Dialectica de la naturaleza

La accin mutua excluye todo elemento absolutamente

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Unformatted text preview: raica de estas tensiones. Tomando como base la tensión Zn/Cu = 100, calcula en los siguientes términos la intensidad relativa de la pila de Daniell y de la pila de Grove: 133 Daniell: Zn/Cu + amalg. Zn/H2SO4Cu = 100 + 149 - 21 = 228; Grove: Zn/Pt + amalg. Zn/H2S04 + Pt/HNO3 = 107 + 149 = 405, lo que corresponde, sobre poco más o menos, a la medida directa de la intensidad de la corriente de estos elementos. Pero estos resultados no son, ni mucho menos, seguros. En primer lugar, el propio Wiedemann llama la atención, pero "no aporta, desgraciadamente, datos numéricos en cuanto a los resultados de los experimentos sueltos".40 Y, en segundo lugar, él mismo reconoce en varias ocasiones que son, por lo menos, muy poco seguros, a causa de las numerosas fuentes inevitables de error, todos los experimentos encaminados a determinar cuantitativamente las excitaciones eléctricas en el caso del contacto entre metales. Y si, a pesar de ello, Wiedemann opera más de una vez a base de las cifras de Kohlrausch, mejor será que no le sigamos por este camino, tanto más cuanto que existe otra posibilidad de determinación a la que no se le pueden oponer estas objeciones. Si sumergimos en el líquido las dos placas excitadoras de una pila y las ponemos en circuito con las dos puntas de un galvanizador, tenemos, según Wiedemann, que "la desviación inicial de su aguja imantada, antes que las transformaciones químicas modifiquen la intensidad de la corriente, nos da la medida de la suma de las fuerzas electromotrices en el circuito cerrado". 41 Lo que vale tanto como decir que pilas de diferente intensidad indicarán diferentes desviaciones iniciales y que la magnitud de estas desviaciones iniciales será proporcional a la intensidad de la corriente de las correspondientes pilas. Tal parece que si tuviésemos aquí, ante nuestros ojos, de un modo palpable, la "fuerza eléctrica de disociación", la "fuerza de contacto", que provoca un movimiento independiente de toda acción química. Esto es, en efecto, lo que piensa la teoría del contacto. Y no cabe duda de que nos encontramos aquí ante un nexo, no estudiado todavía por nosotros en las páginas anteriores, entre la excitación eléctrica y la acción química. Para entrar en su examen, tenemos que examinar un poco más de cerca la llamada ley de la fuerza electromotriz; y al hacerlo descubrimos que en este caso, como en los demás, las ideas tradicionales acerca del contacto no sólo no ofrecen una explicación de los fenómenos, sino que cierran directamente el paso a toda posible explicación. 134 Si colocamos en un elemento galvánico cualquiera formado por dos metales y un líquido, por ejemplo cinc, ácido clorhídrico diluido y cobre, un tercer metal, v gr. una placa de platino, sin enlazarla con el circuito externo por medio de un hilo conductor, la desviación inicial del galvanómetro será exactamente la misma que sin la placa de platino. Ello quiere decir que ésta no influye para nada en la excitación eléctrica. Sin embargo, en el lenguaje de los defensores de la fuerza electromotriz la cosa no podría expresarse de un modo tan sencillo. He aquí sus palabras "La suma de las fuerzas electromotrices del cinc y el platino y del platino y el cobre viene a ocupar el puesto de la fuerza electromotriz del cinc y del cobre en el líquido. Y, como quiera que el camino de las electricidades no se ve sensiblemente modificado por la introducción de la placa de platino, podemos llegar, partiendo de la identidad entre las indicaciones del galvanómetro en uno y otro caso, a la conclusión de que la fuerza electromotriz del cobre y del cinc en el líquido es igual a la del cinc y el platino más la del platino y el cobre en el mismo líquido. Lo cual viene a corresponder a la teoría, sentada por Volta, de la excitación eléctrica entre los metales de por sí. Y su resultado, válido para todos los líquidos o metales, cualesquiera que ellos sean, se expresa diciendo que, en su excitación electromotriz por medio de los líquidos, los metales siguen la ley de la serie voltaica, ley que se enuncia también bajo el nombre de ley de la fuerza electromotriz (Wiedeinann, I, pág. 62). Al decir que el platino, en esta combinación, no actúa en absoluto como excitador eléctrico, no se hace más que expresar un hecho puro y simple. Pero, cuando se afirma que funciona, sin embargo, como un excitador eléctrico, aunque actuando con igual intensidad en dos direcciones opuestas, con lo que el efecto se anula, se transforma dicho hecho en una hipótesis, simplemente para hacer honor a la "fuerza electromotriz". Y en ambos casos desempeña el platino el papel de testaferro. En el momento en que se produce la primera desviación de la aguja del galvanómetro, aún no se ha cerrado el circuito. Mientras el ácido no se desintegra, no es conductor; sólo puede ser conductor por medio de los iones. Si el tercer metal no actúa sobre la primera desviación, se debe sencillamente a que todavía se halla aislado. Ahora bien, ¿có...
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This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

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