Dialectica de la naturaleza

Fsica gurdate de la metafsica pensamiento muy certero

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Unformatted text preview: ños, y esto hizo que en los filósofos griegos se comprendiera, originariamente, por sí misma. Pero entre aquellos primitivos griegos y nosotros median más de dos milenios de concepción del mundo esencialmente idealista, y, en estas condiciones, incluso el retorno a lo evidente por sí mismo resulta más difícil de lo que a primera vista parece. En efecto, no se trata, ni mucho menos, simplemente de rechazar todo el contenido de pensamientos de aquellos dos mil años, sino de criticarlo, de desentrañar por debajo de esta forma caduca los resultados obtenidos bajo una forma idealista falsa, pero inevitable para su tiempo y para la misma trayectoria del desarrollo. Cosa harto difícil, ciertamente, como lo demuestran los numerosos investigadores que, inexorables materialistas dentro de los límites de su ciencia, son, fuera de ella, no ya solamente idealista, sino incluso devotos cristianos y hasta cristianos ortodoxos. Todos estos progresos verdaderamente decisivos de las ciencias naturales pasaron por delante de Feuerbach sin hacer grandemente mella en él. Y no tanto por culpa suya como de aquellas deplorables condiciones en que vivía Alemania y que hacían que las cátedras universitarias estuviesen usurpadas por pedantes hueros y eclécticos, mientras un Feuerbach, que descollaba por encima de ellos como una torre, se veía condenado a vegetar en el solitario retiro de una aldea. De ahí que le veamos -en medio de algunos vislumbres geniales sueltos-trillar tanta paja literaria cuando habla de la naturaleza. "La vida -dice, por ejemplono es, ciertamente, el producto de un proceso químico, ni el producto de cualquier fuerza natural o de cualquier fenómeno 169 aislado, que es a lo que el materialista metafísico pretende reducir la vida, sino que es un resultado de la totalidad de la naturaleza." 38 El que la vida sea un resultado de la naturaleza en su totalidad no contradice en modo alguno al hecho de que, en determinadas condiciones, dadas por la conexión total de la naturaleza, nazca la albúmina, portador independiente y exclusivo de la vida, y nazca precisamente como producto de un proceso químico. <Si Feuerbarch hubiese vivido en condiciones que 1e hubiesen permitido seguir siquiera fuese superficialmente los progresos de las ciencias naturales, jamás se le habría ocurrido hablar de un proceso químico como efecto de una fuerza natural aislada.>39 Y al mismo aislamiento hay que atribuir el que Feuerbach se pierda en una serie de estériles y vacuas especulaciones en torno a la relación entre el pensamiento y el órgano pensante, el cerebro, campo éste por el que gusta de seguirle Starcke. En una palabra, Feuerbach se rebela contra el nombre de materialismo. Y no le falta razón, ya que él nunca se desprende del todo del idealista. En el campo de la naturaleza, es materialista; pero en el campo de la humana [...]40 * Nadie trata peor a Dios que los naturalistas que creen en é1.41 Los materialistas se limitan a explicar la cosa, sin dejarse llevar de tales frases, a las que sólo recurren cuando los importunos creyentes tratan de imponerles a Dios, en cuyo caso constestan brevemente, como Laplace: Sire, je n'avais pas, etc.,42 o bien de una manera un tanto más áspera, como los comerciantes holandeses suelen rechazar la insistencia de los viajantes alemanes de comercio, cuando éstos tratan de hacerles comprar sus horribles artículos: Ik kan die zaken niet gebruiken ,43 y ¡ asunto concluido! Pero, ¡qué cosas no ha tenido que soportar Dios por parte de quienes lo defienden! En la historia de las ciencias naturales modernas, sus defensores tratan a Dios a la manera como sus generales y funcionarios trataban a Federico Guillermo III en la campaña de Jena. Un cuerpo de ejército tras otro rinde las armas, capitulan una fortaleza tras otra ante los avances de la ciencia, hasta que, por último, la ciencia conquista todo el campo infinito de la naturaleza, sin que quede en ella lugar alguno para el creador. Newton le respetaba todavía el "primer impulso", pero vedándole toda otra ingerencia en su sistema solar. El padre Secchi le expulsó muy cortésmente, con todos los honores canónicos, es cierto, pero no por ello de modo menos categórico, del sistema solar, sin consentirle más acto de creación que el relacionado con la nebulosa primitiva. Y así en todos los demás campos. En biología, su último gran Don 170 Quijote, Agassiz, incluso le atribuye un desatino positivo, al decir que Dios no sólo creó los animales reales y verdaderos, sino también los animales abstractos, por ejemplo, ¡el pez en cuanto tal! Hasta que, por último, viene Tyndall, quien le veda todo acceso a la naturaleza, relegándolo al mundo de las efusiones sentimentales y admitiendo su existencia pura y simplemente ¡porque tiene que haber alguien que sepa de todo esto (de la naturaleza) algo más que John Tyndall!44 ¡Qué abismo de distancia con respecto a aquel viejo Dios, creador del cielo y de la tierra y mantenedor de todas las cosa...
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This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

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