Dialectica de la naturaleza

Pero el paso decisivo se haba dado ya se haba

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Unformatted text preview: ero, cuarto metal, etc., desempeñen uno después del otro el papel de electrodo negativo con respecto al anterior y de electrodo positivo en relación con el que le sigue, el total de las cantidades de electricidad suministradas por todas estas pilas será igual a la que suministre una pila formada asociando directamente los dos términos extremos de la serie íntegra de los metales. Así, por ejemplo, en ácido clorhídrico diluido, las cantidades de energía suministradas en total por las pilas cinc-estaño, estaño-hierro, 137 hierro-cobre, cobre-plata y plata-platino son iguales a la cantidad obtenida en la pila cinc-platino; la serie integrada por todos los elementos de la serie anterior se verá, en igualdad de circunstancias, exactamente neutralizada por una batería cinc-platino cuya corriente circulase en dirección contraria. Así concebida, la llamada ley de la fuerza electromotriz adquiere una significación real y muy grande. Descubre un nuevo aspecto del nexo existente entre la acción química y la acción eléctrica. Hasta ahora, el estudio recaía principalmente sobre la fuente de energía de la corriente galvánica, y esta fuente, la transformación química, aparecía como el lado activo del proceso; la electricidad se engendraba partiendo de aquélla y se manifestaba primeramente como algo pasivo. Ahora, los términos del problema se invierten. La excitación eléctrica, determinada por la naturaleza de los cuerpos heterogéneos puestos en contacto en la pila, no puede añadir ni sustraer energía a la acción química (como no sea la transformación de la energía liberada en electricidad). Puede acelerar o amortiguar esta acción, según el dispositivo de la pila. Si la pila cinc-ácido clorhídrico diluido-cobre sólo suministra, en la misma unidad de tiempo, la mitad de corriente eléctrica que la pila cinc-ácido clorhídrico diluido-platino, esto quiere decir, hablando en términos químicos, que la primera pila no suministra, en la misma unidad de tiempo, más que la mitad del cloruro de cinc y del hidrógeno que la segunda. P or tanto, aun permaneciendo i nvariables las condiciones puramente químicas, la acción química se ha duplicado. La excitación eléctrica se ha convertido en el regulador de la acción química; se manifiesta, ahora, como el lado activo, al paso que la acción química asume un papel pasivo. Así se explica, pues, que toda una serie de procesos que antes se consideraban como puramente químicos se presenten ahora como procesos electroquímicos. El cinc químicamente puro es atacado en débil proporción por el ácido diluido, cuando realmente lo es; en cambio, el cinc corriente que se encuentra en el comercio se desintegra muy rápidamente, formando una sal y desprendiendo hidrógeno; se contiene en él una mezcla de otros metales y de carbón, que se reparten desigualmente en diferentes puntos de la superficie. Entre estos metales y el mismo cinc se forman en el ácido corrientes locales, al paso que los lugares en que se halla el cinc constituyen los electrodos positivos, y los lugares en que aparecen los otros metales los electrodos negativos, sobre los que se desprenden pequeñas burbujas de hidrógeno. Y asimismo es considerado ahora como un fenómeno electroquímico el que hace que el hierro sumergido en una solución de sulfato de cobre se cubra 138 de una capa de este metal, pues se halla determinado por corrientes que nacen entre los puntos heterogéneos de la superficie del hierro. De acuerdo con esto, nos encontramos también con que las series voltaicas de los metales en líquidos corresponden, a grandes rasgos, a las series según las cuales los metales se desplazan el uno al otro de sus combinaciones con los halógenos y los radicales ácidos. En el extremo negativo de las series voltaicas, vemos que los metales del grupo del oro: oro, platino, paladio y rodio, difícilmente oxidables, apenas son, normalmente, atacados por los ácidos o permanecen inalterables bajo éstos, siendo fácilmente desplazados de sus sales por otros metales. En el extremo positivo, nos encontramos con los metales alcalinos, que muestran un comportamiento diametralmente contrario: el mayor despliegue de energía apenas basta para desprenderlos de sus óxidos, en la naturaleza aparecen casi exclusivamente bajo la forma de sales y son, de todos los metales, los que presentan, con mucho, la mayor afinidad con los halógenos y los radicales ácidos. Entre unos y otros, los demás metales aparecen en sucesiones un tanto variables, pero de tal modo que, en su conjunto, concuerdan en ellos el comportamiento químico y el comportamiento eléctrico. Su orden de sucesión individual varía según los líquidos, y apenas si se halla definitivamente establecido con respecto a uno solo de éstos. Cabe, incluso, llegar a dudar que haya para un solo líquido semejante serie voltaica absoluta de los metales. Dos barras del mismo metal pueden, sumergidas en pilas y cubas electrolíticas apropiadas, servir cada una de electrodo positivo y electrodo n...
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