Dialectica de la naturaleza

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Unformatted text preview: taba difícil sustraerse a la idea de que era algo material lo que aquí se movía entre las moléculas del cuerpo. Es entonces cuando aparecen las teorías más modernas, las teorías de Clerk Maxwell (1864), Hankel (1865), Reynard (1870) y Edlund (1872), acordes con la hipótesis que por vez primera expresara en 1846 Faraday a manera de sugestión: la hipótesis según la cual la electricidad era el movimiento de un medio elástico que llenaba todo el espacio y que, por consiguiente, penetraba en todos los cuerpos, medio cuyas partículas discretas se repelían las unas a las otras en razón inversa al cuadrado de la distancia; en otras palabras, la electricidad vendría a ser un movimiento de las partículas del éter, del que participaban las moléculas de los cuerpos. Las, diversas teorías no se muestran de acuerdo en cuanto al carácter de este movimiento; las de Maxwell, Hankel y Reynard, apoyándose en las recientes investigaciones sobre los movimientos en forma rotatoria, tratan también de explicarlo, cada cual a su modo, por medio de torbellinos. Y así, vemos rehabilitados en los dominios sin cesar nuevos de la ciencia los torbellinos del viejo Descartes. No tenemos para que entrar en el detalle de estas teorías. Discrepan mucho las unas de las otras y están todas ellas llamadas, ciertamente, a pasar todavía por grandes conmociones. En su concepción fundamental común se advierte, sin embargo, un progreso decisivo: la electricidad se concibe como un movimiento de las partículas del éter luminoso, movimiento que repercute sobre las moléculas del cuerpo y que penetra toda materia ponderable. Es 95 un modo de ver que reconcilia entre sí a los dos anteriores. Según él, lo que en los fenómenos eléctricos se mueve es realmente algo material, distinto de la materia ponderable. Pero este elemento material no es la electricidad misma, la cual se revela más bien como una forma de movimiento, aunque no del movimiento directo, inmediato, de la materia ponderable. Por una parte, la hipótesis del éter señala el camino que permite superar la tosca hipótesis primitiva de los dos fluidos eléctricos contrarios; y, de otra parte, abre la perspectiva de explicar qué es el sustrato material propiamente dicho del movimiento eléctrico, qué es aquello cuyo movimiento provoca los fenómenos eléctricos. La teoría del éter ha alcanzado, desde luego, un éxito indiscutible. Sabemos que hay, por lo menos, un punto en el que la electricidad modifica directamente el movimiento de la luz: hace girar su plano de polarización. Clerk Maxwell, basándose en la teoría más arriba citada, calculó que la constante dieléctrica específica de un cuerpo es igual al cuadrado de su índice de refracción. Ahora bien, Boltzmann, estudiando diferentes cuerpos no conductores, desde el punto de vista de su constante dieléctrica, encuentra que en el azufre, la colofonia y la parafina la raíz cuadrada de este coeficiente es igual a su índice de refracción. La divergencia más alta -el azufre- no pasa del 4 por 100. Por donde la teoría del éter, especialmente la de Maxwell, quedaba experimentalmente confirmada. Pero tendrá que pasar todavía mucho tiempo y desplegarse m ucho esfuerzo antes de lograr, por medio de nuevas series de experimentos, extraer una sólida pepita de estas hipótesis contradictorias. Hasta aquí o tal vez incluso hasta que la teoría del éter sea desahuciada por otra totalmente nueva, el estudio de la electricidad se encuentra en la desagradable situación de tener que emplear una terminología reconocidamente falsa. Sigue hablando sin el menor empacho de la "masa eléctrica que fluye en los cuerpos", de una "bifurcación de las electricidades en cada molécula, etc. Es éste un mal que, como se ha dicho, constituye en su mayor parte una consecuencia del actual estado de transición de la ciencia, pero que, dado el limitado empirismo que reina precisamente en esta rama de la investigación, contribuye no poco a mantener el embrollo de ideas anterior. Por lo que se refiere a la contradicción entre la llamada electricidad estática o de frotamiento y la electricidad denominada dinámica o galvanismo, podemos considerarla resuelta a partir del momento en que se ha aprendido a producir corrientes continuas por medio de la máquina eléctrica y, a la inversa, a producir la electricidad llamada estática, a cargar botellas de Leiden, etc., con ayuda de la corriente galvánica. Dejamos aquí a un lado la variante 96 de la electricidad estática, así como el magnetismo, que ahora sabemos que es también una variante de la electricidad. Es en la teoría de la corriente galvánica, en todo caso, donde habrá que buscar la explicación de los fenómenos con ella relacionados, razón por la cual nos atendremos preferentemente a esta teoría. De varios modos puede producirse una corriente continua. El movimiento mecánico de las masas no comienza produciendo directamente, por el frotamiento, más qu...
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This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

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