B\u00e9jar, Mar\u00eda Dolores - Historia del mundo contempor\u00e1neo 1870-2008.pdf - Libros de C\u00e1tedra Historia del mundo contempor\u00e1neo(1870-2008 Mar\u00eda Dolores

Béjar, María Dolores - Historia del mundo contemporáneo 1870-2008.pdf

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Unformatted text preview: Libros de Cátedra Historia del mundo contemporáneo (1870-2008) María Dolores Béjar FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN HISTORIA DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO (1870-2008) María Dolores Béjar Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación 2 Nuestro agradecimiento a las autoridades de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación por su apoyo cotidiano, y al equipo de la Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp) que hace posible esta Colección de Libros de Cátedra. 3 “[…] Habíamos construido con nuestras propias manos, sin darnos cuenta, la más terrorífica máquina estatal que pueda concebirse, y cuando nos dimos cuenta de ello con rebeldía, esa máquina, dirigida por nuestros hermanos y nuestros camaradas, se volvía contra nosotros y nos aplastaba”. VICTOR SERGE Memorias de un revolucionario, 1943 “Los lager nazi han sido la cima, la culminación del fascismo en Europa, su manifestación más monstruosa; pero el fascismo existía antes que Hitler y Mussolini, y ha sobrevivido abierto o encubierto, a su derrota en la Segunda Guerra Mundial. En todo el mundo, allí donde se empieza negando las libertades fundamentales del Hombre y la igualdad entre los hombres, se va hacia el sistema concentracionario, y es este un camino en el que es difícil detenerse.” PRIMO LEVI “Apéndice de 1976” en Trilogía de Aschwitz, 1976 4 Índice Introducción ______________________________________________________________ 8 María Dolores Béjar Capítulo 1 El Imperialismo _________________________________________________________ 10 María Dolores Béjar, Marcelo Scotti, Leandro Sessa Capítulo 2 La Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa _______________________________ 59 María Dolores Béjar, Marcelo Scotti, Matias Bisso Capítulo 3 Período Entreguerras en el ámbito capitalista __________________________________ 90 María Dolores Béjar, Marcelo Scotti, Laura Monacci Capítulo 4 La experiencia soviética en los años de entreguerras ___________________________ 134 María Dolores Béjar, Marcelo Scotti Capítulo 5 La Segunda Guerra Mundial y el Holocausto _________________________________ 172 María Dolores Béjar, Florencia Matas, Marcelo Scotti Capítulo 6 La Guerra Fría _________________________________________________________ 213 María Dolores Béjar, Marcelo Scotti, Juan Besoky Capítulo 7 Los Años Dorados en el Capitalismo Central _________________________________ 243 María Dolores Béjar, Marcelo Scotti. Juan Carnagui Capítulo 8 El escenario Comunista en la Segunda Posguerra _____________________________ 283 María Dolores Béjar, Marcelo Scotti, Luciana Zorzoli Las y los autores __________________________________________________________ 320 5 Prólogo Este libro es el producto del esfuerzo y el compromiso de un grupo de docentes de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP que desde hace mucho tiempo viene apostando a la elaboración de materiales especialmente pensados para los estudiantes universitarios y basados en la firme voluntad de articular los resultados de la investigación con las necesidades y objetivos de la enseñanza en un campo de enorme complejidad como es el de la historia del siglo XX. En efecto, los equipos de cátedra de las materias “Introducción a la problemática del mundo contemporáneo” e “Historia social contemporánea”, coordinados por la Dra. María Dolores Béjar, han venido produciendo textos y recopilando fuentes escritas y audiovisuales que desde 2009 han nutrido un campus virtual al que los alumnos pueden acceder a través de la página web de la Facultad. Por otra parte, esta iniciativa se apoya también en la permanente voluntad de la Dra. Béjar y su equipo por sistematizar –con una mirada crítica y pluralista a la vez– los últimos avances de