Dialectica de la naturaleza

Basta pues en este punto con ver claro por medio de

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Unformatted text preview: es activo, como la causa del movimiento, en cuanto es transferido, pasivo, en cuyo caso esta causa, el movimiento activo, aparece como f uerza y el pasivo como su manifestación. Según la ley de la indestructibilidad del movimiento, se infiere de aquí, por sí mismo, que la fuerza tiene exactamente la misma magnitud que su manifestación, puesto que es el mismo movimiento el que se contiene en una y en otra. Ahora bien, el movimiento que se transfiere puede, más o menos, determinarse de un modo cuantitativo, ya que se manifiesta en dos cuerpos, uno de los cuales puede servir de unidad de medida para medir el movimiento en el otro. La mensurabilidad del movimiento da su valor fuerza a la categoría, que de otro modo no tendría ninguno. Por tanto, cuanto más sea así, más podrán emplearse en la investigación las categorías de fuerza y manifestación. De aquí, en 2 41 efecto, que en la mecánica, en la que las fuerzas se descomponen todavía más, se las considere como compuestas, obteniendo con ello, a veces, nuevos resultados, pero sin que, al hacerlo, deba perderse nunca de vista que se trata de una operación puramente mental; al aplicar a fuerzas realmente simples la analogía de fuerzas realmente compuestas, tal como se las expresa en el paralelogramo de las fuerzas, no se convierte a las primeras, por este solo hecho, en fuerzas compuestas. Y lo mismo en la estática. Y así también en la transmutación de otras formas de movimiento en formas mecánicas (calor, electricidad, magnetismo en la atracción del hierro), donde el movimiento originario puede medirse en el efecto mecánico producido. Pero, ya en estos casos, en los que observamos simultáneamente diferentes formas de movimiento, se revela la limitación de la categoría o de la abreviatura fuerza. A ningún físico normal se le ocurriría llamar ya simples fuerzas a la electricidad, el magnetismo o el calor, como tampoco las llamaría materias o imponderables. Si sabemos en qué cantidad de movimiento mecánico se transmuta una determinada cantidad de movimiento calórico, nada sabemos todavía acerca de la naturaleza del calor, por mucho que para investigarla sea necesario indagar estas transmutaciones. El último paso de avance de la física es el concebir el calor como una forma de movimiento, con lo que se anula en él la categoría fuerza: en ciertos respectos -los de la transición- se las puede considerar 11 como fuerzas y medirlas, de ese modo. Medir, por ejemplo, el calor por la dilatación del cuerpo calentado. Si, en este caso, el calor no se transfiera de un cuerpo a otro -al que sirve de medida-, es decir, si no se alterase el calor del cuerpo por el que medimos, no podría hablarse de medición, de cambio de magnitud. Se dice simplemente que el calor dilata los cuerpos; en cambio, el decir que el calor tiene la fuerza de dilatar los cuerpos sería una pura tautología, y si afirmásemos que el calor es la fuerza que dilata los cuerpos haríamos una afirmación falsa, 1) porque la dilatación puede producirse de otros modos, por ejemplo en los gases, y 2) porque con ello no expresaríamos exhaustivamente lo que es el calor. Algunos químicos hablan también de fuerza química, entendiendo por tal la que produce y mantiene en cohesión las combinaciones. Pero, en este caso, no se trata de una verdadera transferencia, sino de la unión de los movimientos de varios cuerpos en uno solo, razón por la cual la "fuerza", aquí, se manifiesta al llegar a su límite. Todavía se la puede medir, sin embargo, por la producción de calor, pero hasta ahora sin grandes resultados. En estos casos, no pasa de ser una frase, como siempre que, en vez de investigar formas de movimiento aún no estudiadas, se inventa para explicarlas una llamada fuerza12 (como cuando, por ejemplo, para 242 explicar por qué la madera flota sobre el agua se inventa la fuerza de la flotación, cuando se habla de la fuerza de refracción de la luz, etc.), camino por el cual obtenemos tantas fuerzas como fenómenos no explicados hay, y no hacemos otra cosa que traducir a una frase interna un fenómeno externo.13 (La atracción y la repulsión son más bien excusables, ya que con ellas se compendian una gran cantidad de fenómenos que el físico no sabe explicar bajo un nombre común que sugiere la intuición de una conexión interna.) Por último, en la naturaleza orgánica la categoría fuerza resulta de todo punto insuficiente, a pesar de la cual vemos que se la emplea a cada paso. Es cierto que se puede llamar fuerza muscular a la acción de los músculos, fijándonos en sus efectos, y también se la puede medir, e incluso podemos concebir como fuerzas otras funciones mensurables, por ejemplo la capacidad digestiva de diferentes estómagos, pero por este camino pronto llegamos ad absurdum [a lo disparatado] (por ejemplo, cuando se habla de la fuerza nerviosa); en todo caso, sólo se puede hablar, aquí, de fuerzas en un sentido muy restringido y figurado (como en el dicho usual de cobrar fuerzas). Pero este abuso ha llevado a hablar de una fuerza vital. Si con ello se quiere dar a entender que la forma de movimiento que se da en el cuerpo orgánico es distinta de la fuerza mecánica, física o química y que las abarca tod...
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