Por eso la codicia la ira los celos el odio son tan atractivos pertenecen al

Por eso la codicia la ira los celos el odio son tan

This preview shows page 40 - 42 out of 121 pages.

Por eso la codicia, la ira, los celos, el odio, son tan atractivos; pertenecen al mundo animal. Ésa es la orilla que has dejado, la orilla del mundo animal y existe otra orilla la cual-ni incluso en tus sueños-has alcanzado: el reino de Dios. Y entre esos dos, tú permaneces en la mente. No puedes ir hacia atrás. Y es difícil seguir hacia adelante porque el pasado sigue tirando de ti y el futuro sigue siendo desconocido, difuminado, brumoso. No puedes ver la otra orilla; no es visible... y no es que esté muy lejos. La orilla que acabas de dejar es visible. La otra orilla a la que te estás acercando es invisible por su naturaleza misma. No es que esté muy lejos; es que es invisible. Incluso aunque la alcances, seguirá siendo invisible. Ésa es su naturaleza. El animal es, también, demasiado visible. ¿Dónde está Dios? ¿Ha visto alguien alguna vez a Dios? Nadie. Porque no es cuestión de ver o no ver. Dios es la invisibilidad, es la incognoscibilidad, la incomprensibilidad misma. Aquellos-que- han-llegado han dicho también que no Le han visto. ¡Y ellos han llegado! Porque Dios no puede ser un objeto. Es la hondura más profunda de tu propio ser. ¿Cómo vas a poder verla? La orilla que has abandonado se encuentra en el mundo exterior y la orilla a la que te estás acercando pertenece al mundo interior. La orilla que has dejado era objetiva; la orilla a la que te estás acercando es subjetiva. Es la subjetividad misma de tu ser. No puedes objetivarla, no puedes verla, no es nada que pueda ser reducido a un objeto y de esta forma ser visto. Es el que ve, no lo visto. Es el conocedor, no lo conocido. Eres tú en el centro más
Image of page 40
profundo de tu ser. La mente no puede ir hacia atrás y es incapaz de comprender hacia dónde camina. Está sumida en el caos, sin raíces, siempre moviéndose, sin saber hacia dónde ir, siempre en ruta. La mente es una búsqueda; cuando se alcanza la meta, solamente entonces desaparece la búsqueda. Recuerda: mira el mundo. Es un cosmos. El sol sale cada mañana infaliblemente, indefectiblemente. Y la noche sigue al día y de nuevo el día sigue a la noche. Y en el cielo nocturno millones y millones de estrellas siguen su camino. Las estaciones se suceden unas a otras. Si el hombre no aparece allí, ¿dónde está el caos? Todo es como debiera ser. El océano seguirá rugiendo y el cielo seguirá una y otra vez siendo ocultado por las nubes y llegará la lluvia y el invierno y el verano y todo gira en una rueda perfecta. El caos no existe en parte alguna excepto dentro de ti, porque la naturaleza está bien como está; siempre. La naturaleza no está en progreso hacia ninguna parte. En la naturaleza no existe la evolución. Tampoco en Dios existe la evolución. La naturaleza es feliz en su inconsciencia y Dios es dichoso en su consciencia.
Image of page 41
Image of page 42

  • Left Quote Icon

    Student Picture

  • Left Quote Icon

    Student Picture

  • Left Quote Icon

    Student Picture