El segundo paso en el proceso de control de calidad

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El segundo paso en el proceso de control de calidad incluye la identificación de información relevante para los criterios. ¿Qué información se necesita para medir los criterios? En el ejemplo de la atención posoperatoria del paciente, esta información puede incluir la frecuencia de los signos vitales, controles de apósitos y controles neurológicos o sensoriales. A menudo, dicha información se determina mediante la revisión de la investigación actual o la evidencia existente. El tercer paso es determinar las formas de recopilar información. Como en toda recopilación de datos, el gerente debe asegurarse de utilizar todas las fuentes adecuadas. Al evaluar el control de calidad del paciente posoperatorio, el gerente pudo encontrar gran parte de la información en la historia clínica del paciente. Los diagramas de flujo posoperatorios, las órdenes del médico y las notas de enfermería probablemente serían de gran ayuda. Hablar con el paciente o la enfermera también podría proporcionar información. El cuarto paso en la auditoría del control de calidad es recopilar y analizar información. Por ejemplo, si las normas especifican que los signos vitales posoperatorios deben controlarse cada 30 minutos durante 2 horas y cada hora a partir de entonces durante 8 horas, es necesario observar la frecuencia con la que se tomaron los signos vitales durante las primeras 10 horas después de la cirugía. La frecuencia con la que se evalúan los signos vitales se indica en el diagrama de flujo posoperatorio y luego se compara con el estándar establecido por la unidad. La discrepancia o congruencia resultante proporciona a los administradores información con la que pueden emitir un juicio sobre la calidad o idoneidad de la atención de enfermería. Si los signos vitales no se tomaron con la frecuencia suficiente para satisfacer el estándar, el gerente necesitaría obtener más información sobre por qué no se cumplió el estándar y asesorar a los empleados según sea necesario. Esto a menudo se hace mediante un proceso conocido como análisis de errores asistido por computadora (CEA) o análisis de causa raíz (RCA). Además de evaluar el desempeño individual de los empleados, el control de calidad proporciona una herramienta para evaluar los objetivos de la unidad. Si las metas de la unidad no se cumplen de manera constante, el líder debe volver a examinarlas y determinar si son inapropiadas o poco realistas. Aquí existe el peligro de que el líder, que se siente presionado para cumplir con los objetivos de la unidad, reduzca los estándares hasta el punto en que la calidad no tenga sentido. Esto refuerza la necesidad de determinar los estándares primero y luego evaluar los objetivos en consecuencia. El último paso en la Figura 23.1 es la reevaluación. Si el control de calidad se mide en 20 gráficos posoperatorios y se encuentra una alta tasa de cumplimiento con los estándares establecidos, la necesidad de una reevaluación a corto plazo es baja. Si los estándares no se cumplen de manera constante o se cumplen solo parcialmente, se indica una reevaluación frecuente. Sin embargo, las medidas de control de calidad deben ser

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