AUTOMOTIVACIu00d3N.docx - UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN...

This preview shows page 1 - 3 out of 5 pages.

UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTIN FACULTAD DE ADMINISTRACIÓN ESCUELA PROFESIONAL DE ADMINISTRACIÓN ASIGNATURA: ADMINISTRACIÓN PÚBLICA TEMA: SILENCIO ADMINISTRATIVO GRUPO: A DOCENTE: Wilfredo Román Midolo Ramos PRESENTADO POR: Karin Massiel Vasquez Nuñez AÑO: 2020 AREQUIPA- PERÚ
SILENCIO ADMINISTRATIVO Dos observaciones preliminares deben preceder a las consideraciones que se siguen acerca de la llamada teoría del silencio administrativo: es la primera que, frente a lo que la denominación unitaria parece indicar, no nos enfrentamos con una única institución jurídico-administrativa; la segunda, que, y ello también pese a la denominación admitida, no estamos en presencia de una doctrina invocable como tal ante los Tribunales y aceptada por éstos en su jurisprudencia. Nos encontramos, en efecto, en presencia de una institución única del silencio administrativo. El silencio administrativo es un heclio jurídico; un hecho al cual el Derecho concede consecuencias jurídicas. Pero no siempre las mismas. Esta falla de unidad de régimen jurídico se debe, de una parte, a que el silencio puede ser de la Administración o del administrado; de otra, a que las consecuencias jurídicas que se aparejan al silencio han de estar necesariamente en función del tipo de deber que puede incumplirse y de la naturaleza del plazo dentro del cual hay que cumplirlo. Hay, empero, unos supuestos que pueden servir de denominador común a cualquier tipo de silencio administrativo y son: a) Que alguien (Administración o administrado) debe o puede hacer o decidir algo en un plazo determinado. Así, la Administración, que ha de resolver un expediente dentro de un plazo legal prescrito, o contestar a una petición, o aprobar un acto municipal; o el particular, que puede aportar unos documentos, o ser oído en un expediente durante el plazo que se la ha concedido. b) Que el plazo transcurra sin que se actúe o se hable. Pues bien, lo que debe aclararse es que los principios aplicables a cada caso (por tanto, lo que ocurre cuando el plazo ha transcurrido sin que se actúe o hable) no son siempre los mismos. I. EL SILENCIO ADMINISTRATIVO POSITIVO El silencio administrativo produce la caducidad de la competencia de la Administración, lo cual implica la pérdida de esa competencia por el transcurso del tiempo, y, en consecuencia, la imposibilidad de la Administración para rever o revisar su propio acto. El silencio administrativo, o de la administración, ha sido definido como una forma de manifestación o declaración tácita de la voluntad de la Administración Pública. Dromi afirma que la voluntad de la Administración es tácita cuando el silencio administrativo, por ex- presa previsión del ordenamiento jurídico, es considerado como acto administrativo. Esta manifestación tácita de voluntad de la administración, cuando ha sido concebida en sentido positivo. Supone que aquello solicitado a la Administración

  • Left Quote Icon

    Student Picture

  • Left Quote Icon

    Student Picture

  • Left Quote Icon

    Student Picture