Dialectica de la naturaleza

Y si la teora del contacto no pasase de ah nada habra

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Unformatted text preview: e electricidad estática; sólo a costa de un gran despilfarro de energía engendra una corriente continua; para convertirse, por lo menos en su mayor parte, en movimiento eléctrico, tiene que intervenir el magnetismo, como ocurre en las conocidas máquinas electromagnéticas de Gramme, Siemens, etc. El calor puede convertirse directamente en corriente eléctrica, como sucede sobre todo en el punto de contacto de dos diferentes metales. La energía liberada por la acción química, que en circunstancias normales adopta la forma de calor, bajo determinadas condiciones se trueca en movimiento eléctrico. Y, a la inversa, éste se convierte, cuando se dan las condiciones apropiadas, en cualquier otra forma de movimiento: en movimiento de masas, ya sea en pequeñas proporciones, directamente en las atracciones y repulsiones electrostáticas, ya en gran escala, en los motores electromagnéticos, gracias nuevamente a la mediación del magnetismo; en calor -como ocurre siempre en el circuito energético cerrado, siempre y cuando que no medien otras transformaciones-; en energía química, en las cubas electrolíticas y en los voltámetros intercalados en el circuito cerrado, en los que la corriente disocia combinaciones que no es posible atacar por otros medios. En todos estos trueques actúa la ley fundamental de la equivalencia cuantitativa del movimiento en todas sus mutaciones. O, como dice Wiedemann, "con arreglo a la ley de conservación de la energía, el trabajo mecánico empleado del modo que sea para producir la corriente tiene que ser equivalente al trabajo empleado para engendrar todos los efectos de la corriente eléctrica". 8 Cuando se trata de trocar en electricidad* el movimiento de masas o el calor, no se tropieza aquí con ninguna clase de dificultades, pues está demostrado que lo que se llama la "fuerza electromotriz" es, en el primer caso, igual al trabajo empleado para producir este * Empleo el término "electricidad" en el sentido de movimiento eléctrico con el mismo derecho con que se emplea también el término general "calor" para expresar aquella forma de movimiento que a nuestros sentidos se les revela como calor. Y este empleo de la palabra no puede suscitar objeciones, con tanta mayor razón cuanto que de antemano se descarta expresamente aquí toda posible confusión con el estado de t ensión de la electricidad. [ Nota de Engels. ] 97 movimiento, y en el segundo caso, "en cada punto de contacto de la pila termoeléctrica, directamente proporcional a su temperatura absoluta" (Wiedemann, III, pág. 482); o, lo que es lo mismo, una vez más, directamente proporcional a la cantidad de calor existente en cada punto de contacto, medida en unidades absolutas. Y se ha demostrado que la misma ley rige también, de hecho, para la electricidad producida por medio de la energía química. Sin embargo, en este caso el asunto no resulta tan sencillo, por lo menos desde el punto de vista de la teoría actualmente en curso. Detengámonos, pues, en él por un momento. Una de las más hermosas series de experimentos que han podido hacerse, con ayuda de una pila galvánica, acerca de los cambios de forma del movimiento es la de Favre (1857-1858). 9 Se coloca en un calorímetro una pila de Smee de cinco elementos y en otro un pequeño motor electromagnético, haciendo que el eje y la polea sobresalgan y queden libres para cualquier combinación mecánica. Cada vez que se desprende en la pila 1 gr. de hidrógeno o se disuelven en ella 32.6 gr. de cinc (el antiguo equivalente químico del cinc expresado en gramos, igual a la mitad del peso atómico hoy admitido, de 65,2), se registran los resultados siguientes: A La pila del calorímetro forma un circuito cerrado, excluyendo el motor: se desarrollan 18.682 o 18.674 unidades de calor. B. La pila y el motor quedan dentro del circuito cerrado, pero el motor se halla bloqueado: calor en la pila, 16.448 unidades; en el motor, 2.219, lo que da un total de 18.667. C. Como en B, pero moviéndose el motor, aunque sin levantar ningún peso: calor en la pila, 13.888 unidades; en el motor 4.769; en total, 18.657. D. Como en C, pero levantando el motor un peso y realizando con ello un trabajo mecánico igual a 131,24 kilográmetros: calor en la pila, 15.427; en el motor, 2.947; en total, 18.374 unidades; pérdida con relación a las 18.682 unidades de A = 308 unidades caloríficas. Pero el trabajo mecánico de 131,24 kilográmetros efectuado, multiplicado por 1.000 (para convertir en kilos los gramos del resultado químico) y divididos por el equivalente mecánico del calor, o sea por 423,5 kilográmetros,10 arroja exactamente la pérdida anterior, como equivalente térmico del trabajo mecánico rendido. La equivalencia del movimiento a través de todos sus cambios queda así demostrada de un modo palmario en lo que al movimiento eléctrico se refiere, dentro de los límites de las fuentes de error inevitables. Y asimismo queda demostrado que la "fuerza 98 electromotriz" de la pila galvánica no es más que energía química que se trueca en electricidad y que la misma pila es, sencillamente, un...
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