Esa noche no pude dormir los oia chillar y reir hasta

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Esa noche no pude dormir. Los oia chillar y reir, hasta la madrugada. Hasta que se hizodía y se callaron. Las horas no pasaban nunca. No me traian de comer. Junté todas miscosas y con un canutito como me había enseñado el Chileno una ves, estuve una eternidad tratando de abrir la puerta. Al fin lo consegui. Para ir desde mi cuarto hasta la calle hay que crusar un patio y varias piesas. Avancé en puntas de pies, calcule, llena de miedo. Pero no se veía a nadie. Cerca de la salida esta la piesa de la Iris. Y tenía la puerta abierta, para mayor desgracia. Me asome y espie. La Iris, media borracha, se levantaba torpemente de la cama. Estaba sola. Sola y borracha ¿me comprende, tía? ¡Ah, perra! Me abalancé sobre ella, que al oir ruido se dio vuelta. Me vio, puso cara de estupida e intentó meterse otra ves en la cama. Pera ya era tarde. La china es pura grasa. Con ella son inútiles las bofetadas y los arañasos. No los siente. Le refalan. De modo que preferí tomarla de las mechas, y asi, como quien revolea una gayina, con una fuersa que no se de donde me salia, la tiré al suelo y la pisotié furiosamente, como lo que es, como una alimaña, hasta desacerla.Y entretanto le escupía cosas hediondas, la amenasaba con ir de los milicos, le gritaba que sabia quien era el Turco, (mentira, no sabia nada), y que iba a denunciarlos a todos. Cuando me calmé la Iris, tendida en el suelo, perdiendo sangre por la boca parecía muerta. Revolví algunos cajones, busque en los muebles, pero no encontre mas que un peso que aquella mugre de mujer tenía escondido en la media. Y antes de que viniera alguno, hui. No se por donde anduve. Solo se que camine mucho. Anochecía. Hasta que me di cuenta, o me parecio, que un tipo me seguía. Uno de la banda, pensé. Pensé en ir a la policía, de verdad. Pero si los denunciaba, ¿que podia probarles? ¿Quién iba a hacerme caso a mi, a una que acababa de salir de la cárcel? Los largarían al poco tiempo y entonces si que estaba sentenciada. U.d. sabe lo que son tipos de esa calaña.Traté de darle el esquinaso al que me seguía. Lo consegui cuando tuve que crusar unas vias. Crusé a gatas, cuando el tren se me venia encima. El guardabarrera me gritó. Pero el otro no pudo crusar y tuvo que esperar el tren. Yo aproveché para subirmea un onnibus que pasaba por allí. A la media hora de viaje me bajé. Estaba en plasa Once y era de noche. Hacia frio. La gente se metía en los cafés, en las bocas del subterranio. Al ver la estación del tren, me acordé de Ud.Tenía su direccion en la cartera, pero no tenía plata para comprar el boleto hasta Lujan.Ademas, U.d. no queria volver a verme, según la Iris. Yo estaba sola. Sola en la ciudad,sola en el mundo. Me sente en un banco de la plasa, en un rincón oscuro. Las carnes me temblaban bajo la ropa. ¿Qué iba a ser de mi? Lloré, lloré mucho, lloré como
cuando, despué de alguna fiesta, me ponia a leer alguna novela triste, de amor, y lloraba toda la mañana como una sonsa.

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