Dialectica de la naturaleza

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Unformatted text preview: l agua o arde una llama, donde se produce el contacto entre dos metales distintos o de diverso grado de temperatura o entre el hierro y una solución de sulfato de cobre, vemos aparecer, junto a los fenómenos físicos y químicos más notorios y simultáneamente con ellos, procesos eléctricos. Cuanto más a fondo estudiamos los más diferentes procesos naturales, más vamos descubriendo en ellos huellas de electricidad. Y, sin embargo, a pesar de este don de ubicuidad que presentan los fenómenos eléctricos y del hecho de que va ya para medio siglo que la electricidad se ve obligada, en medida cada vez mayor, a servir al hombre en la industria, se trata precisamente de la forma de movimiento cuya naturaleza se halla más envuelta en el misterio. El descubrimiento de la corriente galvánica es, aproximadamente, veinticinco años más reciente que el del oxígeno, aunque presenta para la teoría de la electricidad una importancia cuando menos igual que el descubrimiento del oxígeno para la química. ¡Y, sin embargo, qué diferencia sigue existiendo, todavía hoy, entre uno y otro campo! En química, gracias sobre todo al descubrimiento de los pesos atómicos por Dalton, reina el orden, vemos una relativa estabilidad de los resultados adquiridos y un ataque sistemático, más o menos organizado sobre los terrenos todavía inexplorados, comparable al asedio en regla de una fortaleza. En la teoría de la electricidad, por el contrario, nos encontramos con un revoltijo caótico de viejos experimentos muy inseguros, ni definitivamente confirmados ni definitivamente desechados, con un tantear a ciegas en la oscuridad, con una serie incoherente de ensayos y experimentos, obra de numerosos investigadores sueltos, que se * Para los datos de hecho nos remitimos en este capítulo, principalmente, a la obra de Wiedemann titulada L ehre vom Galvanismus und Elektromagnetismus ["Teoría del galvanismo y el electromagnetismo"], 2 vols., en 3 partes, 2° edición, Braunschweig, 1872-1874. En el número de N ature correspondiente al 15 de junio de 1882 se habla de este "admirable treatise" ["admirable tratado"], "which in its forthcoming shape, with electrostatics added, will be greatest experimental treatise on electricity in existente" ["que, bajo su forma futura, cuando se le añada la electrostática, será el mejor tratado experimental sobre electricidad que se conozca"]1 [ Nota de Engels. ] 89 90 lanzan al asalto de un terreno desconocido cada cual por su lado, sin orden ni concierto, como una horda de jinetes nómadas. En efecto, aún no se ha hecho en el campo de la electricidad un descubrimiento como el de Dalton, que sirva de sólida base para la investigación en toda la línea de la ciencia. Y a este estado de incoherencia reinante en el campo de la electricidad y que impide, por el momento, formular una teoría general, se debe esencialmente ese estado de empirismo que procura pararse a pensar lo menos posible y que, por tanto, no sólo piensa de un modo falso, sino que ni siquiera es capaz de seguir fielmente el hilo de los hechos o de reseñarlos con exactitud, convirtiéndose con ello en el reverso del verdadero empirismo. Si, en términos generales, se debe recomendar, a los señores naturalistas que no encuentran palabras bastantes para denostar las necias especulaciones apriorísticas de la filosofía alemana de la naturaleza, que lean no sólo las obras teóricas de su tiempo, sino también las escritas con posterioridad por los físicos teóricos de la escuela empírica, esto vale de un modo especial en lo tocante a la teoría de la electricidad. Tomemos una obra escrita en 1840, An Outline of the Science of Heat and Electricity, por Thomas Thomson.2 El viejo Thomson era ya, en su tiempo, ciertamente una autoridad; además, tenía ya a su disposición una parte muy importante de los trabajos de Faraday, el mayor espeta en cuestiones de electricidad hasta entonces conocido. Pero ello no es obstáculo para que en su libro encontremos cosas por lo menos tan disparatadas como en la sección correspondiente de la Filosofía de la naturaleza, de Hegel, obra cronológicamente muy anterior. Así, por ejemplo, la descripción que hace de la chispa eléctrica bien podría haber sido traducida directamente del correspondiente pasaje de Hegel. Ambos autores enuncian todas las cosas maravillosas que las gentes se empeñaban en querer descubrir en la chispa eléctrica cuando aún no se sabía lo que en realidad era ni se conocía su rica diversidad y que posteriormente habrían de revelarse, en la mayor parte de los casos, como fenómenos sueltos o como errores. Más aún. En la pág. 446, cuenta Thomson muy en serio las fábulas infantiles de Dessaignes según las cuales, cuando sube el barómetro y baja el termómetro, el vidrio, la resina, etc., al sumergirse en el mercurio, se cargan de electricidad negativa, mientras que, al descender el barómetro y elevarse la temperatura, reciben, por el contrario, una carga eléctr...
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This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

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