la investigación y acercarlos a través de formatos innovadores a lectores no especializados pero sí involucrados en la docencia y el aprendizaje sobre el mundo contemporáneo en las distintas dimensiones que su estudio supone. Un significativo antecedente en este sentido son las “Carpetas de Historia” dirigidas a los docentes del nivel medio, emprendimiento único en su género que también está disponible en acceso abierto a través de internet < ;. Esta propuesta se nutre de los debates en torno a una posible historia del tiempo presente, que coloca a la historia frente al desafío de comprender y explicar el presente a través del pasado. Junto con las controversias sobre su naturaleza y sus alcances temporales, la historia contemporánea plantea abiertamente la tensión que recorre la tarea del historiador: la demanda de objetividad sostenida por el ámbito académico y las preocupaciones e interrogantes que atraviesan la sociedad de la que forma parte. Este libro parte del reconocimiento de esta tensión y se propone intervenir sobre la misma desde la primacía asignada a los conocimientos elaborados en el campo historiográfico. Se propone, por un lado, aportar nuevos conocimientos sobre la historia contemporánea y, por el otro, incidir en la construcción de propuestas para la formación de las nuevas generaciones. En suma, creemos que se trata de un aporte original que viene a llenar un vacío y a contribuir a un mejor desempeño de nuestros estudiantes facilitándoles el acceso al estudio del mundo contemporáneo, pero al mismo tiempo brindándoles herramientas para profundizar el análisis desde una perspectiva interdisciplinaria y capacitándolos para continuar explorando 6 críticamente los distintos temas a partir de fuentes y materiales diversos. Un aporte, en definitiva, a los objetivos de combinar inclusión, retención y calidad en la educación universitaria que compartimos e impulsamos desde nuestra Facultad. Aníbal Viguera Decano de la Facultad de Humanidades y Cs. de la Educación de la UNLP. Ensenada, 8 de noviembre de 2014. 7 Introducción Los hilos centrales que recorren este libro remiten al afán de ofrecer un panorama básico de los cambios y continuidades que forman el suelo en que se apoya el presente; y esto en relación con tres ideas principales. En primer lugar, el reconocimiento de la necesidad de avanzar hacia una historia mundial y, al mismo tiempo, la certidumbre de que solo ha sido posible delinear algunos trazos centrales en este sentido. En segundo lugar, la convicción de que las dimensiones que conforman la “realidad social” son muchas (política, económica, social, ideológica, los espacios privados...) y se combinan de modos diversos, pero este texto se limita a recortar, principalmente, los aspectos económicos, políticos y las relaciones internacionales. En tercer lugar, la certidumbre que la historia se procesa a través de la articulación entre los que nos viene dado, lo que decidimos y hacemos y las irrupciones del azar; pero en este trabajo, debido a su carácter general, predomina el peso de las estructuras aunque sin dejar de lado las acciones de los sujetos. Este texto no incluye relatos específicos sobre las diversas experiencias vividas por los seres humanos en el mundo contemporáneo: su contenido es de carácter más general, al modo de un mapa que únicamente registra las principales rutas, pero no consigna los vericuetos de los distintos barrios. El desafío ha sido inmenso, y si lo llevé a cabo es porque mi vocación docente acabó imponiéndose a mis limitaciones para concretar esta tarea. En la base de este trabajo se entretejen las reiteradas y por momentos angustiosas ocasiones en que me sentí “obligada” a reformular los programas de Historia del Siglo XX, materia de la que soy profesora a partir de la vuelta a la democracia en 1983. Qué texto tan diferente hubiera escrito en los años ‘80 cuando comencé a dar clases en la Universidad de Tandil. Y aún en la década del 90, después de la caída del Muro, cuántas cuestiones que hoy puedo visualizar hubieran quedado soslayadas. La primera y nada sencilla decisión fue la de dar