonamiento contra la llamada absorción de la luz: "Cierto es que hay distancias de las que ya no llega ninguna luz hasta nosotros, pero la razón de esto es muy distinta. La luz desarrolla una velocidad f inita; desde los comienzos de la creación hasta nuestros días ha transcurrido un tiempo f inito, razón por la cual sólo podemos observar los cuerpos celestes hasta aquella distancia recorrida por la luz en dicho tiempo finito" (pág. 466). El que la luz, atenuándose en el cuadrado de la distancia, tiene que llegar necesariamente a un punto en que no sea ya visible para nuestro ojo, por mucho que éste se aguce y se arme con instrumentos, es algo evidente y que basta para refutar la concepción de Olbers, según la cual solamente la absorción de la luz puede explicar la oscuridad del cielo, a pesar de estar lleno de estrellas luminosas en todas direcciones y hasta una distancia infinita. Y esto, sin decir que no existe ni una sola distancia en que el éter n o deje ya pasar la luz. 237 Nebulosas. 8 Todas las formas, nítidamente circulares, elípticas o irregulares y dentadas. Todos los grados de la disolubilidad, hasta llegar a la irreductibilidad total, en la que sólo se percibe una condensación hacia el centro. En algunas de las solubles pueden percibirse hasta 10.000 estrellas, el centro, en la mayoría de los casos, más denso, y muy rara vez una estrella central dé resplandor más claro. El telescopio gigantesco de Rosse ha vuelto a reducir muchas. Herschel I cuenta 197 conglomerados de estrellas y 2.300 nebulosas, a las que habría que añadir las catalogadas en los cielos del sur por Herschel II. Las irregulares deben ser lejanas islas cósmicas, ya que las masas de vapor sólo pueden mantenerse en equilibrio bajo forma esférica o elipsoide. La mayoría de ellas sólo pueden verse a través de los telescopios más poderosos. Las de forma circular pueden ser, en todo caso, masas de vapor, y este carácter tienen 78 de las 2.500 mencionadas. Herschel supone 2 millones, Mädler -partiendo de un diámetro real = 8.000 años luz- 30 millones de años luz de distancia de nosotros. Y, como la distancia de un sistema astronómico de cuerpos con respecto al más cercano representa, por lo menos, el diámetro del sistema multiplicado por cien, tenemos que la distancia a que se halla nuestra isla cósmica de la más próxima a ella sería, por lo menos, cincuenta veces 8.000 años luz = 400.000 años luz, en cuyo caso y partiendo de varios millares de nebulosas, llegamos bastante más allá de los 2 millones de Herschel ([Mädler, ob. cit.], pág. 492). Secchi:9 Las nebulosas reductibles dan un espectro estelar continuo y otro ordinario. Pero las verdaderas nebulosas "dan, en parte, un espectro continuo, como la nebulosa de la Andrómeda, o bien, en la mayor parte de los casos, un espectro formado por una sola o por unas cuantas líneas luminosas, como la nebulosa de Orión, la del Sagitario, la de la Lira y la mayor parte de las que se conocen con el nombre de nebulosas planetarias (circulares )10 (pág. 787). (La nebulosa de Andrómeda, según Mädler, pág. 495, no es reductible. -La nebulosa de Orión, irregular, en forma de copos y como si extendiera los brazos, pág. 495-. La Lira y la Cruz, solamente un poco elípticas, pág. 498). Huggins encontró en el espectro de la nebulosa de Herschel núm. 4.374 tres líneas luminosas, "de donde en seguida se desprende que esta nebulosa no está formada por un conglomerado de diferentes estrellas, sino que es una verdadera 11 nebulosa, una sustancia candente en estado gaseiforme". Las líneas corresponden al nitrógeno (1) y al hidrógeno (1), la tercera es desconocida. Y lo mismo ocurre en la nebulosa de Ori...
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