Dialectica de la naturaleza

La energa mecnica potencial no puede engendrar nunca

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Unformatted text preview: n del cuadrado del momento actual de la cantidad de movimiento de los centros de inercia con relación al cuadrado del momento total de la cantidad de movimiento; el período de la revolución aumentaría en proporción a los cubos de las mismas cantidades, es decir, en la proporción de 1:1,77. La distancia aumentaría, por tanto, en 347.100 millas inglesas y el período en 48,36 días. Si, además de la luna y de la tierra, no hubiera otros cuerpos en el cosmos, estos dos planetas seguirían girando eternamente así en órbitas circulares en torno a su centro común de gravedad, de tal modo que, durante una rotación, la tierra giraría una vez en torno a su centro, lo que quiere decir que tendría siempre la misma cara vuelta hacia la luna y que, por consiguiente, todas las partes líquidas de su superficie permanecerían quietas con respecto a las partes sólidas. Pero la existencia de la luna impediría que semejante estado de cosas se mantuviera durante mucho tiempo. Se producirían, en efecto, mareas solares, el nivel de las aguas se mantendría dos veces alto y dos veces bajo durante el período de rotación de la tierra alrededor del sol (es decir, dos veces durante el día solar o, lo que es lo mismo, durante un mes). Lo cual no podría producirse sin que la fricción de las masas líquidas produjera una pérdida de energía. 6 No es fácil esbozar todo el curso de la perturbación que esta causa provocaría en los movimientos de la tierra y de la luna; pero no cabe duda de que, a la postre, traería como resultado el que tierra, luna y sol girasen como partes de un solo cuerpo rígido en torno a su centro común de inercia". Fue Kant el primero que formuló, en 1754, la idea de que la rotación de la tierra se ve demorada por la fricción de las mareas y de que este resultado sólo alcanzaría su término "si su superficie (la de la tierra) llegase a adquirir una quietud respectiva en relación con la luna, es decir, si girase en torno a su eje en el mismo tiempo en que la luna lo hace en torno al suyo, volviendo siempre hacia ella, por tanto, la misma cara".7 Y opinaba, al pensar así, que dicha demora se debía exclusivamente a la fricción de las mareas y, por tanto, a la existencia 81 de masas líquidas sobre la tierra. "Si la tierra fuese una masa completamente sólida, sin ninguna clase de líquidos, ni la atracción del sol ni la de la luna haría nada para cambiar la libre rotación en torno a su eje, ya que atrae con igual fuerza las partes orientales que las partes occidentales del globo terráqueo sin provocar con ello tendencia alguna en un sentido ni en otro, razón por la cual seguiría dando vueltas de un modo absolutamente libre, sin que ninguna influencia externa la entorpeciera."8 Kant podía darse por satisfecho con este resultado, ya que no existían, en aquel tiempo, las premisas necesarias para poder entrar más a fondo en la influencia de la luna sobre la rotación de la tierra. No en vano hubieron de pasar cerca de cien años para que la teoría kantiana lograse la aquiescencia general, y aún hubo de transcurrir más tiempo antes de que se descubriera que el flujo y el reflujo de las mareas sólo era el lado visible de los efectos de la atracción ejercida por el sol y la luna, al influir sobre la rotación de la tierra. Esta concepción general del problema es precisamente la que desarrollan Thomson y Tait. La atracción de la luna y el sol no influye de un modo perturbador para la rotación de la tierra solamente sobre las masas líquidas del planeta tierra o de su superficie, sino sobre toda la masa de la tierra en general. Mientras el período de rotación de la tierra no coincida con aquel en que la luna gira alrededor de la tierra, la atracción de la luna -para no hablar, por el momento, más que de ésta- dará como resultado el acercar cada vez más entre sí ambos períodos. Si el período de rotación del cuerpo central (relativo) fuese más largo que el tiempo que los satélites necesitan para dar la vuelta, el primero iría acortándose gradualmente; y, siendo más corto que el de la tierra, se irá alargando. Pero ni en su caso se crea energía cinética de la nada, ni en el otro se destruye. En el primer caso, el satélite se acercaría más al cuerpo central y su tiempo de rotación se acortaría, mientras que en el segundo caso se alejaría más de él, con un tiempo de rotación más largo. En el primer caso, al acercarse al cuerpo central, el satélite perderá la misma cantidad de energía potencial que el cuerpo central ganará en energía cinética al acelerarse la rotación; en el segundo caso, al aumentar su distancia, el satélite ganará exactamente la misma cantidad de energía potencial que el cuerpo central perderá en cuanto a la energía cinética de su rotación. La suma global de la energía dinámica existente en el sistema tierra-luna, tanto la potencial como la cinética, seguirá siendo la misma; el sistema es absolutamente conservador. Como se ve, esta teoría es en absoluto independiente de la estructura físico-química de...
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This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

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