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Unformatted text preview: El Tacto Ashley Montagu EL TACTO La importancia de la piel en las relaciones humanas Ashley Montagu 1 de 279 El Tacto Ashley Montagu Paidoros Saberes Cotidianos Últimos títulos publicados 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29. 30. 31. 32. 33. 34. 35. 36. 37. 38. 39. 40. 41. 42. 43. 44. 45. 46. 47. 50. L. Wing, El autismo en niños y adultos D. W. Winnicott, Los bebés y sus madres R. J. Sternberg, Estilos de pensamiento S. Hirsh y j. Kummerow, Tipos de personalidad A. Linden y K. Perutz, Ejercitar la mente. PNL para una vida mejor R. Shuman, Vivir con una enfermedad crónica W. Glasser, Teoría de la elección D. Tannen, ¡Yo no quise decir eso! A. Adler, Comprender la vida P. Ekman, Cómo delectar mentiras F. Caprio y j. R. Berger, Curarse con autohipnosis S. Sassaroli y R. Lorenzini, Miedos y fainas T. Stahl, Introducción a la programación neurolingüística (PNL) A. Lowen, El narcisismo N. Branden, La psicología del amor romántico J. Lovett, La curación del trauma infantil mediante el DRMO (EMDR) N. Branden, La psicología de la autoestima J. O'Connor y R. Prior, PNL y relaciones humanas L. Wright, Gemelos B. Bettelheim, La fortaleza vacía R. Rumiati, Decidirse: ¿cómo escoger la opción correcta? R. A. Neimeyer, Aprender de la pérdida A. E. Mallinger y j. de Wyze, La obsesión del perfeccionismo C. Bizouard, Entrena tu memoria B. Gunter, Animales domésticos C. Zaczyk, La agresividad E. Hoffman, Tests psicológicos D. Luengo, Vencer la ansiedad A. T. Beck, Prisioneros el odio R. D. Haré, Sin conciencia D. G. Myers, Intuición E. Lukas, Logoterapia G. Nardone, Más allá del miedo E. J. Langer, La mente creativa J. B. Miller, Psicología de la mujer F. Salmurri, Libertad emocional G. Nardone, Más allá de la anorexia y la bulimia S. C. Vaughan, La psicología del optimismo A. Montagu, El tacto 2 de 279 El Tacto Ashley Montagu Ashley Montagu El Tacto La importancia de la piel en las relaciones humanas PAIDÓS Barcelona • Buenos Aires • México Título original: Touching. The Human Significance of the Skin (third edition) Publicado en inglés, en 1986, por Harper & Row Publishers, Nueva York Publicado con permiso de HarperCollins Publishers, Inc. Traducción de Magdalena Palmer Cubierta de Idee Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografia y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos. © 1971, 1978, 1986 by Ashley Montagu © 2004 de la traducción, Magdalena Palmer © 2004 de todas las ediciones en castellano, Ediciones Paidós Ibérica, S.A. Mariano Cubí, 92 - 08021 Barcelona ISBN: 84-493-1647-2 Depósito legal: B-41.630/2004 Impreso en A & M Gráfic, S.L. 08130 Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona) Impreso en España - Printed in Spain 3 de 279 El Tacto Ashley Montagu En recuerdo de James Louis Montrose 4 de 279 El Tacto Ashley Montagu SUMARIO Sumario …………................................................................................................................. Agradecimientos ................................................................................................................ Prefacio a la primera edición ................................................................................................ Prefacio a la segunda edición .............................................................................................. Prefacio a la tercera edición.................................................................................................. 1. Capitulo 1, La mente de la piel . ..................................................................................... 2. Capitulo 2, La matriz del tiempo ..................................................................................... 3. Capitulo 3, Lactancia materna ......................................................................................... 4. Capitulo 4, Ternura, cariño ............................................................................................. 5. Capitulo 5, Los efectos fisiológicos .del tacto ..................................................................... 6. Capitulo 6, Piel y sexo ..................................................................................................... 7. Capitulo 7, Crecimiento y desarrollo . ………………………………………………………....................... 8. Capitulo 8, Cultura y contacto ……….…………………………………………………............................. 9. Capitulo 9,Tacto y edad ………………….……………………………………………................................. Post scriptum ...................................................................................................................... 05 06 07 08 09 11 34 43 57 106 109 125 151 200 205 Apéndice 1: El toque terapéutico ......................................................................................... 207 Apéndice 2: Efectos en la madre de su separación de lactante inmediatamente después del parto .......................................................................... 