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Unformatted text preview: EL CONTRACTUALISMO CLASICO (SIGLOS XVII Y XVIII) Y LOS DERECHOS NATURALES Eusebio Femández SUMARIO: 1. I. LA TEORÍA DEL CONTRATO SOCIAL EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII. CARACfERÍSTICAS CARAcrERíSTICAS DEL CONTRACTUALISMO MODERNO.-I1. EL DERECHO NARACIONALISTA.-I11. CoNTRATO SOCIAL Y TURAL RACIONALISTA.-I1I. LEGITIMIDAD: A. DEL CONTRATO SOCIAL ABSOLUTISTA AL CONTRATO SOCIAL LIBERAL. B. DEL CONTRATO SOCIAL LIBERAL AL CONTRATO SOCIAL DEMOCRÁTICo.-IV. Los DERECHOS NATURALES. DEMOCRÁTIco.-IV. \ INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN El presente trabajo tiene como finalidad el estudio las teorías El presente trabajo tiene como finalidad el de estudio de las teorías contractualistas de los siglos y XVIII y princi-y princicontractualistas de losXVII siglos XVII (características y XVIII (características pales representantes), en su conexión con el Derecho Natural Natural racio- raciopales representantes), en su conexión con el Derecho nalista ynalista con lasy teorías los derechos naturales. El planteamiento con las de teorías de los derechos naturales. El planteamiento que se sigue es sigue el de es considerar aquellas aquellas teorías como resultado que se el de considerar teoríasel como el resultado de la búsqueda de un nuevo de legitimidad, distinto distinto de de la búsqueda de unprincipio nuevo principio de legitimidad, de los sistemas tradicionales y que habría desembocar en el principio los sistemas tradicionales y quedehabría de desembocar en el principio de legitimidad democrática. de legitimidad democrática. Resulta sorprendente y muy atractivo analizar analizar cómo la cómo construcResulta sorprendente y muy atractivo la construceste de nuevo de legitimidad se levanta sobre dos ción de ción esteprincipio nuevo principio de legitimidad se levanta sobre dos ficciones:ficciones: la de unlacontrato social, que estaría el origen la de la de un contrato social, que en estaría en el de origen sociedadsociedad y del poder y la de lay existencia de unos de derechos y delpolítico, poder político, la de la existencia unos derechos naturales, previos aprevios las relaciones sociales, sociales, políticaspolíticas y jurídicas y ya naturales, a las relaciones y jurídicas y ya en un supuesto estado de naturaleza. Sin embargo, la vigentes vigentes en un supuesto estado de naturaleza. Sin embargo, la situaciónsituación cambia, cambia, dando undando giro muy relevante, si no nossilimitamos un giro muy relevante, no nos limitamos a una interpretación literal del pactodeloriginario y de los yderechos a una interpretación literal pacto originario de los derechos naturaleza y convertimos dichas teorías principios del estado estado de naturaleza y convertimos dichas en teorías en principios delde reguladores de la sociedad civil y política. En el primer se caso se reguladores de la sociedad civil y política. En el caso primer trataría trataría de defender la exigencia de considerar la sociedad y el de defender la exigencia de considerar la sociedad y el poder político como si como efectivamente se hubieran originadooriginado a través a través poder político si efectivamente se hubieran de un contrato, lo que permitiría justificarjustificar las excelencias de una de una de un contrato, lo que permitiría las excelencias vida social hombres libres e libres igualese yiguales fundamentar el poderel poder vidadesocial de hombres y fundamentar en el consentimiento de los gobernados, haciendohaciendo así posible la en el consentimiento de .los gobernados, así posible la 62 ANUARIO DE DERECHOS HUMANOS participación ~n en la elaboración d~ de las leyes de los que van a ser particip~ción sus des~Inatanos des~inatarios y la permanenCIa permanencia y vigencia del principio de la soberama popular, popular. En el segundo caso se trataría de convertir los derechos naturales en derechos morales (1), es decir, en exigencias m~rales referentes a la seguridad, a la autonomía, a la libertad y a l~ ~gualdad hum.anas,. cuyo .rec~nocimiento, ~ec~nocimiento, respeto y garantía posibI1I~~ bIlI~~ una conVIVenCIa socIal Justa y limita y legitima al poder polItIco. pohtIco. Solamente esta reinterpretación (en lectura contemporánea, pero que cuenta con precedentes dentro del contractualismo clásico piénsese en J. LOCKE, en J. J. ROUSSEAU o en E. KANT) permite com~ prender. cómo esas dos ficciones a que me refiero conquistaran el pensamIento moral, jurídico y político de los siglos XVII y XVIII Y sus ~onsecuencias consecuencias (principio de legitimidad democrático) hayan que su~ sobrevIVIdo sobrevivido hasta nuestros días. Las teorías del contrato social, del derecho natural racionalista y de los derechos .naturales tienen una fecha histórica y responden a un contexto socIal, cultural y económico determinado y determinante. E. BLOCH lo ha señalado al escribir que: «El Derecho natural clásico es la ideología de la economía individual y del tráfico de mercancías. capitalistas, el cual, como tal, necesita calculabilidad, y, po~ tanto, Igualdad formal y generalidad de las leyes, en lugar del abIgarrado Derecho de los privilegios propios de la Edad Media. De e~ta su~rt~, su~rt~, aparece también evidente el contrato -la relación juríe~ta dIca pnnclpal entre propietarios de mercancías- como origen del Estado, del Estado como una mera asociación utilitaria destinada ~urguesa. Valiéndose de una grandiosa a,a.la.~arantía la. ~arantía de la seguridad burguesa. tIempos primigenios la más moderna flcclon, se proyecta en los tiempos civil: una asamblea general, no Dios, ha forma de relación jurídica .civil: autoridad» (2). Sin embargo, las teorías del dado su poder a la autondad» contrato social son mucho más de lo que la cita de E. BLOCH expresa. No es solamente la relación jurídica entre propietarios de mercancías, sino también el consentimiento de los gobernados como ú?~ca legitimación del poder político en su origen y continuo ejerCICIO .. ~o es solam.en~e solam.en~e la garantía de la seguridad burguesa, sino CICIO,. reconOCImIento de la autonomía, la libertad y la igualdad tamblen el reconOCImIento asociados. de los asociados, (1) Sobre el concepto de derechos morales véase mi artículo El problema del fundamento fund~men.to de ,los . los derechos humanos, en «Anuario de Derechos Huma. HumaUmversIdad Complutense; Madrid, Madríd, 1982, págs. 73 y sigs. nos», Universidad B~H, Derecho, Derecho. natural y dignidad humana, Editorial Aguilar, (2). ERNST B~H, Madrid, 1980, pago 56. TradUCCIón de Felipe González Vicén. _ 'EU8EBIO_ I. :FERNAN:PE~, LA TEORíA ,EN LOS SIGLOS XVII TEORÍA DEL CONTRATO SOCIAL .EN CARACTERíSTICAS CARACTERÍSTICAS DEL CONTRACTUALISMO MODERNO Y XVIII. .} . am ; ,.';:' "';:. A. La primera característica que debe ser tenida en cuenta a .~ hora del análisis de las teorías contractualistas durante los si; glos XVII y XVIII es que nose~contramos, nose~contramos, a apesa~ ocasionales,y, pesa~ de ocasionales Y: largoc;le significativos precedentes pactIstas y contractuahstas a lo largoc;le. la historia del pensamiento jurídico-político (1), ante unas doctrina~ doctrina~ típicamente encuadradas en el mund~ mund~ ~oderno ~oderno y cuyo signific:ad,o signific:ad? eS hIsto-: hmItes de este contexto hlsto-: es imposible de captar fuera de los lImItes rico. Así, las teorías contractualistas aparecen como fruto de la filosofía del individualismo (el hombre como realidad fundante, el indi~ vidualismo como presupuesto religioso, filosófico, político, social y económico del mundo moderno) (2), del proceso de secularización, mante. iniciado con el humanismo renacentista y la Reforma (3) y mante~ su historia véase Mario D'ADÍno, D'AnDIO> (1) Sobre las teorías contractualistas y Su L'Idea del contrato sociale dai sofisti alla riforma e il «De Principatu» de Giuffréeditore, editore, Milano, 1954; F. ATGER, Essai sur Mario Salamino Antonino Giuffré do~trines du contrat social, Ed. Félix Alean, París, 1906; N. Boul'histoire l'histoíre des do~trines BIO y M. BOVERO, Societá e stato nella filosofia política m.oderna, m?derna, Il 11 S.agg;iatore, S.ag~tore, Milano, 