Dialectica de la naturaleza

Se trata lo mismo que en el caso anterior de una

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Unformatted text preview: combinación con el cloro por la acción del cinc. Pero, en la química usual, no es el cinc el que desplaza al sodio, sino a la inversa, el sodio desplaza al cinc de las combinaciones con el cloro y de otras combinaciones. El proceso "primario", lejos de poder traspasar a la corriente la cantidad de energía señalada más arriba, necesita, por el contrario, él mismo un suministro de energía del exterior, para poder efectuarse. Por tanto, nos vemos de nuevo empantanados simplemente con este proceso "primario". Fijémonos, pues, en cómo ocurren realmente las cosas. Y, entonces, vemos que la transformación que aquí se opera no es Zn + 2 NaCl = ZnCl2 + Na, sino Zn + 2NaCl + 2H2O = ZnCl2 + 2 NaOH -I- H2. 122 En otras palabras, el sodio no se desprende libremente en el electronegativo, sino que se oxidratiza, como ocurría más arriba, en el ejemplo I (Págs. [115-116]). Para calcular las transformaciones de energía que aquí se producen nos brindan, por lo menos, un punto de apoyo los cálculos de Julius Thomsen. Según sus fórmulas, tenemos la siguiente cantidad de energía liberada en las combinaciones señaladas a continuación: (ZnCl2 = 97.210, (ZnCl2, aqua) = 15.630, o sea, en total, para la solución de Cloruro de cinc 2 (Na, O, H, aqua) = 112.840 unidades calóricas = 223.620 " " 336.460 " " De aquí hay que restar, como consumo de energía en las disociaciones 2 (Na, Cl, aq.) = 193.020 unidades calóricas 2 (H2 O) = 136.720 " " 329.740 " " Remanente de energía liberada = 6.720 " " Esta suma es, evidentemente, pequeña para la intensidad de corriente obtenida por Poggendorff, pero basta para explicar, de una parte, la separación del sodio del cloro y, de otra parte, la formación de la corriente, en general. He aquí un ejemplo palmario de que la distinción entre procesos primarios y procesos secundarios es perfectamente relativa y nos conduce ad absurdum cuando se la presenta como absoluta. El proceso electrolítico primario, aisladamente considerado, no sólo no puede producir corriente, sino ni siquiera llegar a operarse. Sólo el proceso secundario, el que se presenta como proceso puramente químico, permite que llegue a operarse el proceso primario y suministra, además, todo el remanente de energía necesario para la formación de la corriente. Lo que quiere decir que este proceso se revela, en realidad, como el primario y el otro como el secundario. Cuando Hegel trocaba dialécticamente en lo contrario de ellas las diferencias y los antagonismos fijos inventados por los metafísicos y los naturalistas que se dejaban llevar de la metafísica, se le acusaba de tergiversar las palabras empleadas por éstos. Ahora bien, si vemos que la propia naturaleza procede con respecto a estas diferencías y estos antagonismos exactamente lo mismo que el 123 viejo Hegel, ¿no habrá llegado la hora de estudiar la cosa un poco más de cerca? Con mayor razón podemos considerar secundarios los procesos que se operan, ciertamente, como consecuencia del proceso químicoeléctrico de la pila o del proceso electroquímico de la cuba electrolítica, pero independientemente y aparte de ellos y que, por tanto, se efectúan a cierta distancia de los electrodos. Las transformaciones de energía que se producen con motivo de estos procesos secundarios no entran tampoco, por consiguiente, en el proceso eléctrico, ya que no sustraen a él directamente energía ni se la suministran. Procesos de éstos se presentan con mucha frecuencia en la cuba electrolítica; más arriba (I), hemos visto un ejemplo de ellos, con la formación de ácido sulfúrico en la electrólisis del sulfato de sodio. Sin embargo, estos procesos presentan aquí menos interés. En cambio, tiene mayor importancia práctica su manifestación en la pila. En efecto, si no añaden ni sustraen directamente energía al proceso químicoeléctrico, sí modifican la cantidad total de energía disponible existente en la pila, influyendo, por tanto, indirectamente en ella. Aquí hay que clasificar, además de las transformaciones químicas adicionales de tipo corriente, los fenómenos que se presentan cuando los iones se desprenden sobre los electrodos bajo un estado distinto de aquel en que de ordinario aparecen libremente, pasando a este estado solamente después de haberse alejado de los electrodos. Los iones pueden, al mismo tiempo, asumir otra densidad u otro estado de cohesión. Pero pueden también sufrir importantes transformaciones desde el punto de vista de su estructura molecular, y es ésta la posibilidad más interesante de todas. En todos estos casos, corresponde una variación análoga de calor a estas transformaciones químicas o físicas secundarias; en la mayor parte de los casos, se produce liberación de calor, y en casos aislados consumo de él. Al comienzo, esta variación de calor se limita, evidentemente, al lugar en que se manifiesta; el líquido de la pila o de la cuba electrolítica se calienta o se enfría, pero el resto del circuito permanece inalterado. De ahí que se dé a este calor el nombre de calor local. Por tanto, la energía química liberada que queda disponible para convertirse en electricidad aumenta o disminuye con el equivalente de este calor positivo o negativo producido en la pila. Según los cálculos de Favre, en una pila de peróxido de hidrógeno y de ácido clorh...
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