212 Notas ................................................................................................................................. 214 índice analítico y de nombres................................................................................................. 259 Comentarios ………………………................................................................................................ 279 5 de 279 El Tacto Ashley Montagu AGRADECIMIENTOS Estoy en deuda con Louise Yorke y la Biblioteca del Centro Médico de Princeton, Princeton. También doy las gracias a Helen Zimmerberg y Louise Schaeffer, de la Biblioteca de Biología, y a Mary Chaikin, así como a Janice Welburn, antiguamente de la Biblioteca de Psicología, todas ellas de la Universidad de Princeton. A mis editores, Hugh Van Dusen y Janet Goldstein, les agradezco sus numerosos detalles. Agradezco a mi esposa que me haya soportado durante la larga gestación de esta tercera edición y su gran colaboración en la lectura del manuscrito y las pruebas. Muchas gracias a Donna Swanson por su permiso para reproducir el conmovedor poema «Minnie Remembers». Para terminar, me gustaría citar el libro Touchingls Healing (Nueva York, Stein & Day, 1983) del doctor Jules Older, lleno de nuevas ideas y que es un complemento admirable del presente volumen. 6 de 279 El Tacto Ashley Montagu PREFACIO A LA PRIMERA EDICIÓN Este libro trata de la piel como un órgano táctil de gran influencia, no sólo física sino también conductual, en el crecimiento y el desarrollo del organismo. El referente central es el hombre; lo que le sucede o no llega a sucederle cuando es lactante, desde la perspectiva de la experiencia táctil, es el principal objeto de estas páginas. Cuando empecé a plantearme la cuestión en 1944, apenas se disponía de datos experimentales sobre el tema. En la actualidad, una gran variedad de investigadores ha proporcionado numerosos datos y mi aislado artículo de 1953, «The Sensory Influences of the Skin» (Texas Reparts on Biology and Medicine, n° 2, 1953, págs. 291-301), ya no está solo. Sólo recientemente ha empezado a prestarse atención a la piel como órgano, el mayor del cuerpo. Sin embargo, mi interés por la piel no se debe a su papel como órgano en sí; más bien, en contraste con el planteamiento psicosomático o centrífugo, me interesa lo que podría denominarse enfoque psicosomatofísico o centrípfugo. En resumen, estoy interesado en la forma en que la experiencia táctil o su carencia afectan al desarrollo del comportamiento; de ahí que el primer capítulo del presente libro lleve por título «La mente de la piel». A. M. Princeton, N. J. 8 de febrero de 1971 7 de 279 El Tacto Ashley Montagu PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN Afortunadamente, la primera edición de este libro encontró numerosos lectores. La presente edición incorpora nueva información sobre la importancia vital del tacto desde el nacimiento hasta la vejez. Una queja que presentaría cualquier escritor es la inexistencia de una palabra que se refiera específicamente a ambos sexos. En esta edición, primero intenté remediar la situación utilizando un pronombre neutro como sustituto de los habituales pronombres masculinos. El resultado de esa prueba fue un carácter impersonal inaceptable que, combinado con la poco elegante repetición de «él o ella» o «de él o de ella», hacía el cambio desafortunado. Por lo tanto, me he sumado al uso acostumbrado. Por supuesto, queda implícito que en todos los casos se hace referencia a ambos sexos. Este libro trata de seres humanos, no de objetos, y un bebé no es un ser neutro para su madre, ni debería serlo para nadie. Por su inestimable ayuda bibliográfica, debo dar las gracias a Loúise Schaeffer, de la Biblioteca de Biología, y a Terry Catón y Terry Wiggins, de la Biblioteca de Psicología, ambas de la Universidad de Princeton. También me gustaría hacer llegar mi agradecimiento a Loúise Yorke, de la Biblioteca del Centro Médico de Princeton. Estoy en deuda con mi amigo el doctor Philip Cordón por su meticulosa lectura de las pruebas. Muchas gracias a Elisabeth Jakab, mi editora, por su solidario interés en la continuada bienandanza de este libro. A. M. Princeton, N.J. 20 de septiembre de 1977 8 de 279 El Tacto Ashley Montagu PREFACIO A LA TERCERA EDICIÓN Sé que tocarse fue, sigue siendo y siempre será la verdadera revolución. Nikki Giovanni En el mundo occidental estamos empezando a descubrir nuestros descuidados sentidos. Esta conciencia creciente representa una especie de insurrección atrasada contra la dolorosa privación de experiencia sensorial que hemos sufrido en un mundo excesivamente tecnológico. La capacidad del hombre occidental para relacionarse con su prójimo se encuentra muy por detrás de su capacidad para relacionarse con los bienes de consumo y las necesidades innecesarias que lo esclavizan: poseído por sus posesiones. Puede llegar a otros planetas, pero con excesiva frecuencia