Dialectica de la naturaleza

Como se ve ya aqu en todos los experimentos en

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Unformatted text preview: uctos de este estado activo. Incluso sin necesidad de pila, podemos abordar, simplemente por la vía química, por ejemplo la formación de amoníacos a que acabamos de referirnos con motivo de la electrólisis del nitrato de potasio: basta con añadir ácido azótico a una solución de nitrato a un líquido en el cual se haya liberado hidrógeno por medio de procesos químicos. El estado activo del hidrógeno es el mismo en ambos casos. Pero lo interesante del proceso electrolítico es que, en él, el caso se hace tangible, por así decirlo, la exigencia infinitamente pequeña de átomos libres. El proceso se divide en dos fases: la electrólisis suministra los átomos libres en los electrodos, pero su combinación para formar moléculas se efectúa solamente a cierta distancia de los electrodos. Por infinitamente pequeña que esta distancia sea desde el punto de vista de las relaciones entre masas, basta, sin embargo, para impedir, en su mayor parte al menos, la utilización para el proceso eléctrico de la energía liberada con motivo de la formación de las moléculas y 126 para determinar,de este modo, su transformación en calor, el calor local en la pila. Se ha comprobado así, sin embargo, que los elementos se han desprendido en estado de átomos libres y han subsistido durante un momento, en la pila, bajo ese estado. Este hecho, que la química pura sólo permite sentar por vía de razonamiento, aparece demostrado aquí de un modo experimental, en la medida en que ello es posible sin la percepción sensible de los átomos y las moléculas. Y en ello reside la alta importancia científica del llamado calor local de la pila. ____ La transformación de la energía química en electricidad por medio de la pila galvánica es un proceso acerca del cual apenas sabemos nada ni llegaremos a saberlo hasta que no conozcamos mejor el modus operandi [modo de actuar] del mismo movimiento eléctrico. Se atribuye a la pila una "fuerza eléctrica de disociación", determinada para cada pila en particular. Como hemos visto desde el primer momento, Wiedemann supone que esta fuerza eléctrica de disociación no es una forma determinada de la energía. Por el contrario, no es, desde el primer momento, otra cosa que la capacidad, la propiedad que tiene una pila de convertir en electricidad, en una unidad de tiempo, una determinada cantidad de energía química liberada. Por sí misma, esta energía química no asume nunca, en todo el curso del proceso, la forma de la "fuerza eléctrica de disociación", sino que reviste, por el contrario, inmediata y directamente, la forma de lo que se llama "fuerza electromotriz", es decir, del movimiento eléctrico. El hecho de que, en la vida corriente, se hable de la fuerza de una máquina de vapor, en el sentido de que puede convertir, en una unidad de tiempo, determinada cantidad de calor en movimiento de masas, no es razón para introducir también en el campo de la ciencia esta confusión de conceptos. Del mismo modo podríamos hablar de las diferentes fuerzas de una pistola, una carabina, un fusil de cañón liso o de un fusil de tiro largo, ateniéndonos al hecho de que estas armas disparan a diferentes distancias, partiendo de una carga de pólvora y un peso del proyectil iguales. Sólo que aquí salta claramente a la vista lo absurdo que es expresarse de este modo. Todo el mundo sabe que es la inflamación de la carga de pólvora la que pone la bala en movimiento y que el diferente alcance de cada arma depende de la cantidad mayor o menor de energía malgastada según la longitud del cañón, del juego del proyectil36 y de su forma. Pues bien, lo mismo ocurre con la fuerza del vapor y la fuerza eléctrica de disociación. Dos máquinas de vapor -en igualdad de circunstancias, 127 es decir, suponiendo que sean iguales las cantidades de energía liberada por ambas, en los mismos intervalos de tiempo- o dos pilas galvánicas que respondan a idénticas condiciones, sólo se distinguen, en lo que se refiere al trabajo que ellas suministran, por la suma mayor o menor de energía que en ellas se malgasta. Y si la técnica de las armas de fuego se las ha arreglado hasta ahora sin necesidad de recurrir a una fuerza de tiro especial de los fusiles, no vemos la razón de que la ciencia de la electricidad tenga por qué admitir una "fuerza eléctrica de disociación" análoga a esta fuerza de tiro, fuerza que no encierra la menor energía y que es, por tanto, incapaz de suministrar por sí misma ni la millonésima parte de un miligramo-milímetro de trabajo. Y lo mismo puede decirse de la segunda forma de esta "fuerza eléctrica de disociación", que es la "fuerza eléctrica de contacto de los metales", mencionada por Helmholtz. No es otra cosa que la propiedad que tienen los metales de transformar en electricidad, por su contacto, otras fuentes de energía existente. Se trata, lo mismo que en el caso anterior, de una fuerza en que no se contiene ni la menor chispa de energía. Admi...
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This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

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