llevarse a cabo en la vida cotidiana produciendo armon\u00eda y satisfacci\u00f3n

Llevarse a cabo en la vida cotidiana produciendo

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llevarse a cabo en la vida, cotidiana, produciendo armonía y satisfacción duraderas y dando beneficio real a todos los que se le refieren, tanto a uno mismo como a los demás no puede decirse que idea alguna sea sensata y práctica. Si bien la fuerza física no es norma como para juzgar el valor de las ideas, éstas, por más coherencia lógica que tengan, carecen de realidad cuando no están unidas a la vida. Especialmente en el Zen, las ideas abstractas que no convencen a uno en la vida práctica, no son de valor alguno. La convicción ha de ganarse a través de la experiencia y no a través de la abstracción, lo cual significa que carece de base realmente sólida, salvo cuando puede comprobarse en nuestra vida activa y eficiente. La aseveración moral o 'el dar testimonio" debe 1 Literalmente: “Un día de no trabajar es un día de no comer”. Cf. II Tesalonicenses III, 10: “si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” . Es digno de nota que San Francisco de Asis convirtió esto en la primera regla de su hermandad. estar muy por encima del juicio intelectual; vale decir, la verdad debe ser producto de las propias experiencias que se viven. La ociosa ensoñación no es su negocio, insistirán los seguidores del Zen. Por supuesto, éstos se sientan en silencio y practican "zazen"; 2 pues quieren reflexionar sobre cualquier lección lograda durante el trabajo. Pero como siempre se oponen a la meditación, ponen en acción cuantas reflexiones efectuaron durante horas de estar sentados en silencio, comprobando su validez en el campo vital de lo práctico. Estoy fuertemente convencido que si el Zen no pusiese fe en poner en acción sus ideas, la institución mucho antes de esto se hubiese hundido en un mero sistema somnífero e inductor
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ENSAYOS SOBRE BUDISMO ZEN DAISETZ TEITARO SUZUKI GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL 29 1 de trance, de modo tal que todo el tesoro reflexivamente acumulado por los maestros chinos y japoneses habría sido desechado como materia putrefacta. Quizá con el apoyo inconsciente de estas razones, todos los seguidores del Zen consideraron el valor del trabajo o servicio como uno de sus ideales religiosos. Sin duda, la idea fue puesta en vigencia en gran medida por la industriosidad y practicidad características del pueblo chino, por el cual el Zen fue principalmente elaborado. El hecho es que si hay algo sobre lo que insisten muy enfáticamente los maestros Zen como expresión práctica de su fe, eso es servir a los demás, trabajar por los demás; no ostentosamente, en verdad, sino en secreto, sin hacer que los demás se enteren de ello. Dice Eckhart: "Lo que el hombre absorbe por la contemplación, lo vuelca en amor." El Zen diría: "vuélcalo en el trabajo", sig- nificando con trabajo la realización activa y concreta del amor. Tauler convirtió el hilar y confeccionar calzado y otros menesteres caseros en dones del Espíritu Santo; el Hermano Lawrence convirtió el cocinar en algo sacramental; George Herbert escribió: "Quien barre un cuarto según tus leyes torna excelente eso y la acción."
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  • Fall '18
  • Vida, Verdad, Zen, Sabiduría, Budismo

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