no puede llegar a su semejante. Raras veces, si se da el caso, sus fronteras personales le permiten dar el paso hacia una comunicación sentida como profunda. La dimensión humana es estrecha e incómoda. ¿Mediante qué otro medio, a no ser nuestros sentidos, nos es posible penetrar en el sano tejido de contactos humanos, en el universo de la existencia humana? Parecemos no advertir que son nuestros sentidos los que elaboran el cuerpo de nuestra realidad. Cerrar cualquiera de los sentidos es reducir la dimensión de nuestra realidad y, según el grado en que esto sucede, perdemos contacto con ella; nos volvemos prisioneros en un mundo de palabras impersonales, sin contacto, sin gusto, sin sabor. El carácter unidimensional de la palabra se convierte en sustituto de la riqueza multidimensional de los sentidos y, en consecuencia, el mundo se hace burdo, plano y árido. Las palabras tienden a ocupar el lugar de la experiencia; se convierten en una afirmación declarativa en lugar de una implicación demostrativa, algo que puede pronunciarse con vocablos en lugar de llevarse a cabo mediante una relación sensorial personal. Considero que, por encima de todo, nuestro papel como seres humanos es unir el conocimiento al amorcariño. Aprender a aprender, aprender a amar y ser cariñoso se encuentran tan íntimamente relacionados y entrelazados, especialmente con el sentido del tacto, que sería de gran ayuda para nuestra rehumanización prestar más atención a la necesidad que todos tenemos de experiencias táctiles. La vida impersonal del mundo occidental ha llegado a producir una raza de intocables. Nos hemos convertido en extraños que no sólo evitan, sino incluso rechazan toda forma de contacto físico «innecesario»; figuras sin rostro en un paisaje atestado, solas y con miedo a la intimidad. En tal caso, todos nos vemos disminuidos. Como consecuencia de nuestro carácter intocable, no hemos logrado crear una sociedad en que las personas se tocan en más sentidos que en el físico. Con nuestros falsos yoes, y con la imagen de lo que deberíamos ser inculcadas por otros, no es de extrañar que nos sintamos inseguros de lo que somos en realidad. Llevamos el falso yo que nos han impuesto con la misma incomodidad que una vestimenta de otra talla, en ocasiones lastimeramente y sin tener conocimiento de ello, preguntándonos cómo habremos tomado tal dirección. Como dice Willy Loman en Death of a Salesman, «todavía me siento provisional». Respecto a la comunicación, el mundo del hombre occidental depende principalmente de los «sentidos de distancia», la vista y el oído; de los «sentidos de proximidad», el gusto, el olfato y el tacto, ha vetado considerablemente al último. Dos perros usarán sus cinco sentidos para comunicarse, pero no puede afirmarse lo mismo de dos seres humanos en nuestra cultura. La creciente sofisticación y el alejamiento de los otros nos ha llevado a confiar excesivamente en la comunicación verbal, hasta el punto de casi excluir de la experiencia —para nuestro gran empobrecimiento— el universo de la comunicación no verbal. Los lenguajes de los sentidos, en los que todos estamos moldeados socialmente, amplían nuestra apreciación y profundizan nuestra comprensión de los otros y del mundo que habitamos. De entre tales lenguajes, el tacto ocupa un lugar destacado. La comunicación que transmitimos con el tacto constituye el medio más poderoso de establecer relaciones humanas, el cimiento de la experiencia. Cuando empieza el tacto, también lo hacen el amor y la humanidad: en los minutos que siguen al nacimiento. Este libro se ha escrito para dar a conocer estos hechos y sus consecuencias, tanto en cada uno de nosotros como en la humanidad en su conjunto. 9 de 279 El Tacto Ashley Montagu La primera edición, publicada en 1971, y la segunda de 1978 disfrutaron de una amplia popularidad nacional e internacional. La presente tercera edición se ha revisado ampliamente e incorpora numerosa información referente a las necesidades táctiles y a las beneficiosas interacciones táctiles entre los seres humanos, del nacimiento hasta la vejez. A. M. Princeton, N.J. 19 de febrero de 1986 10 de 279 El Tacto Ashley Montagu Capítulo I LA MENTE DE LA PIEL El mayor sentido de nuestro cuerpo es el sentido del tacto. Es probablemente el principal sentido en los procesos de dormir y despertar; nos proporciona el conocimiento de la profundidad o el grosor y la forma; sentimos, amamos y odiamos, se nos ofende y se nos conmueve mediante los corpúsculos del tacto de nuestra piel. J. LIONEL TAYLER, The Stages of Human Life, 1921, pág. 157 Existe un único templo en el universo, que es el Cuerpo del Hombre. Nada hay más sagrado que esta forma elevada. Inclinarse ante el hombre es hacer una reverencia a esta Revelación de la Carne. Tocamos el cielo cuando ponemos nuestras manos sobre un cuerpo humano. NOVALIS (pseudónimo de Frederich von Hardenberg), 1772. Citado en Thomas Carlyle, Miscellanemis Essays, vol. II La piel, el caparazón