respuesta al interrogante: ¿cuándo comienza la historia del mundo actual? En el momento que nació este proyecto ya existía una definición con amplio consenso: la Primera Guerra Mundial inauguraba el corto siglo XX según la propuesta del historiador Eric Hobsbawm. Sin embargo, en las aulas siempre había recurrido a la era del imperialismo para explicar el mundo contemporáneo, y con mayor convencimiento a medida que se desplegaba la globalización. Y esto en virtud que, aunque reconozco el profundo quiebre que significó “la guerra total” en la historia de Occidente, para una historia 8 mundial considero que la expansión del Occidente capitalista, su avance sangriento y transformador hacia el resto del mundo, son experiencias que ofrecen claves insoslayables. La segunda decisión remite a la organización del espacio. Aquí acabé adoptando agrupamientos didácticos sin perder de vista que los grupos de países y regiones propuestos no pueden reconocerse en todos los momentos de la historia contemporánea debido a las hondas transformaciones del mundo actual. Desde el inicio de esta historia hasta su conclusión existen, aunque no con las mismas denominaciones, ni los mismos integrantes, dos grandes conjuntos: los países capitalistas más o menos estables y desarrollados y el de las sociedades que ya sea como colonias, subdesarrolladas, dependientes o del Sur no integran el grupo anterior. El tercer conjunto, los estados comunistas, tuvieron una presencia significativa entre 1917 y 1991, mientras que hoy apenas existen experiencias aisladas, como Corea del Norte, o muy ambiguas, como China. A lo largo de este texto, el último país, por ejemplo, se posiciona en diferentes categorías como colonia, país comunista y potencia emergente. En este trabajo nos detendremos básicamente en el espacio capitalista central y el comunista. El análisis de los mismos ha sido organizado en tres grandes períodos: la era del imperio y su derrumbe (1873 -1914/1918); la crisis del liberalismo, el capitalismo y la consolidación del régimen soviético (1918-1939/1945); los años dorados en el marco de la Guerra Fría (1945-1968/1973). La obra consta de ocho capítulos. En el capítulo I se aborda el primer período. El capítulo II se centra en el doble proceso de la Primera Guerra Mundial y la Revolución rusa El capítulo III recorre el espacio capitalista en los años de entreguerras y el siguiente se concentra en la experiencia soviética de esos años. Los capítulos V y VI abordan el escenario internacional: la Segunda Guerra Mundial junto al Holocausto en el primer caso y la Guerra Fría en el segundo. Los dos últimos capítulos analizan el período que comprende el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la oleada de movilizaciones de 1968: el capítulo VII aborda el espacio capitalista central y el VIII el bloque comunista. Todos ellos constan de cuatro apartados: el relato histórico, el análisis de un filme, actividades sobre la información ofrecida por el texto del libro y los trabajos de la bibliografía básica y, por último, un listado de textos claves para organizar el estudio de cada tema. María Dolores Béjar Buenos Aires 10 de noviembre 2014 9 CAPÍTULO I EL IMPERIALISMO María Dolores Béjar, Marcelo Scotti, Leandro Sessa Introducción Los contenidos de este capítulo pueden organizarse en torno a cinco cuestiones básicas: - La expansión imperialista en relación con los escenarios ideológicos, políticos y económicos de los países centrales. - La terminación del reparto colonial de Asia. La división de África entre las metrópolis. La ocupación de Oceanía. - La dependencia de América Latina, Central y el Caribe del mercado mundial. Colonias en la región. - El análisis de las transformaciones económicas a partir de los problemas planteados por la crisis del capitalismo en 1873. Distinguir los rasgos básicos de dicha crisis y precisar el significado que asignan los autores propuestos en la bibliografía a la globalización económica bajo la hegemonía de Gran Bretaña. - El significado de los cambios en el escenario político-ideológico a partir de las siguientes cuestiones: el proceso