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Unformatted text preview: Desarrollo y conflicto: territorios, recursos y paisajes en la historia oculta de proyectos y políticas Margarita Serje (Compiladora) --Los archivos del dolor: ensayos sobre la violencia y el recuerdo en la Sudáfrica contemporánea Alejandro Castillejo --La civilización montés: la visión india y el trasegar de Manuel Quintín Lame en Colombia Mónica Espinosa --Los herederos del pasado: indígenas y pensamiento criollo en Colombia y Venezuela Carl Langebaek --Historias de raza y nación en América Latina Claudia Leal y Carl Langebaek (Compiladores) Las “tierras de nadie” que han escapado por múltiples razones al orden moderno, se han caracterizado históricamente como periferias desarticuladas y conflictivas que representan un obstáculo para la integración y el desarrollo nacional. En Colombia se piensa que las condiciones agrestes, salvajes y caóticas de estas regiones son uno de los factores centrales del intenso conflicto armado que se vive en el país. Este trabajo propone que tanto la violencia que parece constituir estas regiones como la dificultad que presentan para articularse a la nación, no responden principalmente ni a la precariedad de la presencia del Estado (la que se relaciona habitualmente con las dificultades de la geografía), ni a la dispersión de la población, ni a sus características sociales, como tampoco a la ausencia de símbolos, mitos, e instituciones; sino, por el contrario, a la forma particular que éstos han asumido: a la imaginación geopolítica que subyace los proyectos de “integración nacional”. Su situación responde a la manera como el territorio nacional y sus habitantes han sido descritos, diagnosticados y categorizados y al tipo de medidas que se han concebido como posibles y tolerables para apropiarlos, explotarlos e integrarlos. Esta imaginación, en la que se opone la nación andina, letrada y urbana a la no nación de las regiones salvajes y atrasadas —su revés—, sitúa la acción del Estado y su relación con los grupos sociales que constituyen su “Otro” en un contexto de “frontera”. El problema central que aborda este ensayo es el de las relaciones y prácticas que se hacen posibles a partir de esta forma particular de contextualizar lo que algunos han llamado la “construcción de la nación”. ---- EL REVÉS DE LA NACIÓN PUBLICACIONES RECIENTES Margarita Serge antropología EL REVÉS DE LA NACIÓN Territorios salvajes, fronteras y tierras de nadie Margarita Serge MARGARITA SERJE Es doctora en Antropología Social de la École des Hautes Études en Sciences Sociales, París; profesora asociada del Departamento de Antropología de la Universidad de los Andes, Bogotá, donde coordina el Grupo de Investigación Naturaleza y Sociedad. Se ha dedicado al estudio de la relación que la nación y el Estado han establecido con las poblaciones y territorios caracterizados históricamente como “regiones salvajes” y “zonas de frontera” en Colombia, a partir de una intensiva experiencia de campo en conflictos entre el Estado y las comunidades en las zonas marginales del territorio nacional. Autora de El revés de la nación: territorios salvajes, fronteras y tierras de nadie (2005) (Premio Alejandro Ángel Escobar en Ciencias Sociales y Humanas, 2006), y coeditora de Palabras para desarmar: una aproximación crítica al vocabulario del reconocimiento cultural en Colombia (2002), entre otras publicaciones. El revés de la nación El revés de la nación: Territorios salvajes, fronteras y tierras de nadie Margarita Serje Universidad de los Andes Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Antropología Centro de Estudios Socioculturales e Internacionales-ceso Serje de la Ossa, Margarita Rosa El revés de la nación: territorios salvajes, fronteras y tierras de nadie / Margarita Serje. -- Bogotá: Universidad de los Andes, Facultad de Ciencias Sociales, Departamento de Antropología, CESO, Ediciones Uniandes, 2011. 