PATRIARCADO Y LOCURA Fragilidad mujer te llamas I2146 Si la vida privada es

Patriarcado y locura fragilidad mujer te llamas i2146

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PATRIARCADO Y LOCURA Fragilidad, mujer te llamas. [I.2.146] Si la vida privada es pública en Dinamarca se debe en parte al control estatal. La familia, que consideramos un asunto privado, es la institución mediante la cual se - Página 23
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canaliza la sexualidad de modo beneficioso para el Estado. El matrimonio garantiza la mezcla de seres humanos sanos e idóneos para preservar la unidad social, manteniendo el patrimonio genético, la estructura de clases, la jerarquía racial y la transmisión de la propiedad de una generación a otra. Los varones deben rivalizar por mujeres de clase adecuada, que deben estar disponibles. Otras relaciones se prohíben o rechazan, aunque los vínculos extramaritales le están oficiosamente permitidos al varón. Hay vías legales que garantizan estas medidas; Hamlet aborda lo que sucede al adoptar medios ilegales. El interés del Estado por la sexualidad resulta más obvio con respecto a los miembros de las clases superiores. En vida del rey Hamlet el vínculo entre Gertrudis y Claudio es «traidor», además de ser una «bestia incestüosa» y «adúltera» [I.5.42-3]; cuando se casan ratifican su derecho a gobernar. Como hemos visto, la motivación subjetiva no acaba de explicar los actos de la reina. Más bien es el objeto en que se han fijado dos hermanos poderosos, estableciendo su autoridad y territorio mediante su conquista. Hamlet pide su colaboración en la campaña contra Claudio, al tiempo que se enfrenta con Laertes por la posesión de Ofelia. Los manejos de la autoridad patriarcal son evidentes en la familia de Polonio. El deseo de Laertes de regresar a Francia le es concedido con facilidad por su padre y el rey. Cuando vemos a Ofelia por primera vez, Laertes le expresa largamente la necesidad de renunciar a sus deseos respecto a su relación con Hamlet. Ella responde con sumisión. Quizá para distender el ambiente, advierte a Laertes que siga sus propios consejos, pero él descarta la idea: «Oh, no temas por mí» [I.3.51]. Esta diferencia en el margen permitido a hijos e hijas se repite cuando Polonio aconseja a Laertes sobre el modo independiente y adulto de moverse en el mundo y luego reprende a Ofelia acerca de su conducta con Hamlet. Ella le informa de las «muchas proposiciones | de su afecto», la «manera honesta» que ha mantenido y sus «sagrados juramentos del cielo» [I.3.99-100, 111, 114], pero el padre lo interpreta todo con escepticismo: «En resumen, Ofelia, no creas sus promesas»; son «procuradores santos y piadosos | para engañar mejor» [I.3.126-7, 130-131]. Pasa de la advertencia, «Proponte tú a más alto precio» [I.3.107], a ordenarle romper por completo la relación. Al menos Laertes no resta importancia a los sentimientos de los enamorados; solo trata de mostrarse práctico al hablar del príncipe: «pues de aquello que escoja él depende | la santidad y la salud de nuestro Estado entero» [I.3.20-21]. Sin embargo, su padre rechaza sistemáticamente las percepciones de Ofelia; no es de extrañar que se vuelva loca. Ha considerado a Hamlet honorable y sincero, pero Polonio insiste a cada paso en que malinterpreta la situación. Así, su confianza en sus propias
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