Dialectica de la naturaleza

De este modo mediante la actividad del hombre

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Unformatted text preview: da vaina de guisante tenga seis granos precisamente, y no cinco o siete, forma parte del mismo orden que la ley motriz del sistema solar o la ley de la transformación de la energía, no se eleva en realidad lo casual al plano de lo necesario, sino que, por el contrario, se degrada la necesidad, convirtiéndola en casualidad. Más aún. Por mucho que se afirme que la variedad de las especies e individuos orgánicos e inorgánicos que crecen y viven, unos junto a otros, en un determinado terreno responde a una inconmovible necesidad, sigue siendo con respecto a los individuos y especies sueltos lo mismo que antes era, algo casual. Para un determinado animal es el azar quien dispone dónde nace, con qué medio se encuentra para su vida, cuáles y cuántos enemigos lo amenazan. Es algo puramente casual, para la planta matriz, a dónde empuje el viento su simiente, como lo es para la planta-hija dónde encuentre la semilla el mantillo necesario para germinar, y resulta un consuelo bien pobre el asegurar que también aquí se halla todo dispuesto por la inexorable necesidad. El modo como los objetos naturales aparecen mezclados y revueltos en una determinada zona, más aún, sobre toda la faz de la tierra. seguirá siendo, por mucho que se asegure que se halla predeterminado desde toda una eternidad, lo mismo que antes era: algo puramente casual. Frente a estas dos concepciones, aparece Hegel con sus tesis, hasta llegar a él completamente inauditas, de que lo casual tiene un fundamento por ser casual, del mismo modo que, por ser casual, carece de todo fundamento; de que lo casual es necesario, de que la necesidad se determina a sí misma como casualidad y de que, de otra parte, esta casualidad es más bien la absoluta necesidad (Lógica, II, libro III, 2: "la realidad").23 Los naturalistas han dejado a un lado, pura y simplemente, estas tesis, considerándolas como juegos paradójicos, como un absurdo contradictorio consigo mismo y han seguido aferrándose teóricamente, de una parte, a la vaciedad de la metafísica de Wolff, según la cual algo tiene que ser o casual o necesario, pero nunca ambas cosas a un tiempo, y, de otra parte, a un determinismo mecanicista no menos vacuo, que, negando de palabra la casualidad en general, lo reconoce de hecho y trata de ponerlo de manifiesto en todos y cada uno de los casos particulares. Y, mientras la investigación de la naturaleza siguió pensando así. ¿qué hizo en la persona de Darwin? En su obra decisiva, Darwin arranca de la más amplia base de 187 casualidad con que se encuentra. Son precisamente las infinitas diferencias casuales de los individuos dentro de cada especie, diferencias que van acentuándose hasta romper el carácter de la especie misma, y cuyas causas, incluso las más cercanas, sólo es posible poner de manifiesto en muy contados casos las que le inducen a poner en tela de juicio lo que hasta entonces venía siendo la base de todas las leyes de la biología, el concepto de especie, en su rigidez e inmutabilidad metafísicas anteriores. Pero sin el concepto de especie, toda la ciencia quedaba reducida a la nada. Todas las ramas de la ciencia postulaban como base necesaria el concepto de especie: la anatomía humana y la anatomía comparada, la embriología, la zoología, la paleontología, la botánica, etc.: ¿en qué quedaban todas ellas convertidas, sin el concepto de especie? Todos sus resultados quedaban, no ya en entredicho, sino sencillamente anulados. La casualidad echa por tierra la necesidad, tal como se la venía concibiendo hasta entonces.* La idea anterior de la necesidad falla. Aferrarse a ella equivale a querer imponer a la naturaleza como una ley la determinación arbitraria del hombre, contradictoria consigo misma y con la realidad, equivale, por tanto, a negar toda necesidad interior en la naturaleza viva y a proclamar de un modo general el caótico reino del acaso como única ley de la naturaleza viviente. "¡El Tausves-Jontof ya no rige!",24 gritan de un modo perfectamente consecuente los biólogos de todas las escuelas. Darwin. * Hegel, "Lógica", tomo I 2 5 "La nada contrapuesta al algo, la n ada de cualquier algo, e s una determinada nada" (pág. 74).26 "Con respecto a la trabazón del todo (universal) , 2 7 trabazón determinante de los cambios, pudo la metafísica hacer la afirmación - en el fondo tautológica- de que, al destruirse un grano de polvo, se vendría a tierra todo el universo" (pág. 78.)2 8 Negación. Pasaje principal. "Introducción", pág. 38: "que lo contradictorio no se reduce a cero, a la nada abstracta, sino a l a n egación de su determinado contenido", etc.29 Negación de la negación. Fenomenología, prólogo, pág. 4: botón, flor, fruto, etc.30 * Al margen del manuscrito aparecen entre paréntesis, un poco más arriba de la f rase anterior, las siguientes palabras: " El material de hechos casuales que ha ido acumulándose entretanto ha ahogad...
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This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

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