de democratización, la gravitación del socialismo, sus distintas tendencias y los debates entre las mismas y, por último, la emergencia de la nueva derecha. El mundo del último cuarto del siglo XIX estuvo lejos de ser un espacio homogéneo, esto al margen que algunos procesos básicos, por ejemplo, la intensificación del proceso industrial, el desarrollo renovado de las tecnologías y el conocimiento científico occidental, la democracia constitucional como concepciones y prácticas organizadoras de las relaciones entre Estado y sociedad tuvieron repercusiones casi globales. Sin embargo, en las distintas partes del mundo asumieron desiguales grados de incidencia y diferentes modos de vincularse con el orden existente. Por ejemplo, como veremos más adelante, aunque en todos los antiguos imperios, Persia, China y el Otomano, fue evidente el impacto de Occidente, las trayectorias históricas de cada uno de ellos presentan marcados contrastes. En relación con la existencia de procesos históricos singulares, la exploración los mismos puede organizarse en base al reconocimiento de los siguientes grupos de países: 10 - Las principales potencias europeas: la República de Francia, el Reino Unido y el Imperio de los Hohenzollern en Alemania. - Los imperios multinacionales de Europa del este: el de los Habsburgo en Austria-Hungría y los Romanov en Rusia. - Las nuevas potencias industriales extra europeas: el Imperio de Japón y la República de Estados Unidos. - Los viejos imperios en crisis: Persia, China y el Otomano. - Los países soberanos, pero muy dependiente en el plano económico, de América Latina, Central y el Caribe. No debe perderse de vista que las unidades políticas de cada conjunto tuvieron rasgos claves propios y entre unas y otras existieron diferencias. Al mismo tiempo es preciso tener en cuenta las conexiones entre los grupos propuestos. Esta clasificación tiene el propósito central de organizar el análisis político. El reparto imperialista Entre 1876 y 1914, una cuarta parte del planeta fue distribuida en forma de colonias entre media docena de Estados europeos: Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Bélgica. Los imperios del período preindustrial, España y Portugal, tuvieron una participación secundaria. Los países de reciente industrialización extraeuropeos, Estados Unidos y Japón, interesados en el zona del Pacífico, fueron los últimos en presentarse en escena. En el caso de Gran Bretaña, la expansión de fines del siglo XIX presenta líneas de continuidad con las anexiones previas; fue el único país que, en la primera mitad del siglo XIX, ya tenía un imperio colonial. La conquista y el reparto colonial lanzados en los años 80 fueron un proceso novedoso por su amplitud, su velocidad y porque estuvo asociado con la nueva fase del capitalismo, la de una economía que entrelazaba las distintas partes del mundo. Los principales estadistas de la repitieron una y otra vez que era preciso abrir nuevos mercados y campos de inversión para evitar el estancamiento de la economía nacional. Además, según su discurso, las culturas superiores tenían la misión de civilizar a las razas inferiores. En el marco de la gran depresión (1873-1895), gran parte de los dirigentes liberales de la época –Joseph Chamberlain en Gran Bretaña y Jules Ferry en Francia, por ejemplo– giraron hacia el imperialismo para sostener una política expansionista apoyada por el Estado y basada en un fuerte potencial militar que garantizaría la superioridad de la propia nación. Pero también hubo liberales que rechazaron la colonización como una empresa “civilizadora”. Desde esta posición el republicano francés George Clemenceau sostuvo que: 11 ¿Razas superiores? Razas inferiores, ¡es fácil decirlo! Por mi parte, yo me aparto de tal opinión después que he visto a los alemanes demostrar científicamente que Francia debía perder la guerra franco-alemana porque la francesa es una raza inferior a la alemana. Desde entonces, lo confieso, miro dos veces antes de volverme hacia un hombre o una civilización y pronunciar: hombre o civilización inferior. ¡Raza inferior los hindúes con