Carpio Adolfo - Principios De Filosofia.pdf

Fenómeno no hay duda de que ello sólo podr?

Info icon This preview shows pages 378–379. Sign up to view the full content.

View Full Document Right Arrow Icon
fenómeno, no hay duda de que ello sólo podrá lograrse buscando sus raíces, vale decir, en el hombre mismo que, concibiéndose como subjetividad, lo ha engendrado. 11 2. La filosofía de la finitud Mas frente a todas las pretensiones de absoluto, la historia de la filosofía ha puesto también de relieve la condición menesterosa del hombre. Sócrates -a quien puede considerarse el primer "filósofo de la existencia"- insistía con su admonición: "Conócete a ti mismo", es decir, reconoce los límites de lo humano, toma conciencia plena de la finitud del hombre (cf. Cap. IV, § 3). En un sentido afín, también Kant (cf. Cap. X, §§ 9 y 15) puso de manifiesto el carácter finito del conocimiento humano. Y la historia, en general, ¿no describe, al parecer, la relatividad de todas las opiniones, teorías y valoraciones de los hombres, el cambio e incesante transformación a que está sometido todo lo humano, sus ideas tanto como sus formas de vida? Las experiencias del hombre moderno, sobre todo las de nuestro siglo, parecieran mostrar la ilusión, o, al menos, la ambigüedad, del "poder" del hombre gracias a la ciencia y la técnica; muestran su aspecto negativo, destructor, siniestro (del que la bomba atómica es únicamente el fenómeno más evidente), no menos que expositivo, beneficioso. ¿Qué hay, entonces, de esa pretensión constitutiva del hombre moderno, la pretensión de que el hombre posee, en principio al menos, todo el poder, y que toda la realidad terminará por estar bajo su yugo? ¿Qué hay, siquiera, de su presunta autonomía? El hombre moderno y contemporáneo se jacta de poderlo todo, de ser dueño y dominador de todo y capaz de producirlo todo (al menos en principio). Y sin embargo el hombre no es capaz de producirse a sí mismo. Mi existencia, la de cada uno, es un hecho bruto que se nos impone, que no hemos decidido -porque no se nos ha preguntado si queríamos existir-, y sobre el cual, por ende, no tenemos poder alguno. Antes de cualquier decisión nuestra, ya estamos arrojados a la existencia. De pronto me he encontrado existiendo; me he encontrado con este hecho bruto, inexplicable: que existo. Hecho que, en este sentido, es totalmente irracional, impermeable a la razón. 12 Cuando pregunto: ¿por qué existo?, no puedo decir nada más que: porque sí, es decir, me tengo que limitar al desnudo hecho de mi existencia. De manera que la razón -esa potencia que el hombre tanto exalta, y que es el instrumento esencial de la ciencia y de la técnica-, es incapaz absolutamente de dar cuenta de este hecho que es cada existencia: la mía, la tuya, la de quien fuera. La noción filosófica de "existencia", en este sentido, está llamada a acabar con aquellas pretensiones, con la ilusión de poder absoluto que el hombre se arrogaba a sí mismo. La filosofía de la existencia 13 es una filosofía de la finitud, cuyo 11 Podría verse una contradicción entre la tendencia "técnica", "dominadora", del pensamiento moderno, por un lado, y por el otro el carácter "teorético" del mismo, la circunstancia de colocar en el conocimiento -en la teoría- el modelo y fundamento de toda relación del sujeto con las cosas. Sin embargo, no se excluyen, sino
Image of page 378

Info iconThis preview has intentionally blurred sections. Sign up to view the full version.

View Full Document Right Arrow Icon
Image of page 379
This is the end of the preview. Sign up to access the rest of the document.
  • Spring '16
  • Diego Weisman