368 pp. ; 17 x 24 cm. ISBN 978-958-695-174-6 1 Tierras nacionales -- Colombia 2. Tierras baldías – Colombia 3. Uso de la tierra -- Colombia I. Universidad de los Andes (Colombia). Facultad de Ciencias Sociales. Departamento de Antropología II. Universidad de los Andes (Colombia). CESO Tít. CDD. 333.731 SBUA Primera edición: julio de 2005 Primera reimpresión: enero de 2011 © Margarita Serje © Universidad de los Andes Facultad de Ciencias Sociales, Departamento de Antropología, Centro de Estudios Socioculturales e Internacionales (CESO) Ediciones Uniandes Carrera 1a núm. 19-27, edificio AU 6, piso 2 Bogotá, D. C., Colombia Teléfonos: 3394949 – 3394999, ext. 2133 [email protected] ISBN: 978-958-695-174-6 Diseño de cubierta: AZ Estudio ( ) Ilustración carátula: Adrian Jursich Corrección de pruebas: Ella Suárez Diagramación: Leonardo Cuéllar Impresión: Nomos Impresores Diagonal 18 Bis núm. 41-17 Teléfono: 208 65 00 Bogotá, D. C., Colombia Impreso en Colombia - Printed in Colombia Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida ni en su todo ni en sus partes, ni registrada en o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro-óptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito de la editorial. A Julio y Margarita Agradecimientos Este libro nace de mi tesis doctoral en antropología social y etnología, titulada L’Envers de la Nation : La nature et la nature des choses dans les territoires sauvages et no man’s lands en Colombie, que fue presentada y sustentada públicamente en l´École des Hautes Études en Sciences Sociales, en París, el 12 de septiembre del 2003. A Philippe Descola, agradezco su apoyo como director de tesis y su visión amplia de las cosas, que me ayudó a despejar el camino para abordar un tema que a primera vista desborda los límites de la disciplina. De las largas conversaciones y discusiones con Eduardo Subirats, Saskia Loockhartt, Roberto Pineda Camacho y Erna von der Walde surgieron perspectivas e ideas que fueron decisivas para este trabajo. También fue crucial el haber tenido la oportunidad de estructurar y discutir el capítulo referente al paisaje, en el marco del seminario que sobre este tema dirige Jacques Leenhardt en l´EHESS. Para llevar a cabo la investigación fueron fundamentales las becas que recibí por parte de Colfuturo y del Institut Français d´Etudes Andines (IFEA). También lo fue el apoyo institucional que me brindaron en Bogotá el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), la Biblioteca Luis Ángel Arango y su director, Jorge Orlando Melo, quien me hizo valiosas observaciones y sugerencias, y la gerencia de Desarrollo y Paz del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia y su director de entonces, Fernando Herrera Araújo. Agradezco de manera especial la lectura y los comentarios que generosamente me hicieron sobre partes del manuscrito Fernán González, Augusto Gómez, María Clemencia Ramírez, Santiago Villaveces, Christopher Britt, ix Christian Gros, Fernando Cubides, Carl Langebaek, Darío Fajardo, Marie Roué y Daniel Pécaut, así como las entrevistas que sostuve con Juana Escobar y Claudia Leal. Mis agradecimientos también para Marie Claude Acero-Dubail, por su ayuda con la traducción; a Gonzalo Martínez con la corrección de los textos y a Fernando Salazar con los mapas. Por último, sin el apoyo y el afecto incondicionales de varias personas no habría podido sobrevivir a la demencia de una tesis doctoral. Gracias muy especiales a Roberto y Marie Claude Acero y a Brigitte Lataud, con quienes siempre pude contar en París. Y ni siquiera sé cómo comenzar a expresar lo que significaron la generosidad y la paciencia de mi familia, en especial de mis padres, Julio C. Serje y Margarita de la Ossa, y de Manuel y Antonio Salazar, mis hijos. Tabla de contenido i. Las vastas y abandonadas regiones nacionales 13 1. El revés de la nación 15 19 25 32 36 Territorios salvajes, fronteras y tierras de nadie El Estado y la nación desde la perspectiva de su relación con la periferia La noción naturalista de la historia y el “efecto Montesquieu” El oscuro objeto del contexto 