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66 ¡Más allá de las apariencias, los encadenamientos y la sucesión de las situa- ciones, revelan un sentido de la causalidad y de la libertad humana propios del cristianismo, que está a leguas de distancia de las complejas mecánicas que tendían a someter al indígena al juego de las fuerzas divinas y al imperio absoluto de la comunidad. 67 ESPACIOS VISIBLES Y ESPACIOS INVISIBLES Esas escenas se desarrollan en un espacio cuya construcción geométrica también debe estudiarse. La imagen italiana del Quattrocento queda sim- bolizada a menudo por la ventana de Alberti, un espacio apartado, análogo al que puede percibirse por una ventana, sometido en principio a las mis- mas leyes que el espacio empírico. 68 A esta percepción del espacio remiten los vanos que se abren sobre las paredes falsas de la escalera de Actopan. A decir verdad, no hay perspectiva artificialis ni perspectiva naturalis —sean geo- métricamente elaboradas o no—, en todas las imágenes que descubren los indios. Pero cuando aparecen esos procedimientos, en formas por cierto diversas, ponen un nuevo obstáculo a la comprensión de la imagen. El es- 65 Daniel Arasse, L'homme en perspective, Les primitifs d'ltalie, Ginebra, Famot, 1986, pp. 269, 207. <* Baxandall (1986), pp. 60-70. " Arasse (1986), p. 259. 68Damisch(1972),p. 156.
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LAS PAREDES DE IMÁGENES 87 pació de los códices y de los frescos indígenas era bidimensional, y en ellos las diferencias de escala no traducían la aplicación de la perspectiva lineal sino unos modos muy distintos de jerarquizar la información. Cierto es que la perspectiva sigue siendo, largo tiempo después de la Conquista, una prác- tica empírica o mal dominada, y que a comienzos del siglo XVII, en sus con- sideraciones sobre la imagen, no parece que el franciscano Juan de Torque- mada vea en ella algo particular. En las páginas de la Doctrina de Pedro de Gante (1553) se levantan edificios en ángulos que desafían las reglas del Quattrocento; la resurrección de Cristo se destaca sobre un fondo vacío, mien- tras que otros grabados obedecen al principio de la perspectiva lineal. 69 Pero la ilusión realista adopta también otras tendencias. Unos frescos so- bresalen creando la ilusión de profundidad y relieve: las copas, los platos, el cuchillo, el plato de la mesa de la Sagrada Cena de Epazoyucan son trata- dos de un modo que, al parecer, casi no sorprendió a los indígenas. 70 De empleó corriente, la perspectiva falsa es multiplicada deliberadamente en México, pues permite obtener, con menores gastos, el equivalente de una decoración esculpida. Ahora bien, ¿no vemos anulada o limitada su efica- cia, ya que el indio no sólo no está acostumbrado a "leer" esas proyecciones sino que, al no conocer Europa, casi no tiene idea de las formas, de los mo- tivos, de los aspectos* arquitectónicos —por ejemplo, el techo de artesón— a que alude el procedimiento y que trata de sugerir? Lejos de proponer a la vista un sustituto, ese efecto corre el riesgo de reducirse en la mirada indí- gena a una variación decorativa complementaria.
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  • Fall '18
  • Países Bajos, España, Bartolomé de las Casas, Edad Media, Reyes Católicos

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