Los estudios sobre el ayuno en adultos dependen de lo

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. Los estudios sobre el ayuno en adultos dependen de lo que ellos informan que consumen, que no suele tener mucha relación con marcadores objetivos de consumo calórico. El cambio de peso evalúa indirectamente el efecto del ayuno intermitente sobre el consumo de calorías y se observó reducción del peso estadísticamente significativa en el 85% de los estudios de ayuno intermitente. La mayoría de los programas de ayuno disminuyen el número de horas en que está permitido comer y por ello pueden disminuir el consumo global de calorías y el riesgo de obesidad. Asimismo, investigaciones sobre trabajadores nocturnos o por turnos rotativos demostraron alteraciones de las hormonas que regulan el apetito (leptina, grelina y xenina) y pueden aumentar el consumo calórico total. Gasto calórico. Estudios en animales indican que el reloj circadiano regula la locomoción. Los ratones con alimentación con períodos de restricción mostraron mejor coordinación muscular y mayor actividad y gasto calórico hacia el término de su período de alimentación. Los datos al respecto en seres humanos son muy escasos. Sueño. Numerosos estudios de observación indican que consumir alimentos por la noche se asocia con disminución de la duración del sueño y mala calidad del mismo, lo que puede generar resistencia a la insulina y mayor riesgo de obesidad, diabetes, enfermedad cardiovascular y cáncer. Específicamente, se postula que comer en horarios circadianos anormales (ie, tarde en la noche) conduce a la desincronización circadiana y la consiguiente alteración de los patrones de sueño normales. Ningún estudio examinó directamente las asociaciones entre el ayuno intermitente y el sueño en adultos no hospitalizados. Conclusiones Se sabe que en los seres humanos, un solo período de ayuno (eg, por la noche) puede disminuir las concentraciones de biomarcadores metabólicos, como la insulina y la glucosa, asociados con enfermedades crónicas. Las siguientes son las principales conclusiones que se pueden obtener sobre la base de la evidencia actual. Estudios en roedores y otros mamíferos nocturnos apoyan la hipótesis de que el ayuno intermitente y la disponibilidad de alimento limitada al horario nocturno normal mejoran los perfiles metabólicos y disminuyen el riego de obesidad y trastornos relacionados con la misma, como el hígado graso no alcohólico y enfermedades crónicas como la diabetes y el cáncer. En adultos sanos con peso normal, sobrepeso u obesidad, hay poca evidencia de que el ayuno intermitente sea perjudicial física o mentalmente (ie, en términos del estado de ánimo). Parece que casi cualquier régimen de ayuno produce algún descenso de peso. Entre los 13 estudios intervencionistas incluidos en esta revisión, 11 (84,6%) informaron descenso de peso estadísticamente significativo que varió entre el 1,3% y el 8,0%. Sobre la base de solo tres estudios, el ayuno en días alternos parece producir descenso de peso, así como disminución de la glucemia y la insulinemia. Sin embargo este método quizás no sea práctico debido al intenso hambre en los días de ayuno.

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