2. El poder del contexto El contexto como problema La economía del contexto El teatro del mundo La situación dramática: los estudios regionales en Colombia ii. La puesta en escena 3. Nación y paisaje La América equinoccial de Humboldt Tipos y monumentos Los políticos-geógrafos del siglo XIX 4. La imaginación geopolítica La invención de la frontera El mito de la frontera Los límites de la frontera 5. La ley del monte La Leyenda Negra “Jugué mi corazón al azar y me lo ganó la violencia” “Tierra sin hombres para hombres sin tierra” Los campos minados 45 49 58 61 68 77 79 83 105 115 135 146 153 166 177 178 186 193 203 iii. Escenas cotidianas en los confines de la nación 213 6. El paraíso fantasma 215 220 La selva escoge a sus hijos “Un mapamundi donde no aparezca Utopía no merece siquiera ser visto”: Oscar Wilde Los huérfanos de la patria Los últimos nómadas verdes “Si John Lennon viviera sería mamo” Los cargueros 7. La política del enclave La hojarasca Seguridad e ilegalidad Pacificación Conservación y desarrollo 8. En el país del espejo El teatro de la guerra La aporía de lo salvaje Alteridad y resistencia 230 233 241 245 252 257 261 272 280 288 299 303 307 311 Índice de figuras y mapas 319 Bibliografía 321 Anexo Bibliografía sobre estudios regionales en Colombia 341 i Las vastas y abandonadas regiones nacionales 1. El revés de la nación “Colombia luce como un gran rompecabezas, con extensas áreas claramente definidas de influencia de narcotraficantes o grupos armados, y zonas aún en disputa”, afirma una crónica de la prensa.1 Efectivamente, Colombia aparece como un país fragmentado. Una serie de ejércitos privados, de guerrillas y de grupos paramilitares le disputan al Estado el control territorial. Esta situación no es, sin embargo, novedosa: el Estado colonial no logró nunca imponer su dominio en la totalidad del territorio de lo que hoy constituye Colombia. Durante los tres siglos de ocupación colonial se consolidó una serie de espacios articulados al proyecto de urbanización, a la producción y al comercio metropolitanos que ocuparon, grosso modo, el eje Norte-Sur de las tres cordilleras y la costa Caribe entre los ríos Sinú y Magdalena. Paralelamente, hubo otro conjunto de zonas que se marginaron de este ordenamiento, debido a razones múltiples, que se presentaron muchas veces de manera simultánea: frentes de resistencia indígena o cimarrona, una extrema dificultad de acceso que las definió en términos de aislamiento, sus características climáticas y naturales y/o la carencia de recursos identificados como interesantes o explotables que las hacían poco atractivas para el poblamiento colonial. Entre estas regiones se pueden contar la Alta Guajira, la Sierra Nevada de Santa Marta, la serranía del Perijá, el Catatumbo y el valle medio del río Magdalena, la serranía de San Lucas, el Alto 1 “Bojayá desnuda el drama de una guerra territorial sin Estado”, AFP, 10 de mayo de 2002. 15 16 Margarita Serje Sinú y San Jorge, el Darién, el litoral pacífico, el piedemonte oriental y la mayor parte de la Amazonía y la Orinoquía. Más de la mitad del territorio nacional. Se convierten desde entonces en “confines” y territorios de refugio para las poblaciones marginales en la sociedad colonial (los “arrochelados”, que, además de indios bravos y esclavos fugitivos, incluían toda la gama de mestizos, zambos y mulatos, así como colonos pobres españoles venidos ilegalmente, hechiceras y hierbateras, desertores, vagabundos e incluso leprosos), como también para el conjunto de actividades ilegales asociadas al contrabando (de esclavos, armas, ron, harinas, tabaco). Este espacio permitió el desarrollo de sociedades de resistencia, relativamente autónomas, producto de nuevas alianzas y configuraciones indígenas, como en el caso de la Sierra Nevada de Santa Marta, el de la Alta Guajira o el del Catatumbo; o indígenas y cimarronas, como en el caso del Darién y del litoral pacífico; o mestizas, como en el caso del Medio Magdalena o de la serranía de San Lucas. Fueron habitados por