Dialectica de la naturaleza

56 pero esto no es peculiar y caracterstico de las

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Unformatted text preview: uraleza. La concepción naturalista de la historia, sostenida, por ejemplo, en mayor o menor medida, por Draper y otros naturalistas, y según la cual es la naturaleza la que influye exclusivamente sobre el hombre, son las condiciones naturales las que condicionan siempre y en todas partes el desarrollo histórico de éste, es, por consiguiente, una concepción unilateral, en la que se olvida que el hombre actúa también, a su vez, de rechazo, sobre la naturaleza, la transforma y se crea nuevas condiciones de existencia. Muy poco, poquísimo, es lo que hoy queda en pie de la "naturaleza" de Alemania en los tiempos de la inmigración de los germanos. Todo en ella ha cambiado hasta lo indecible, la superficie del suelo, el clima, la vegetación, la fauna y los hombres mismos, y todos estos cambios se han producido por obra de la actividad humana, siendo, en cambio, incalculablemente pequeños, insignificantes, los que durante estos siglos se han manifestado en la naturaleza de Alemania sin la intervención del hombre. * Acción mutua es lo primero que observamos cuando nos fijamos en la materia en movimiento enfocada en su conjunto, desde el punto de vista de la ciencia actual de la naturaleza. Vemos una serie de formas de movimiento, el movimiento mecánico, el calor, la luz, la electricidad, el magnetismo, la integración y desintegración químicas, los tránsitos de unos estados de agregación a otros, la vida orgánica, estados que, exceptuando todavía hoy la vida orgánica, se convierten los unos en los otros, se condicionan mutuamente, son unas veces causa y otras efecto y en los que la suma total del movimiento permanece siempre la misma bajo todas sus cambiantes formas (Spinoza: la sustancia es causa sui [causa de sí misma], tesis que expresa palmariamente la acción mutua). El movimiento mecánico se trueca en calor, en electricidad, en magnetismo, en luz, etc., y viceversa. Por donde la ciencia de la naturaleza viene a confirmar lo que Hegel dice (¿dónde?) de que la acción mutua es la verdadera causa finalis [causa última] de las cosas. No podemos llegar más allá del 197 conocimiento de esta acción mutua, sencillamente porque detrás de ella ya no hay nada que conocer. Una vez que conozcamos las formas del movimiento de la materia (para lo que todavía, ciertamente, nos falta muchísimo, teniendo en cuenta el poco tiempo que lleva de existencia la ciencia de la naturaleza), conoceremos la materia misma, con lo que habremos dado cima al conocimiento. (Toda la equivocación de Grove con respecto a la causalidad obedece al hecho de que no acierta a poner en pie la categoría de la acción mutua; ve la cosa, pero no penetra en el pensamiento abstracto; de ahí su confusión, págs. 10-14).35 Solamente partiendo de esta acción mutua universal podemos llegar a la verdadera relación de causalidad. Para poder comprender los fenómenos sueltos, tenemos que arrancarlos a la trabazón general, considerarlos aisladamente, y es entonces cuando se manifiestan los movimientos mutuos, cuando vemos que unos actúan como causa y otros como efecto.36 * Para quien niegue la causalidad, toda ley natural será simplemente una hipótesis, entre otras también el análisis químico de los cuerpos celestes por medio del espectro prismático. ¡Qué superficialidad de pensamiento, quedarse parado ahí!37 * Sobre la incapacidad de Nägeli para conocer lo infinito.38 Nägeli, págs.12, 13.39 Nágeli comienza diciendo que no podemos conocer diferencias realmente cualitativas, y afirma en seguida ¡que estas "diferencias absolutas" no se dan en la naturaleza! (pág. 12). En primer lugar, toda cualidad contiene un número infinito de gradaciones cuantitativas, por ejemplo matices de color, dureza o blandura, longevidad, etc., las cuales, aunque cualitativamente distintas, son mensurables y cognoscibles. En segundo lugar, no existen cualidades, sino solamente cosas dotadas de cualidades, y el número de éstas es, además, infinito. Dos cosas distintas comparten siempre ciertas cualidades (por lo menos, las de la corporeidad), poseen otras que son gradualmente distintas y otras que se dan en una y de las que la otra carece totalmente. Si comparamos entre sí estas dos cosas radicalmente distintas -por ejemplo, un meteorito y un ser humano-, encontraremos muy poca analogías entre ellas, a lo 198 sumo que ambas están dotadas de peso y de otras cualidades corpóreas. Pero entre estos dos extremos media una serie infinita de otras cosas y procesos naturales, que nos permiten completar la serie que va del meteorito al hombre, asignar a cada cosa el lugar que le corresponde dentro del conjunto de la naturaleza y, por tanto, conocerla. Esto lo reconoce el propio Nágeli. En tercer lugar, nuestros diferentes sentidos podrían transmitirnos sensaciones absolutamente distintas desde el punto de vista cualitativo. Las cualidades percibidas por nosotros por medio de la vista, del oído, del olfato, del gusto y del tacto serían, según esto, absolutamente distintas. Pero...
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This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

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