1979, págs. 59 y sigs.; Paolo CASINI, Il Patto soclale, soctale, Sansom, FIrenze, 1975, págs. 5 y sigs.; J. W. GoUGH, The social contracto A study of its developsoment, Oxford University Press, 1957; José María HERNÁNDEZ Rt;BIO, Pacto sacial, pacto político, en «Diccionario de Ciencias Sociales», InstItuto de ~~t~~ dal, ~~t~~ .M. HURTA?O BAUTISTA, Legtttmtdios Políticos, Madrid, 1976, págs. 399 y sigs.; sigs.;M. Legtttmtó dad democrática del Derecho: el topos del Pacto soctal, en «Anales de la Cátedra Francisco Suárez, n. 16, Granada, 1976, págs. 1 y sigs.; José A. !.LINALLINARES Pacto y Estado, Publicaciones de la Institución Aquinas, Madrid, 1963; Ni~ola MATTEUCI, CQntractuali~mo, CQntractuali~mo, en «Diccionario de Política», Siglo XXI Madrid" 1981 (2.' ed.), págs. 407 y sigs.; Gregorio PECEs-BARBA editores Madrid' PEcEs-BARBA MARTÍNEZ, TINEZ, T~ánsito a' ; la modernidad moderniáad y derechos fundamentales, Editorial Mezquita, Madrid, 1982, págs. 159 y sigs., y G. del VECCHIO" «Sobre la teoría. del contrato socia!>, socia!>' y «Sobre varios significados de la teona del contrato SOCIal», en. Persona, Estado y Derecho, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1957, en prólogo de Manuel Fraga Iribarne, lribarne, págs. 188 y sigs. y 330 Y sigs. ,.. <<individualismo» en el pensamIento (2) Sobre el significado del ténnino «individualismo» occidental y las tradiciones intélectuales de la filosofía individualista en sus vertientes ética, política, económica, religiosa, epistemológica y metodológica, Barvéase la obra de STBVEN STEVEN LUKES, El individualismo, Ediciones Península, Península,Barcelona, 1975, trad. de José Luis Alvarez. Sobre el individualismc;> individualisme;> desde el punto de vista filosófico-jurídic6 filosófico-jur1dicó véase la obra de GIOELE SOLARI, Fllosl!fía Ftlos~fía ~el derecho privado, Editorial Depalma, Buenos Aires, 1946, tomo 1, La) ldea tdea %ntn~ . dividual, págs. 3 y sigs., prólogo de Renato T~v~s. T~v~s., (3) Véase Richard STAUFER, La Reforma, .EdiclOnes OIkos-Táu, OIkos-Tau, Barcelona, 1974 traducción de Alexandre Ferrer; E. TROELTSCH, El protestantismo y ~l mu~do moderno, Fondo de Cultura Económica, México; 1951, trad. trad. de Eugemo EugenIO 64 ANUARIO BUSEBIO PÉRNANDEZ DE DEItECROS DEltECROS RUMANOS nido y desarrollado por el racionalismo, el empirismo y la filosofía de la Ilustración (4) (al deshacerse la unidad religiosa, que había servido de elemento integrador del mundo medieval, se destruirán también las bases teóricas que permitan una justificación teológica del orden social y política) y de los intereses sociales, políticos y económicos de esa nueva clase social en acelerado proceso de consecución de un papel predominante en el desarrollo de los hechos históricos a partir del Renacimiento: la burguesía. El individualismo, el racionalismo y los intereses de la burguesía convivirán sintetizados en las teorías contractualistas a lo largo de los siglos XVII y XVIII. El rico y plural conjunto de valores, intereses, necesidades y hechos históricos que incluimos bajo el término «filosofía del individualismo» describe la configuración de una nueva concepción del hombre y de su actividad sobre la tierra. El principio individualista entra de lleno en la filosofía política moderna a través de las teorías contractualistas; ellas permitirán una construcción «perfectamente racionalista» que explique las relaciones entre el individuo, la sociedad y el Estado (5), y la necesidad de unas nuevas relaciones e instituciones políticas, de acuerdo con el nuevo espíritu de la época n'ENTREVES la teoría del moderna. Como ha señalado A. PASSERIN D'ENTREVES contrato social «es la característica distintiva de la teoría política del individualismo... El acento recae ahora sobre el individuo. El contrato social era el único camino posible que quedaba para deducir la existencia de las instituciones sociales y políticas una vez que la razón humana se había erigido en criterio último último de valores (6). Esas instituciones sociales y políticas fundamentadas en una «construcción» contractualista deberán mantenerse fieles al principio de que la individualidad, lejos de desaparecer ante el poder de Rirwscimento italiano Editori Imaz; Eugenio GARIN, Scienza evita civüe nel Rinascimento Laterza, Bari, 1965; J. BURCKHARDT, La cultura del Renacimiento :n dn Italia Editorial Iberia, B;arcelona, Barcelona, 1951; ~rnst Ernst CASSIRER, CASSIRER Individuo y cosmos en l~ ~ditorial fi~o~ofia del Renaetento, Renaciento, Emecé EdItores, Editores, Buenos 'Aires, fl~o~ofia Aires, 1951, trad. de Alberto Buno, y los artículos de Gérard MAIRET y Fran<;:ois CHATELET en Historia de BlXIO, nuevo» tomo 1 de la las ideologfas, cap. IV de la Segunda Parte: «El orden nuevo», edición española, Editorial Zero ZYX, Madrid, 1978, págs. 486 y sigs., trad. edicióy! Luis Pasamar. de LUIS . (4) Véase la obra de E. CASSIRER, Filosofía de la Ilustración, Fondo de CulEugenio Imaz. tura Económica, México, 1943, trad. de Eugeniolmaz. D'ENTREVES, La noción de Estado Centro de Estu(S) Véase A. PASSERIN D'ENTREVE8, Fernán'dez-Galiano, págiUnivez:gitarios, Madrid, 1970, trad. de Antonio Fernáridez-Galiano, dios Unive~itarios, nas 211 y SIgS., y GIOELE SoLARI, La formazione storica e filosofica dello stato moderno, Guida Editorio, Napoli, 1974, págs. 43 y sigs. D'iBNTREVES, Derecho Natural, Ed. Aguilar, Madrid, 1972, (6) A. PASSERIN D'iENTREVES, trad. de M. Hurtado Bautista, págs. 70 y 71. . 65 la sociedad y la autoridad del Estado, es la base de su garantía por parte de una y otro, el reconocimiento de las libertad~s libertad~s pers~>Dales pers~>Dales y de la igualdad moral y jurídica frente a ellos y ~a ~stancla q~ limita la legitimidad de actuación de los ,Poderes pub.licos. En En defItratar~ de garant~ar. garant~ar.e~. nitiva, las teorías contractualistas tratar~ e~. reconoen cimiento moral y jurídico de la personalIdad de los mdivlduos en sus relaciones sociales y jurídico-políticas (7). Otro dato a tener en cuenta son las nuevas condiciones económicas nacidas a finales de la Edad Media y acentuadas progresivamente desde los comienzos de la Edad Moderna. Estas nuevas conect~das con condiciones económicas se verán estrechamente conect~das relaciones sociales de tipo contractual, sobre todo comercIales. Por ello no es extraño que las teorías contractuales cuenten, en fecunda burguesía al desarrollo! defensa alianza, con el impulso dado por la bur~esía Una burguesía que veía vela ahogada lo mejor de su de sus intereses. Una actividad social y económica al chocar con u~as in~titu~iones in~titu~iones c~du­ c~du­ cas y que por tanto precisaba de unas relaCIOnes Jurídlco-polítl~as Jurídlco-polítl~as que la permitieran desarrollarse. ALF~ ALF~ VON ~TIN .se ha referIdo refendo a ello: «Surge -escribe- una burguesla de c~no :<hbe~al» :<lIbe~al» que se apoya en las nuevas fuerzas del dinero y de la lDtehgencla mtehgencla Y ro~p~ las tradicionales ligaduras con los estamentos, hasta entonces PrIVIpnvI,!r~a­ legiados, del clero y la feudalidad ... El espíritu democrático y '!r?ano iba carcomiendo las viejas formas sociales y el orden dlvmo «natural» y consagrado. Por eso fue necesario ordenar este mundo partiendo del individuo y darle forma, como a un~ obra de arte, guiados por fines que el sentido liberal y constructIVO del hombre burgués establecía de por sí... . y así frente a la «comunidad», surge la «SOCIedad» y, como natural donsecuencia, la dominación de una nueva oligar9-uía constituida por el poder capitalista de la gran burguesía del dmero, que se sirve para establecerlo de las «tendencias democráticas» que están destruyendo el régimen feudal» (8). Finalmente, hay que ad'ENTREVE.S , la construcvertir que, como ha señalado A. PASSERÍN nD'ENTREVE.s, contractualIstas «muestra ción que van a llevar a cabo las teorías contractuahstas (7) Véase Jorge DEL VECCHIO, Persona, Estado y Derecho, cit. págs. 293 ~~) A. VON MARTIN, Sociología del Renacimiento, Fondo de Cultura Eco, . . nómica, Méximo, 1946, trad. de Manuel Pedroso, págs págs.... 14-15. socral, pacto 1X!lttte,0' ~rtrc.0' CIt. lIERNÁNDEZ RUBIO, Pacto soclal, Véase también