Dialectica de la naturaleza

La necesidad emocional de que habla tyndall no prueba

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Unformatted text preview: e Carlomagno. Primeros indicios de ventanas encristaladas; iluminación de las calles en Antioquía, hacia el 370. Gusanos de seda importados de China, en Grecia, hacia el 550. Plumas para escribir, en el siglo VI. Papel de algodón, pasa de China a los árabes en el siglo VII; en el IX en Italia. Organos hidráulicos, en Francia, en el siglo VIII. Minas de plata, explotadas en el Harz desde el siglo X. Molinos de viento, hacia el año 1000. Notas musicales, escala de Guido de Arezzo, hacia el año 1000. La cría del gusano de seda pasa a Italia, hacia el 1100. Relojes con ruedas dentadas, idem. La aguja magnética, transmitida por los árabes a los europeos, hacia el 1180. Pavimentado de calles en París, 1184. Segunda mitad del siglo XIII: Lentes en Florencia. Espejos. Salazón de arenques. Escuelas. Relojes de campana. Papel de algodón en Francia Comienzos del siglo XIV: Papel de trapo. Letra de cambio. Primer molino de papel en Alemania (Nuremberg), 1390. Comienzos del siglo XV: Iluminación de las calles en Londres. Correo en Venecia. Grabado en madera e imprenta. A mediados del mismo: Arte del grabado en cobre, Correo a caballo en Francia, 1 464. Minas de plata en los Montes metalíferos de Sajonia, 1 471. 163 Piano de pedal, inventado en 1472. Relojes de bolsillo. Carabina neumática. Fines del siglo XV: Cerrojo de fusil, Rueda de hilar, 1530. Campana de buzo, 1538. * DATOS HISTÓRICOS 33 La moderna ciencia de la naturaleza -la única de la que podemos hablar en cuanto ciencia, en contraste con las geniales intuiciones de los griegos y las investigaciones esporádicas e incoherentes de los árabes- data de aquella formidable época en que el feudalismo se viene a tierra bajo los embates de la burguesa -al fondo de la lucha entre los vecinos de las ciudades y la nobleza feudal, se divisan los campesinos sublevados y, tras ellos, los comienzos revolucionarios del proletariado moderno, ya con la bandera roja en la mano y el comunismo en los labios-, de la época que hizo surgir en Europa las grandes monarquías, que abatió la dictadura espiritual del papa, que hizo brotar de nuevo como por encanto la antigüedad griega, y, con ella el más alto florecimiento artístico de los tiempos modernos, que derribó las fronteras del viejo orbe y descubrió, realmente, por primera vez la tierra. Fue la más grande revolución hasta entonces conocida por la tierra. También la ciencia de la naturaleza unió sus destinos a ella, se mostró revolucionaria hasta el tuétano, se desarrolló paralelamente con la naciente filosofía moderna de los grandes italianos y dio sus mártires a las hogueras de la Inquisición y a las cárceles. Es bien significativo que en la persecución contra sus progresos rivalizasen protestantes y católicos. Si unos quemaron a Servet, otros mandaron a la hoguera a Giordano Bruno. Era una época que requería titanes y supo engendrarlos, titanes en cuanto a sabiduría, espíritu y carácter; la época que los franceses llamaron certeramente el Renacimiento y a la que la Europa protestante, con limitación unilateral, dio el nombre de la Reforma. También la ciencia de la naturaleza emitió por aquel entonces su Declaración de la Independencia, aunque ésta no se produjera al comienzo mismo, del mismo modo que Lutero no fue el primer protestante. Lo que en el campo religioso significó la quema de las bulas por Lutero, fue lo que en la ciencia de la naturaleza vino a significar la gran obra de Copérnico, en la que éste, hombre en 164 verdad tímido, al cabo de treinta y seis años de titubeos y ya en el lecho de muerte por así decirlo, arrojó el guante a la superstición eclesiástica. A partir de entonces, la investigación de la naturaleza quedó esencialmente emancipada de la religión, aunque este proceso de emancipación sigue perfilándose todavía hoy en sus detalles, y son aún muchas las cabezas en que aún no se ha terminado. Pero el desarrollo de la ciencia comenzó con paso de gigante a partir de entonces, redoblando su marcha, por así decirlo, en proporción del cuadrado con respecto a la distancia en el tiempo, refiriéndonos a su punto de partida, como si quisiera hacer ver al mundo que en el movimiento de la más alta floración de la materia orgánica, que es el espíritu del hombre, rige la ley inversa que la materia inorgánica. El primer período de la ciencia moderna de la naturaleza termina -en el campo de lo inorgánico- con Newton. Es el período en que la ciencia llega a dominar toda la materia dada, en la que logra grandes realizaciones en los campos de la matemática, la mecánica y la astronomía, sobre todo gracias a Képler y Galileo, las conclusiones de cuyas doctrinas sacará Newton. En cambio, el campo de lo orgánico no salió de los primeros rudimentos. No se conocían aún la investigación de las formas de vida históricamente superpuestas y que iban desplazándose unas a otras, ni la de las correspondientes condiciones cambiantes de vida, la paleontología y la geología. No se consideraba aún a la naturaleza, en general, como algo sujeto a...
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This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

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