Dialectica de la naturaleza

Y si a pesar de ello wiedemann opera ms de una vez a

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Unformatted text preview: tamos, con Wiedemann, que la fuerza energética de la electricidad de contacto reside en la fuerza viva del movimiento de adherencia: en tal caso, esta energía existirá primeramente bajo la forma de este movimiento de masas y, al desaparecer, se convertirá inmediatamente en movimiento eléctrico, sin asumir ni por un momento la forma de "fuerza eléctrica de contacto". Y ahora se nos dice, por añadidura, que la fuerza electromotriz, es decir, la energía química que reaparece bajo la forma de movimiento eléctrico, ¡es -según quienes tal cosa afirmanproporcional a esta "fuerza eléctrica de disociación", que, no sólo no encierra energía alguna, sino que no puede, en absoluto, encerrarla, por su concepto mismo! Esta proporcionalidad entre energía y no energía forma, evidentemente, parte de las mismas matemáticas en las que figura la relación entre la unidad de electricidad y el miligramo". Pero, detrás de esa forma absurda que sólo debe su existencia al hecho de concebir una simple propiedad como una fuerza mística, se esconde una tautología perfectamente simple: la capacidad de una determinada pila de transformar en electricidad la energía química liberada se mide... ¿por qué? Por la cantidad de energía que reaparece en el circuito bajo la forma de electricidad con respecto a la energía química consumida en la pila. Eso es todo. Para llegar a una fuerza eléctrica de disociación, hay que tomar en serio el recurso forzoso de dos fluidos eléctricos. Para hacerlos pasar de su neutralidad a su polaridad y, por tanto, para 128 disociarlos al uno del otro, se necesita cierta cantidad de energía... que es la fuerza eléctrica de disociación. Una vez separados, las dos electricidades pueden ceder de nuevo la misma cantidad de energía, al fundirse: es la fuerza electromotriz. Pero como, actualmente, nadie, ni siquiera Wiedemann, considera las dos electricidades como cosas dotadas de una existencia efectiva, el extenderse sobre esta manera de ver las cosas sería escribir para un público difunto. El error fundamental en que incurre la teoría del contacto estriba en la imposibilidad de sobreponerse a la idea de que la fuerza de contacto o fuerza eléctrica de disociación es, según ella, una fuente de energía, cosa en verdad difícil, después de haber convertido en fuerza la simple propiedad que un aparato tiene de servir de agente a la transformación de energía, pues se pretende precisamente que una fuerza sea una determinada forma de energía. Por no lograr desembarazarse de esta oscura noción de la fuerza -aunque, por lo demás, se le imponga la idea moderna de la imposibilidad de destruir o de crear la energía- es por lo que Wiedemann cae en la absurda explicación núm. I de la corriente y en todas las contradicciones que a continuación hemos puesto de manifiesto. Si la expresión "fuerza eléctrica de disociación" encierra un contrasentido directo, la otra, la de "fuerza electromotriz", resulta, por lo menos, superflua. Hemos conocido motores térmicos mucho antes de que se inventaran los motores eléctricos, lo que no es obstáculo para que la teoría del calor se las arregle perfectamente bien sin necesidad de recurrir a una especial fuerza termomotriz. Así como el simple término de calor engloba todos los fenómenos de movimiento que forman parte de esta forma de energía, así también el término de electricidad puede abarcar todos los fenómenos que caen dentro de su campo. Y existen, además, muchas formas de acción de la electricidad que no son directamente "motrices": la imantación del hierro, la desintegración química, la transformación en calor. Finalmente, en todas las ciencias naturales e incluso en la mecánica, representa siempre un progreso el poder desembarazarse, donde sea, de la palabra fuerza. Hemos visto que Wiedemann no aceptaba sin cierta repugnancia la explicación química de los procesos operados en la pila. Esta repugnancia no le abandona jamás; dondequiera que puede echarle algo en cara a la teoría llamada química, podemos estar seguros de que lo hace. Así, vemos que dice: "No se ha demostrado en absoluto que la fuerza electromotriz sea proporcional a la intensidad de la acción química" (I, pág. 791). Y es evidente que esta proporcionalidad no se manifiesta en todos y cada uno de los casos; pero en aquellos en que no aparece, sólo se 129 muestra con ello que la pila está mal construida y que se produce en ésta un despilfarro de energía. Por eso el propio Wiedemann tiene toda la razón cuando, en sus deducciones teóricas, no toma para nada en cuenta las circunstancias accesorias de este tipo que vienen a alterar la pureza del progreso, y asegura sin andarse con rodeos que la fuerza electromotriz de un elemento es igual al equivalente mecánico de la acción química que en una unidad de tiempo produce en él la unidad de intensidad de corriente. En otro pasaje, leemos: "Que, además, en la pila ácido-álcali la combinación del ácido y el álcali no es la causa de la formación de la corri...
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This note was uploaded on 06/15/2011 for the course FILOSOFIA 2 taught by Professor Juancarlosvillase during the Spring '11 term at Universidad de Chile.

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