flexible y continuo de nuestros cuerpos, nos cubre por completo, como una capa. Es el más antiguo y el más sensible de nuestros órganos, nuestro primer medio de comunicación y nuestro protector más eficaz. Todo el cuerpo está cubierto de piel. Incluso la córnea transparente del ojo está recubierta de una capa de piel modificada. La piel también se vuelve hacia dentro para cubrir orificios como la boca, las aletas de la nariz y el canal anal. En la evolución de los sentidos el tacto fue, sin duda, el primero en existir. El tacto es el padre de nuestros ojos, oídos, nariz y boca. Es el sentido que se diferenció en los otros, un hecho que parece reconocerse en la antigua valoración del tacto como «madre de los sentidos». [1] Aunque con la edad varía estructural y funcionalmente, el tacto sigue siendo una constante, el cimiento en que se apoyan los otros sentidos. La piel es el mayor órgano sensorial del cuerpo, y el sistema táctil, el primer sistema sensorial que se hace funcional en toda la especie humana y en las especies animales estudiadas hasta el momento. [2] Quizá sea, junto con el cerebro, el más importante de nuestros sistemas orgánicos. El sentido más íntimamente asociado con la piel, el tacto, es el primero que se desarrolla en el embrión humano. Cuando el embrión mide menos de 3 cm. de la coronilla a la rabadilla y no llega a las seis semanas, un roce en el labio superior o en las aletas de la nariz causará que el cuello retroceda para alejarse de la fuente de estimulación. En esta etapa evolutiva, el embrión carece de ojos y oídos. [3] Sin embargo, su piel se encuentra muy desarrollada, aunque de una forma no comparable a la evolución que seguirá. A las nueve semanas fetales, si se le toca la palma el feto dobla los dedos, como si quisieran agarrar; a las doce semanas, los dedos y el pulgar se cerrarán. La presión en la base del pulgar hará que el feto abra la boca y mueva la lengua. Si se toca con firmeza la planta del pie, los dedos se doblarán o extenderán y se producirá el movimiento reflejo de doblar la rodilla y la cadera, para apartarse del estímulo. [4] Rodeado por las blandas paredes del útero y bañado en el líquido amniótico de la madre, «mecido en la cuna de las profundidades», el concepto [*] vive una existencia acuática. En este entorno, su piel tiene que resistir la absorción de un exceso de agua y los efectos de remojo de su medio líquido, así como responder de forma adecuada a los cambios físicos, químicos y neurales y también a las modificaciones térmicas. * Concepto: el organismo desde la concepción hasta el nacimiento. Embrión: el organismo desde la concepción hasta el final de la octava semana. Feto: desde inicios de la novena semana hasta el nacimiento. Al igual que el sistema nervioso, la piel surge de la más externa de las tres capas celulares del embrión, el ectodermo. Éste constituye la envoltura de la superficie general del cuerpo embrionario y también da origen al pelo, los dientes y los órganos de los sentidos del olfato, el gusto, el oído, la vista y el tacto; todo ello relacionado con lo que sucede fuera del organismo. El sistema nervioso central, cuya principal función es mantener al organismo informado de lo que sucede en el exterior, se desarrolla como parte interna de la superficie general del cuerpo embrionario. El resto de la envoltura superficial, tras la diferenciación del 11 de 279 El Tacto Ashley Montagu cerebro, la médula espinal y todas las partes del sistema nervioso central, se convierte en la piel y sus derivados: pelo, uñas y dientes. Por consiguiente, el sistema nervioso es una parte oculta de la piel, o bien ésta puede contemplarse como la parte expuesta del sistema nervioso. Nuestra comprensión del tema mejoraría, por tanto, si consideráramos la piel y hablásemos de la piel como el sistema nervioso externo, un sistema que, desde su primera diferenciación, mantiene una íntima asociación con el sistema nervioso interno o central. Como señaló el anatomista inglés Frederic Wood Jones: «Es el sabio médico y filósofo el que advierte que, en lo que respecta a la apariencia externa de sus semejantes, está estudiando el sistema nervioso externo y no meramente la piel y sus apéndices». [5] Como el mayor y más antiguo órgano sensorial del cuerpo, la piel posibilita que el organismo conozca su entorno. Es el medio, en todas sus partes diferenciadas, mediante el cual se percibe el mundo externo. [6] La cara y las manos como «órganos de los sentidos» no sólo transmiten al cerebro un conocimiento del entorno, sino que transmiten al entorno cierta información sobre el «sistema nervioso interno». [7] André Virél, antropólogo y neurólogo, lo expresa con claridad al escribir: Nuestra piel es un espejo dotado de propiedades mucho más maravillosas que las de un espejo mágico. El espejo primigenio que envuelve el óvulo se divide sólo para verse tragado dentro de sí. Luego reaparece al otro lado de...
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