poblaciones de “libres de todos los colores” y por diversos grupos de arrochelados, lo que los convirtió en objeto de una ambiciosa empresa de refundación adelantada por la Administración borbónica a finales del siglo XVIII, que no logró a fondo su cometido. Para la república naciente del siglo XIX, eran considerados como “baldíos” que guardaban enormes tesoros y oportunidades, que iban desde riquezas minerales y vegetales hasta la posibilidad de abrir canales interoceánicos y rutas fluviales que cruzaran el continente. Desde la Constitución de 1863 se estableció que estas “enormes extensiones selváticas”, de gran potencial económico e incapaces de gobernarse a sí mismas por estar pobladas de tribus salvajes, fueran administradas directamente por el Gobierno central para ser colonizadas y sometidas a mejoras. Se conocen desde entonces como territorios nacionales, tutelados por un régimen especial. A finales del siglo XIX la República decide entregar el control de estas mismas regiones a la Iglesia católica, a través de un convenio con el Vaticano. Allí se definieron como territorios salvajes, “habitados por aborígenes nómadas o que habitan en las selvas vírgenes”2 y se convierten en “territorios de misiones” (mapa 1). Estos territorios han sido posteriormente colonizados por varias oleadas de gentes desplazadas que han llegado buscando nuevos horizontes, convirtiéndose en 2 Convenio de Misiones de 1903 (véase también Ley 89 de 1890 y el Convenio de Misiones 1928). Las vastas y abandonadas regiones nacionales 17 “fronteras agrícolas” y, posteriormente, en los “frentes de colonización”, que han sido siempre considerados problemáticos por las Administraciones. Hoy son conocidas como “zonas de orden público”, donde reina el desorden público, igual que durante muchos años fueron territorios nacionales, los menos nacionales de los territorios, las “fronteras internas” que están hoy en el ojo del huracán del intenso conflicto armado que vive el país. Se han convertido en los bajos fondos del espacio nacional, en su revés, en su negativo. Transformados en “vastas soledades”, sus paisajes y sus habitantes se han visto reducidos a pura representación. Mapa 1. “Los territorios salvajes de la administración misional” Víctor Daniel Bonilla, Siervos de Dios y amos de indios, 1969. 18 Margarita Serje El conjunto de relatos que media la relación con estos espacios y sus habitantes históricos gira alrededor de dos imágenes focales. La primera, la de la enorme riqueza que encierran. Desde la Conquista las regiones “por explorar” en América se han visto como la tierra de promisión. Las exuberantes historias de El Dorado, localizado en algún lugar de las selvas de la América del Sur, atrajeron a miles, en una insaciable búsqueda de riqueza rápida, pletórica y fácil. Esta quimera ha marcado permanentemente la relación con estos territorios, que han sido desde entonces el escenario de desaforadas empresas que pretenden realizar la promesa de su riqueza. Después de El Dorado, fueron las maderas finas, las quinas, los cauchos, las pieles y las plumas. Hoy son las esmeraldas, los metales preciosos, el petróleo, la marihuana, la coca, la amapola y la biodiversidad. Han sido explotaciones de tipo extractivo, intensivo y extensivo. De esta forma, estos territorios despiertan el anhelo, a veces incluso el ímpetu, de exploración y de descubrimiento de lo “desconocido”: la búsqueda de aventura, de lo nativo, de lo indígena. Así, se los celebra como lejanos paraísos perdidos, que lo son, por estar a punto de desaparecer, porque precisamente la llegada de los exploradores-descubridores lo que augura es su inminente incorporación a la economía metropolitana, es decir, su inevitable fin. La segunda imagen focal es la de su violencia constitutiva. La amenaza que representan. Nunca han dejado de ser “tierras de nadie”, “zonas rojas”. Allí impera la “ley del monte”, es decir, la imposición de la voluntad del más fuerte, sin límites, al amparo de la impunidad, resguardada tras el secreto