Dialectica de la naturaleza

Esta accin puede ejercerse sobre la materia de los

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Unformatted text preview: , al descomponerse el cinc, ni la más pequeña cantidad de calor; la energía liberada se transforma precisamente en electricidad, y sólo partiendo de ésta y por el hecho de la resistencia que opone todo el circuito cerrado, se convierte después en calor. En segundo lugar, la fuerza viva es la mitad del producto de la masa por el cuadrado de la velocidad. La tesis sostenida más arriba 111 rezaría, por tanto, así: la energía liberada al disolverse un equivalente de cinc en una solución de ácido muriático = tantas o cuántas calorías es también equivalente a la mitad del producto de la masa de los iones por el cuadrado de la velocidad con que se dirigen hacia los metales. Formulada así, no cabe la menor duda de que esta tesis es falsa: La fuerza viva que se manifiesta en el movimiento de los iones dista mucho de ser igual a la energía liberada por el proceso químico.* Si lo fuese, no habría posibilidad de corriente, ya que no quedaría energía para la corriente en el resto del circuito. De ahí que Wiedemann deslice, además, la observación de que los iones entran en estado de quietud, "ya sea formando una combinación, ya desprendiéndose libremente". Y si la pérdida de fuerza viva tiene que incluir, además, transformaciones de energía operadas con motivo de aquellos dos procesos, entonces sí quedaremos definitivamente empantanados, En efecto, toda la energía liberada la debemos a esos dos procesos tomados en conjunto, razón por la cual en modo alguno puede hablarse aquí de una pérdida de fuerza viva, sino, a lo sumo, de una ganancia. Es evidente, por tanto, que Wiedemann no se representó nada preciso al escribir dicha frase; en realidad, la "pérdida de fuerza viva" no es otra cosa que el deus ex machina29 que le permite dar el salto mortal de la vieja teoría del contacto a la explicación química de la corriente. De hecho, la pérdida de fuerza viva ha cumplido ya con su misión, y se la deja a un lado; en lo sucesivo, será el proceso químico operado en la pila el que se considerará indiscutiblemente como la única fuente de energía en la formación de la corriente, y toda la preocupación de nuestro autor se dirigirá a encontrar el modo de descartar también de la corriente, de un modo un poco decoroso, el último resto de excitación eléctrica debida al contacto de cuerpos * F. Kohlrausch (en W iedemanns Annalen , VI [Leipzig, 1879], pág. 206) ha calculado recientemente que para desplazar los iones a través del agua de la solución se necesitarían "fuerzas inmensas", Para hacer que 1 mg recorriese 1 mm haría falta, según estos cálculos, una fuerza de tracción de la siguiente intensidad: para H = 32.500 kg, para Cl = 5.200 kg y, por tanto, para HCl = 37.700 kilogramos, Pero, aunque estas cifras sean absolutamente exactas, no afectan en lo más mínimo a lo que dejamos dicho, Sin embargo, el cálculo contiene los factores hipotéticos que hasta ahora son inevitables en el campo de la electricidad, razón por la cual necesita ser contrastado por medio del experimento. Y éste parece hallarse dentro de lo posible, En primer lugar, estas "fuerzas inmensas" tienen que reaparecer bajo la forma de una determinada cantidad de calor en el lugar en que se consumen, es decir, refiriéndonos al caso anterior, en la pila. En segundo lugar, es necesario que la energía por ellas consumida sea, en determinada cantidad, menor que la suministrada por los procesos químicos de la pila. Y, en tercer lugar, esta diferencia deberá ser absorbida en el resto del circuito cerrado, pudiendo registrarse también, aquí, de un modo cuantitativo. Las cifras del cálculo anterior sólo podrán considerarse definitivas una vez comprobadas por medio de este control experimental. La comprobación en la cuba electrolítica es todavía más viable. [ Nota de Engels .] 112 químicamente indiferentes, es decir, la fuerza de disociación que actúa en el punto de contacto de los dos metales. Cuando leemos la explicación que da Wiedemann de la formación de la corriente, tal como queda resumida, creemos tener ante los ojos un botón de muestra de aquella apologética que los teólogos creyentes o semicreyentes oponían, va ya a hacer cuarenta años, a la crítica filológica e histórica de la Biblia por Strauss, Wilke, Bruno Bauer y otros. Es exactamente el mismo método. Y no puede, además, ser otro. En ambos casos se trata de salvar la tradición heredada frente a la ciencia capaz de pensar. El empirismo exclusivo, que se permite cuando más pensar bajo la forma del cálculo matemático, cree operar solamente a base de hechos incontrovertibles. Pero, en realidad, sólo opera con las ideas tradicionales, con los frutos en gran parte superados del pensamiento de sus antecesores, tales como la electricidad positiva y negativa, la fuerza eléctrica de disociación o la teoría del contacto. Estas ideas tradicionales le sirven de base para cálculos matemáticos hasta el infinito, en el curso de los cuales, llevado del rigor de las fórmulas matemáticas, pierde de vista agradablemente el carácter hipotético de las premisas. Es un...
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This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

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