En otras circunstancias en circunstancias que

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En otras circunstancias, en circunstancias que permitieran la confrontación, ni se hubiera fijado en semejante tipejo. Pero la rodeaba un ambiente pacato de veladas familiares, con olor a estoraque y yerbabuena (estoraque y yerbabuena, no sé por qué estas dos. palabras me salen juntas, las debo de haber leído en alguna parte), con la Plegaria de una Virgencomo música de fondo, domingos de jugar a la lotería de cartones, sábados para recibir la visita de parientes de luto, inviernos junto a la chimenea de leña leyendo a Florencia Barclay, y un jardín de macetas con peonías y begonias, todas en fila sobre una balaustrada cubierta de musgo. Y en medio de esa decoración finisecular, de golpe cae él como de otro mundo. Pintor. Todos los pintores tienen una aureola, casi siempre falsa, de bohemia, de romanticismo sentimental a lo Puccini60, de genialidad triste y dulzona. Ella lo vio, percibió el contraste, lo notó distinto, lo adornó con todas las cosas que estaban dentro de ella misma, con el barro pintó la piel de Venus, acuérdese de Delacroix61, y ya la tiene a Rosaura embobada con Camilo. En cuanto a él, en seguida debió de caer en la cuenta de la impresión que había causado en aquella muchacha. Imagínese, un pobre diablo como él, que de pronto se convertía, por azar de las circunstancias, en el objeto de la admiración de una mujer joven, hermosa, rica. Un Yokanaán leproso, que oye a una Salomé rubia, de veinticinco años, entonándole un canto de amor62. Comprende que es pura oposición de ambientes, puro efecto de contrastes, pero precisamente por eso acentúa los contrastes. Quiero decir, comienza a hacerse el loco en medio de la tristeza y la monotonía del museo, comienza a hablar de Gauguin, de van Gogh, de todos esos lunáticos que vagabundeaban y hacían escándalo, mientras pintaban caballos verdes y árboles violetas, se hace el hombre que ha visto mundo, que ha viajado, que estuvo en París, en Venecia, en Brujas la muerta63, cuando en realidad no salió nunca de Buenos Aires, le cuenta que ha corrido mil aventuras, que ha pasado hambre en Montparnasse64, 60Giacomo Puccini (1858-1924) autor de las óperas Manon Lescaut, La Bohéme, Toscay Madame Butterfly, todas ellas muy difundidas en la Argentina.61Eugéne Delacroix, pintor romántico francés (1798-1863). Su preocupación permanente fue el estudio e investigación de los colores en sus diferentes aproximaciones. De todo ello da cuenta en su Diario, que ha sido glosado y comentado por críticos y artistas posteriores. Rechazaba el gris y todos los colores terrosos, a la vez que exaltaba el valor del tono y los reflejos coloreados. Dijo alguna vez, orgulloso de su habilidad para combinar colores y reflejos luminosos: "Dadme barro y haré con él la más espléndida carne de mujer".

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