Dialectica de la naturaleza

Por tanto si colocamos en este mismo orden una serie

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Unformatted text preview: dispositivo, un aparato que transforma en electricidad la energía química liberada, del mismo modo que la máquina de vapor convierte en movimiento mecánico el calor que se le suministra, sin que en ninguno de los dos casos el dispositivo transformador genere por sí mismo nueva energía. Pero al llegar aquí, y habida cuenta del modo tradicional de ver las cosas, surge una dificultad. Ese modo de ver atribuye a la pila, dadas las relaciones de contacto que en ella se producen entre líquidos y metales, una "fuerza eléctrica de disociación", proporcional a la fuerza electromotriz y que, por tanto, representa una determinada cantidad de energía para una pila dada. Ahora bien, ¿qué relación existe entre esta fuente de energía, según el modo tradicional de ver inherente a la pila en cuanto tal, incluso sin necesidad de efecto químico, qué relación existe entre esta fuerza eléctrica de disociación y la energía liberada por efecto de la acción química? Y, si se trata de una fuente de energía indepencliente de la acción química, ¿de dónde proviene la energía por ella suministrada? Bajo una forma más o menos oscura, este problema constituye el caballo de batalla entre dos teorías: la del contacto, establecida por Volta, y la teoría química de la corriente galvánica, que surgió poco después. La teoría del contacto explicaba la corriente por las tensiones eléctricas producidas en cadena en la pila al establecerse el contacto de los metales con uno o varios líquidos, o simplemente por el contacto de los líquidos entre sí y por su nivelación, o bien por la de las electricidades así disociadas y opuestas, dentro del circuito cerrado. La teoría pura del contacto consideraba como totalmente secundarios los cambios químicos que pudieran producirse con este motivo. En cambio, a partir de 1805, Ritter sostuvo que sólo podía engendrarse una corriente cuando los excitadores ejerciesen ya una acción química los unos sobre los otros antes de cerrarse el circuito. Wiedemann (I, pág. 784) resume, en sus rasgos generales, esta vieja teoría química del modo siguiente diciendo que, según ella, la llamada electricidad de contacto "sólo puede producirse si simultáneamente se manifiesta una mutua acción química real de los cuerpos en contacto o, por lo menos, una alteración del equilibrio químico aunque no se halle directamente enlazada a procesos químicos, una «tendencia a la acción química» entre ellos". Como se ve, ambas partes planteaban de un modo completamente indirecto el problema de la fuente energética de la corriente, y no podía ser de otro modo, en aquella época. A Volta y a sus sucesores les parecía perfectamente normal que el simple 99 contacto de cuerpos heterogéneos pudiera engendrar una corriente continua y, por tanto, realizar un determinado trabajo, sin contrapartida alguna. Y Ritter y quienes compartían su teoría no comprendían tampoco en lo más mínimo cómo se explica que la acción química ponga a la pila en condiciones de producir la corriente y de suministrar el trabajo de ésta. En cuanto a la teoría química, este punto ha sido dilucidado desde hace ya mucho tiempo por Joule, Favre, Raoult y otros, pero con la teoría del contacto ocurre cabalmente lo contrario. En la medida en que esta teoría se mantiene en pie, permanece, en cuanto a sus rasgos esenciales, en el punto de partida. Así se explica que subsistan en la actual teoría sobre la electricidad ideas que datan de una época ya superada, en la cual no había más remedio que contentarse con explicar cualquier efecto recurriendo a la primera causa que se presentara, producida en la superficie misma de las cosas, aunque para ello hubiera que hacer nacer el movimiento de la nada; ideas que contradicen directamente al principio de la conservación de la energía. Y el hecho de que, más tarde, se eliminen los aspectos más repelentes de estas ideas, se las castre, se las endulce y se las embellezca, no resuelve, ni mucho menos, el problema, pues con ello la confusión, lejos de mejorar, empeora. Como hemos visto, incluso la vieja teoría química de la corriente entiende que, para que ésta se produzca, es absolutamente necesario establecer relaciones de contacto: esta teoría se limita a afirmar que estos contactos no engendran jamás una corriente a menos que medie una acción química simultánea, e incluso es evidente, hoy mismo todavía, que son precisamente los dispositivos de contacto de la pila los que forman el aparato mediante el cual se transforma en electricidad una parte de la energía química liberada y que de estos dispositivos de contacto depende esencialmente el que la energía química se transforme en movimiento eléctrico y en qué cantidad. Wiedemann, como empirista unilateral que es, trata de salvar cuanto pueda salvarse de la vieja teoría del contacto. Sigámosle en sus esfuerzos: "Aunque el efecto del contacto de cuerpos químicamente indiferente" -dice Wiedemann (I, pág. 799)-, "por ejemplo de metales, no sea, como antes se pensaba, necesario para la teoría de la pila11 ni se haya demostrado tampoco por el hecho de que Ohm haya derivado de esto su ley (ya que habría podido hacerlo sin necesidad de recurrir a esta hipótesis) y de que Fechner, que ha confirmado experim...
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