135 Fernando Garc\u00e9s Vel\u00e1zques a las universidades metropolitanas de inmigrantes

135 fernando garcés velázques a las universidades

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135Fernando Garcés Velázquesa las universidades metropolitanas de inmigrantes de las antiguas colo-nias del mundo anglosajón. Se trata de:Personas que fueron socializadas en dos mundos diferentesen cuanto a su idioma, religión, costumbres y organizaciónpolítico-social: el mundo de las naciones colonizadas, queellos o sus padres abandonaron por una u otra razón, y elmundo de los países industrializados, en donde viven y tra-bajan ahora como intelectuales o académicos. Tal situación,de saberse ‘intelectuales tercermundistas del Primer Mundo’,definió la forma en que estas personas empezaron a reflexionarsobre problemas relativos al colonialismo, justo en el mo-mento en que la posmodernidad, el estructuralismo y la teo-ría feminista gozaban de gran coyuntura en el mundo intelec-tual anglosajón (Castro-Gómez 1998: 171).Estos migrantes que conceptualmente se mueven entre el centro y laperiferia, hacen referencia, sobre todo, a la línea de trabajo desarrolladapor el Grupo de Estudios Subalternos y Postcoloniales (Guha, Spivak,Chakravarty, Prakash, entre otros).Sin desconocer el aporte de este Grupo, hay que decir que la reflexiónen torno a la colonialidad, la poscolonialidad y la subalternidad en Amé-rica Latina ha sido prácticamente desconocida desde los palacios delPrimer Mundo académico.9Ello lo hace notar muy bien Hulme cuandoanaliza la producción de Said y muestra cómo este autor ubica en 1947 lafecha de inicio del poscolonialismo en referencia a la disolución formalde los imperios coloniales y deja fuera a importantes autores americanos.La obra Orientalismode Said fue la que inauguró el discurso postcolonialy él situó el foco de atención en el Medio Oriente. Entonces la preguntaes “¿por qué tomar aquelmodelo de colonialismo y decidir que, puestoque América no encaja en él, no puede entonces hablarse de descoloniza-ción, discurso colonial o teoría poscolonial?” (Hulme 1996: 5).Hulme enfatiza entonces que “el ‘pos’ en la teoría poscolonial [...] noes principalmente una marca temporal, aunque hay un obvio y estrechovínculo entre el uso de la palabra ‘poscolonial’ en ese registro político9Como ejemplo de lo dicho, Mignolo señala que Chakrabarty, en comunica-ción personal, le habría confesado que hasta hace poco desconocía de lafilosofía y la teología de la liberación y sus aportes desde el ámbito latinoame-ricano (ver Mignolo 2001: 14). Bustos también señala lo propio en referenciaa la extensa bibliografía producida en América Latina sobre grupos subalter-nos, la cual es desconocida por los que realizan estudios de la subalternidaddesde Estados Unidos (ver Bustos 2003: 217-218 y 226-227).
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136Un demonio feliz que habla en español y en quechuaformal para referirse a las naciones que alguna vez fueron colonias”(Ibid).
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