J. M. liERNÁNDEZ págs. 405-406; Louis ALTHUSSER, Montesquieu, la I?Dlítica f?Olítica y la hrstorra, hlstOrta, Ed. ~. Ester Beru~ez, Madrid, 1968, trad. de Ciencia Nueva, .Madrid, de,~' BeDl~ez, págs. 22-2.3, yY M. Fou: FOUi~ Microfísica del poder, Las EdiCIOnes de la Piqueta~ CAULT, Microfislca Piqueta~ MadrId, 1978, ~dI­ ~d ción y traducción de Julia Alvarez y Fernando Alvarez Una, págs. 134 y SIgS. yY 5 66 ANUARIO:DB . DERECHOS .HUMANOS la impront~ del pensamiento racionalista» (9); y hablar impront~ inconfudible inconfu~ible .del de pensamIento racionalista raCIOnalIsta aplicado al Derecho y a la Filosofía Moral y Política en· en este .tiempo tiempo es referirse al Derecho natural moderno. La conexión es evidente y fundamental para su estudio y comprensió~. comprensió? MANFRED RIEDEL lo ha apuntado: «Sólo en el derecho n~,tural del SIglo XVII la cuestión de la fundamentación y justifican.a,tural fe;>rma estricta de de una teoría del contrato social. clon, adopta la fe;>rmaestricta AqUI -y en realIdad, sólo aquí- se plantea esta cuestión como AqUl cuest~ón jurídica.y el problema de la legitimación de 10 político es cuest~ón solucIOna~a. ~edlante ~edlante los los medios conceptuales del contrato» (10). solucIOna~a. deh~ItIva, podemos concluir sobre-este punto, que las teorías En def¡~ItIva, contractuahst~s. van a. a responder perfectamente a las exigencias de contractualIst~s.van SOCIedad secularizada, individuaJista, individualista, racionalista y buresa nueva soc~edad siglos XVII y XVIII. guesa de los SIglos .B. La segun~a característica de las teorías 'contractualistas se .B. reh.ere a su propIa fundamentación filosófica e histórica. La racioref~ere nalIdad de su construcción y su importante función política no excluyen el hecho de que sus fundamentos sean muy débiles. Por es~rito PAOLO CASINI: CASINI: «No fue un cuerpo homou~ lado, y ce;>me;> ~a es~rito pnnClpIOS, SIllO un agregado inestable de máximas» (11), geneo de pnnclpIOs, po~ e,l .otro, nos .encontramos con una explicación completamente ahlstonca del ongen de la sociedad y el poder. Lo ha señalado ahlstonea F~SS?:. «Se trata de una teoría privada de cualquier fundaGuIDO F~sS?:. histonco, más bien históricamente absurda. Pero desde un mento hlstonco, punto de vis:a político es importante porque en ella va implícita -yen los tIempos modernos explícitamente- la idea de que el Estado ~ el Derecho, no teniendo otro fundamento que la voluntad de los cIUdadanos, deben reclamar siempre su consenso y que el poder del que gobierna encuentra en tal consenso un límite intraspasable. El contractualismo contiene, en suma, primeramente en D'ENTREVES, Derecho Natural, cit. pág. 70. (9) A. PASSERIN D'ENTREVEs, sociedad, Acerca del problema de la ley sociedad. fjgmaclOnn fllo~óflclf fzlosófzc'f delo de lo político, en en, .«Metafísica «Metafísica y metapolítica», metapolítica»,· tomo 2, flgmaclO pág, 100. . Alfa, Buenos Aires, 1977, trad. de Ernesto Garzón Valdés, pág. (1) . ,Paolo CASINI, ~l II Pattosociale, Patto sociale, cit. pág. 3. (11). 3. A la debilidad de fundadent.acI?J:l de las, ~eonas ~eorías contr~ctualistas contr~ctualistas podemos añadir la ambigüedad :rent.acI?J:1 ~IgrufICado POhtICO. pOhtICO. Para JaVIer Muguerza,«Lo que ocurrió con la teoría el ~IgmfICado cláSIca, ,~el ,d.el contrato e~ que, que,como todo el legado ideológico del liberalismo liberalismo cláSIca. como todo m~o de epílogo: últimas aventuras del pre~ fue. pohtIca~ente ambIguo», «A modo f,:n?or racIonal», raCIona!», en «La razón sin SIn esperanza», Ed. Taurus M d drid . 1977 fe;n?or . , a n'd , , pagIna 261. . . ~10) .,!'MN,FRED !'MN.FRED ~IEDEL, Dominio 'EUSEBIO EUSEBIO FERNANDEZ 61 germen, y después a partir del· Medievo, siempre más desarrolladÓ, desarrollad(), el principio de la soberanía popular» ( (12).1 2 ) . ,, " ' La falta de...
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  • Summer '18
  • Zalegi
  • Test, Individuo, Contrato, Edad Media, Ciencia política, Derecho natural, Contrato social, The Social Contract

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