a voces que está a la orden del día en estos lugares salvajizados. Cuando se las ve, se enfocan el horror de las masacres, la tortura, las venganzas, humillaciones y violaciones. Se hace énfasis en la larga historia de crímenes “que remiten a otros crímenes anteriores y estos a otros aún más anteriores”.3 Constituyen lugares que inspiran invariablemente el impulso de domarlos y controlarlos a la brava, el único medio para poseer y dominar los territorios vírgenes. El mapa de los que fueron una vez los territorios salvajes que se entregaron para ser civilizados a las prefecturas y los vicariatos se asemeja enormemente al mapa de las actualmente llamadas “fronteras internas”, expresión con la que se resalta el sentido 3 M. Victoria Uribe, “Matar, rematar y contramatar: las masacres de la Violencia en el Tolima, 1948-1964”, 1990. Las vastas y abandonadas regiones nacionales 19 de frentes de expansión del proyecto nacional, por lo que uno de los aspectos centrales con las que éstas se caracterizan es precisamente el de la ausencia del Estado. El conjunto de representaciones que surgen del juego entre estas dos imágenes focales está en la base de los discursos —en el sentido de Foucault— que las configuran como regiones, y a partir de los cuales se articula el proyecto nacional. Estas dos imágenes constituyen al tiempo el eje de su producción como realidades marcadas por la alteridad. Muestran en su trasescena este conjunto de imágenes en las que se reproduce la retórica colonial que ve estas tierras de nadie sumidas en las tinieblas primitivas del salvajismo y la barbarie. Este conjunto de imágenes y discursos son expresión de una de las cuestiones centrales de la antropología: la del encuentro del mundo moderno con el conjunto de grupos, culturas y sociedades que representa como su alteridad, que sitúa en la frontera de su orden y ante los cuales se erige en un frente de expansión. Este trabajo busca explorar las formas que asume este encuentro en el marco de la relación que la nación y el Estado modernos —en Colombia— establecen con los paisajes y sujetos ubicados más allá de sus márgenes. En esa medida, se aproxima a una de las preguntas centrales acerca de la nación en el mundo contemporáneo: la de cómo se constituye en una experiencia generadora de sentido en las tensiones cambiantes que las fuerzas globales (la conformación de la que Wallerstein ha llamado “economía-mundo”) han impuesto al Estado nacional. Para abordar tal cuestión, este trabajo se pregunta por las lógicas que guían la relación que el Estado nacional establece con sus sujetos y con su territorio, y por la forma particular en que la nación produce su propia diversidad. Así, en este trabajo se mira la nación como artefacto discursivo que se centra en una serie de relatos que constituyen lo que se podría considerar como su “inconsciente” político. Territorios salvajes, fronteras y tierras de nadie Quizá uno de los lugares más propicios para explorar los modos concretos en que la nación produce diferencia como resultado de su forma particular de apropiar y de imaginar su territorio y sus sujetos, es su relación con la periferia: con los ámbitos que se extienden más allá de sus márgenes. No sólo porque es 20 Margarita Serje allí donde su racionalidad moderna se muestra como espejismo, donde se hace evidente que sus ideales fundamentales de seguridad, de orden social y orden estético, de eficiencia y efectividad, tienen un revés, sino porque la producción misma de “periferias”, es decir, de aquello que se excluye, es una de sus condiciones necesarias. La consolidación de la identidad del centro implica la reificación de sus márgenes. Y es allí, a la sombra del lado oscuro, donde la situación misma de margen devela los sentidos que se ocultan tras la normalidad y donde es posible visualizar el pap...
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  • Spring '10
  • Ramirez
  • Vida, América Latina, Siglo XIX, Iglesia católica, Mitō

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