Dialectica de la naturaleza

Kohlrausch la conviccin de que solamente tomando en

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Unformatted text preview: mo se comporta el tercer metal, después de producirse la corriente continua y mientras dura ésta? En la serie voltaica de los metales en la mayor parte de los líquidos, el cinc ocupa, después de los metales alcalinos, casi el lugar extremo positivo, el platino el negativo y el cobre figura entre 135 ambos. Por consiguiente, si, como se hacía más arriba, se coloca el platino entre el cobre y el cinc, veremos que es negativo con respecto a uno y a otro. Si el platino actuase en general, tendríamos que la corriente en el líquido debería ir del cinc y del cobre hacia el platino y, por tanto, abandonar los dos electrodos para llegar al platino aislado, lo que sería una contradictio in adjecto.42 La condición fundamental para la eficacia de varios metales en la pila consiste precisamente que, al exterior, aparezcan unidos entre sí por un circuito cerrado. Un metal de más en la pila, aislado, actúa como no conductor; no puede engendrar iones ni dejarlos pasar, y sin iones no hay conducción en los electrólitos. Este metal no será, pues, solamente un testaferro, sino que será, incluso, un obstáculo, que obligará a los iones a esquivarlo, pasando de largo por delante de él. Y lo mismo ocurrirá si unimos el cinc y el platino y colocamos en medio el cobre aislado: éste, suponiendo que actuase de algún modo, generaría aquí una corriente que iría del cinc al cobre y otra del cobre al platino; funcionaría, pues, como una especie de electrodo intermediario y, en su cara vuelta hacia el cinc, desprendería hidrógeno gaseoso, lo que es sencillamente imposible. El caso se presentará, en cambio, bajo una forma extraordinaria- mente sencilla, si nos desembarazamos del modo tradicional de expresarse los defensores de la fuerza electromotriz. La pila galvánica es, como hemos visto, un dispositivo en el que la energía química se libera y se transforma en electricidad. Dicha pila está formada, generalmente, por uno o varios líquidos y por dos metales que actúan como electrodos y que deben aparecer unidos entre sí, fuera del líquido, por medio de un conductor. Basta con esto para crear el aparato. Todo lo que, además, podamos sumergir en el líquido excitador, fuera de todo enlace, ya sea vidrio, metal, resina u otra materia cualquiera, no puede participar del proceso químico-eléctrico que se opera en la pila, en la formación de la corriente, mientras no modifique químicamente el líquido; puede, cuando más, entorpecer el proceso. Por grande que sea la capacidad de excitación eléctrica de un tercer metal sumergido con respecto al líquido, a uno de los electrodos de la pila o incluso a los dos, no podrá ejercer acción alguna, mientras este metal no aparezca unido al circuito en el exterior del líquido. Por consiguiente, no sólo es falsa la deducción que, como veíamos, hace Wiedemann de la ley de la fuerza electromotriz, sino que es erróneo, incluso, el sentido que atribuye a esta ley. No se puede hablar de una actividad electromotriz del metal aislado, actividad neutralizada, ya que de antemano se ha privado a esta actividad de la condición única en que habría podido ser eficiente, y 136 no es posible tampoco deducir la llamada ley de la fuerza electromotriz de un hecho que aparece fuera de su campo de acción. El viejo Poggendorff publicó en 1845 una serie de experimentos en los que medía la fuerza electromotriz de las pilas más diversas, es decir, la cantidad de electricidad suministrada por cada una de ellas en una unidad de tiempo. Entre ellos, tienen especial valor los 27 primeros, en cada uno de los cuales tres determinados metales, sumergidos en el mismo líquido excitador, se agrupan sucesivamente de dos en dos para formar tres diferentes pilas, que Poggendorff estudia y compara desde el punto de vista de la cantidad de electricidad suministrada. Como buen defensor de la teoría del contacto, el autor de estos experimentos colocaba cada vez en la pila un tercer metal aislado, lo que le daba la satisfacción de convencerse de que este "tercer miembro de la alianza"43 desempeñaba en las 81 pilas el papel de simple testaferro. Pero la importancia de dichos experimentos no reside, ni mucho menos, en esto, sino más bien en que permiten contrastar la llamada ley de la fuerza electromotriz y aquilatar su sentido exacto. Atengámonos a la serie de las pilas de más arriba, en las que, en un medio de ácido clorhídrico diluido, se unen entre sí, cada vez de dos en dos, cinc, cobre y platino. Tomando como base la cantidad de electricidad suministrada por la pila de Daniell = 100, Poggendorff llega a los siguientes resultados: Cinc-cobre = 78,8 Cobre-platino = 74,3 Total 153,1 Cinc-platino = 153,744 Así, pues, el cinc directamente asociado al platino suministraba casi exactamente la misma. cantidad de electricidad que el cinc-cobre + cobre-platino. Y lo mismo ocurría en cualquier otra pila en que se utilizaran líquidos y metales. Si se forman pilas por medio de metales sumergidos en el mismo líquido excitador, de tal modo que, según la serie voltaica válida para este líquido, el segundo, terc...
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This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

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