Antropologia las representaciones de sí mismo_Capítulo 1

En este sentido no es un adorno es un poder como lo

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Unformatted text preview: tas, y surge la inclinación a creer de un modo absolutamente seguro cómo son las cosas, a creer que eso es todo lo que hay y que no hay más'^; surge la inclinación a formular la cosmogonía y la religión en términos de física y de metafísica. Entonces la conmensuración entre poder, tener y saber, entre actuar, acontecer y reflexionar es máximamente ajustada, entonces una cultura ha dado de sí todo lo que puede y a partir de entonces se extingue o bien se renueva. Mientras se renueva ahoga en la rutina a los que tienen poder suficiente para rememorar que ya ha pasado demasiadas veces lo mismo, para comprender que la repetición mecánica de lo mismo es indiscernible de la nada, para creer que el origen no es la impotencia de la repetición y para pensar otra vez el principio, para asomarse de nuevo al caos por si le encuentran otras formas. Ciertamente, los seres humanos saben de sí mismos cuando saben sus caras, y saben de sus caras cuando las marcan, las nombran y las conjuran para actuar en sus escenarios, para representar un drama que ya saben de qué va porque conocen los papeles y el desenlace. En la China antigua, el simbolismo de los tatuajes se corresponde con el de los caracteres simples de la escritura y con el de la sabiduría política de Confiicio'''. Lo que se es tiene que ver con lo que se expresa, con lo que se hace, con lo que se manda, con lo que se le pide a uno y se espera de uno, con el orden social y político, con la sabiduría. Los tatuajes se confieren en ritos de iniciación, que ponen al iniciado en comunicación con los poderes sagrados. La iniciación-tatuaje que significa y efectúa la integración en un grupo social y en un mundo, es un símbolo de identificación con la virtud de d gún ser animado, tótem, de la que uno queda revestido, lo cual, a la vez, inmuniza contra otras fiierzas maléficas de ese ser animado. El tatuaje-identificación tiene también el sentido de un don, de una consagración o de una alianza. Así hay tatuajes que significan la fuerza (león), la fecundidad (toro), el peligro mortal (escorpión). En este sentido no es un adorno, es un poder, como lo es un título que le legitima y capacita a uno como «ingeniero» para dominar la naturaleza, teniendo como aliados la razón y el cálculo. En el Ejército, entre los académicos y los clérigos, los emblemas tampoco son adornos, sino títulos, capacitación para una actividad, investidura de algún poder. El año del mundo, taJ como Platón lo caJcuJa, dura treinta y seis mil años solares, que es el tiem» que comprende una revolución entera de los puntos equinociales s^;ún Hiparco. Según Newton, os equinoccios coinciden cada veinticinco mil novecientos años solares. Cfr. Platón, La P^úhlica, VIII, 3, 546 a-d, Madrid, Edición del Instituto de Estudio Políticos, 1969, tomo III, págs. 53-54. ''' Cfr. J . Chevalier y A. Gheerbrant, Dictwnaire des symboles, París, Lafifont/Júpiter, 1982, pág. 929. Génesis del mundo y del sí mismo en la mimesis ritual 35 En los adornos utilizados por las mujeres, los deportistas o los jóvenes de las tribus urbanas se ha producido una emancipación estética del emblema respecto...
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This note was uploaded on 03/25/2014 for the course SANTANDER 101 taught by Professor Pepito during the Spring '12 term at Universidad Industrial de Santander.

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