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Practicar nuestra audacia para enfrentar momentos

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practicar nuestra audacia para enfrentar momentos difíciles, como los exámenes o los cuestionamientos de algún profesor, encontramos personas afines y nos enamoramos… En fin, en la escuela se vive la vida de verdad; es como una especie de sociedad en la que todos y cada uno tenemos nuestro lugar y nuestra forma de actuar, según las circunstancias que se nos presentan, pero también es cierto que la dinámica escolar la construimos poco a poquito y que a veces los maestros ignoran o no le dan importancia a aquellos sucesos que en ocasiones pueden marcar la vida de los estudiantes para siempre. Aquí voy a narrar un acontecimiento que, a mi parecer, pasó desapercibido por un profesor, integrante de una planta docente que en su mayoría ocupaba el turno escolar vendiendo AVON, cobrando tandas, platicando del fútbol o de las comedias del momento.
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259 El oficio de ser maestro: relatos y reflexiones breves 258 Un cuestionamiento… Un alto… Una tarea inacabada Sandra Lilia Andrade Peralta Sin poder dejar de lado la otra visión que da el hacer cotidiano dentro de un salón de clases en la escuela, hoy la recuperación de mi docencia es aún más complicada, las razones me llevan a hacer un alto total, a mirarme, y es que al igual que muchos maestros, cuando yo egresé de la Normal, me sentí en busca de la tan esperada promesa de aquello que te hace ser un buen maestro. De entrada, lo que se comenta hace sentir que la experiencia de los años y el amplio bagaje de actividades pueden llevarte a ser un educador trascendente, casado seguramente con la idea de redentor, de sabedor de todo lo inaccesible para aquellos a quines refieres como tus alumnos. Así, fui acentuando una preocupación por ir afianzando técnicas y recursos didácticos, en mi caso soy educadora y el estereotipo, la tradición y mi ignorancia, me hizo preocuparme por acumular el papel, la revista, los mil dibujitos para toda ocasión, los 101 moldes para los regalos, muchos materiales para decorar, etc. Me preocupé por vestir mi docencia con la apariencia de una muñeca, bonita, pero acartonada, vacía, ejercí un saber en el hacer que, mirándolo así, cualquiera podía ocupar el lugar que yo me había ganado con mucho trabajo en la Normal. Sin embargo, mi saber en la práctica a veces sigue flotando, sin encontrar el espacio de reconstrucción, porque en muchos momentos mi preocupación se ha acentuado en un proceso irreflexivo poco a poco en el ambiente escolar, se convirtió en desconfianza al vivir en un clima hostil en el que los demás niños se burlaban de ella por estar en la fila de los “burros”, y por estar sentada al lado de un niño que, según ellos, ya era su novio por el sólo hecho de compartir el mesa banco. Le daba coraje y rabia que le cantaran la tonada “ya se supo” y la de “son novios”. Para el maestro pasó desapercibido ese sentimiento de odio que la niña le tuvo a la escuela durante ese primer grado, pues jamás pudo recuperar la amistad de su amiguita, por extrañas razones ya no volvieron a platicar nunca.
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  • Fall '18
  • Test, España, Ideología, Alumno, Enseñanza, Pobreza

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