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Unformatted text preview: n de trabajo, entrenamiento, exenciones impositivas para pequeñas empresas, subsidios al empleo de jóvenes, programas de empleo temporal, y mayores presupuestos para los programas de transferencias directas en efectivo. El éxito que tengan esas intervenciones dependerá de la forma que tome la recesión. Una recesión profunda pero corta (en “V”) apunta a transferencias transitorias para 13 Brasil, Chile, Colombia, Guatemala, México, Perú y Uruguay han establecido sistemas formales de metas de inflación. 9 suavizar la caída temporaria en el ingreso como la mejor opción, mientras que una caída más prolongada en el producto (en “U” o en “L”) con cambios permanentes en la estructura productiva necesitará de políticas que faciliten el ajuste inter‐sectorial‐‐‐como los programas de re‐entrenamiento. Independientemente de la forma que tome la recesión (una variable hasta ahora desconocida), los gobiernos de la región ha buscado usar a la inversión publica como instrumento de generación de empleo. En total, han anunciado unos 25,000 millones de dólares en obras publicas adicionales para el 2009; los datos de ejecución efectiva todavía no están disponibles. El Banco Mundial estima que, en promedio, implementar 1,000 millones de dólares en gastos de infraestructura en América Latina requiere emplear 40,000 trabajadores, dependiendo de la mezcla de sectores, tecnologías, salarios y necesidades de importación. 14 Y el número de puestos de trabajo permanentes creados en la economía como resultado de esos gastos puede llegar a varias veces esa cifra. Las dificultades que significa crear empleo se comparan con, y estarán enmarcadas en, las dificultades para asegurar el financiamiento de la región. El Banco Mundial ha estimado que, en el 2010, los gobiernos de América Latina necesitaran pedir prestados entre 350,000 y 400,000 millones de dólares. Esto supone que no habrá mayores deterioros fiscales. Esta primeramente basado en los vencimientos de deuda que ocurrirán ese año. Por su parte, las corporaciones privadas necesitarán aproximadamente 200,000 millones de dólares. Pocos de esos fondos, públicos y privados, han sido asegurados hasta el momento—a diferencia de lo ocurrido en el 2008 con respecto a las obligaciones del 2009. Al mismo tiempo, la oferta internacional de fondos estará limitada, aún para deudores con grado de inversión, por el efecto de desplazo (“crowding‐out”) que causará el endeudamiento en el que incurrirán los países desarrollados para pagar por sus propios paquetes de estimulo. Y muchos de los intermediarios tradicionales de la deuda latino‐americana (en particular, bancos de inversión) están al momento fuera de actividad o en bancarrota. Todo esto conducirá parte, tal vez la mitad, del las necesidades de financiamiento hacia fuentes domésticas—en los países que cuentan con esas fuentes. Pero aún así habrá una amplia brecha. Y la capacidad de refinanciar deuda (“debt roll‐over”) se constituye como el riesgo individual más grande que existe en el horizonte de corto plazo de la región. Respuestas de Política Pública – Las Oportunidades de M...
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This document was uploaded on 11/14/2013.

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