esa gran civilización refinada que se pierde en la noche de los tiempos! ¡Con esa gran religión budista que la India dejó a China!, ¡con ese gran florecimiento del arte que todavía hoy podemos ver en las magníficas ruinas! ¡Raza inferior los chinos! Con esa civilización cuyos orígenes son desconocidos y que parece haber sido la primera en ser empujada hacia sus límites extremos. (En Bibliothèque de l'Assemblée nationale. Traducción Sandra Raggio) En el caso de los socialistas, algunos dirigentes de la Segunda Internacional también adjudicaron a la expansión europea un significado civilizador. El debate fue especialmente álgido en el congreso de Stuttgart, en 1907. Eduard Bernstein (Alemania). Soy partidario de la resolución de la mayoría [...]. La fuerza creciente del socialismo en algunos países aumenta también la responsabilidad de nuestros grupos. Por eso no podemos mantener nuestro criterio puramente negativo en materia colonial [...]. Debemos rechazar la idea utópica cuyo objetivo vendría a ser el abandono de las colonias. La última consecuencia de esta concepción sería que se devuelva Estados Unidos a los indios (movimientos en la sala). Las colonias existen, por lo tanto debemos ocuparnos de ellas. Y estimo que una cierta tutela de los pueblos civilizados sobre los pueblos no civilizados es una necesidad. Esto fue reconocido por numerosos socialistas, sobre todo por Lassalle y Marx. En el tercer tomo de El capital leemos la siguiente frase: “La tierra no pertenece a un solo pueblo sino a la humanidad, y cada pueblo debe utilizarla para beneficio de la humanidad”. […] Van Kol (Holanda). [...] Desde que la humanidad existe hubo colonias y creo que seguirán existiendo durante largos siglos […]. Me limito a preguntar a Ledebour si, durante el régimen actual, tiene el coraje de renunciar a las colonias. ¿Él sabrá decirme entonces qué hará con la superpoblación de Europa, en qué país podrán subsistir las personas que quieren emigrar si no es en las colonias? ¿Qué hará Ledebour con el creciente producto de la industria europea si no trata de hallar nuevos mercados en las colonias? […] Karski (Alemania). [...] David ha reconocido el derecho de una nación a tomar bajo su tutela a otra nación. Nosotros, los polacos, que tenemos como tutor al zar de Rusia y al gobierno de Prusia, sabemos lo que significa esa tutela. (Exclamaciones de aprobación). Aquí hay una confusión en la expresión debida no tanto a la influencia burguesa como a la influencia de los terratenientes. Al afirmar que todo pueblo debe pasar por el capitalismo, David invoca la autoridad de Marx. Yo cuestiono esa interpretación. Marx dice que los pueblos en donde hay un comienzo de desarrollo capitalista deben completar esa evolución, pero 12 nunca dijo que todos los pueblos tengan que atravesar la etapa capitalista [...]. Creo que para un socialista existen también otras civilizaciones además de la civilización capitalista o europea. No tenemos ningún derecho a vanagloriarnos tanto de nuestra civilización y a imponerla a los pueblos asiáticos, poseedores de una cultura mucho más antigua y quizás más desarrollada. (Se oyen exclamaciones de aprobación). David también ha afirmado que las colonias retornarán a la barbarie si se las abandona a su suerte. Esta afirmación me parece relativa, sobre todo en lo que atañe a la India. Allí me represento la evolución de otra manera. Es perfectamente posible mantener la cultura europea en ese país sin que por ello los europeos dominen con la fuerza de sus bayonetas. De ese modo, ese pueblo podría desarrollarse libremente. Por lo tanto, les propongo votar la resolución de la minoría. (En Carrère D’Encausse, Hélène y Stuart Schram, El marxismo y Asia, Buenos Aires, Siglo XXI, 1974) En las últimas décadas del siglo XIX, en el marco de un capitalismo cada vez más global, se desató una intensa competencia por la apropiación de nuevos espacios y la s...
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  • Fall '19
  • Islam, España, Reino Unido, Capitalismo, Segunda Guerra Mundial, Imperialismo

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